viernes, 28 de septiembre de 2007

Alejandro el mago

Alejandro el mago haciendo uno de sus trucos


Tengo un amigo bárbaro, se llama Alejandro. El tipo se fue hace muchos años de Rosario, ciudad que lo trató ingratamente, a probar suerte en Buenos Aires. En ese camino trabajó mucho y también se comió muchos amagues del sistema. Al principio no se daba cuenta que estaba trabajando para una empresa y pensaba que él era la empresa, esto es algo muy frecuente.
Pasó por ser un hombre que iba a foros internacionales de sus empleos, fue a Río de Janeiro, a Suiza y no precisamente para hacer turismo o el dolce far niente.
En su apariencia externa muchos lo visualizan como un “loco” en el sentido que no siguió los cánones habituales de la vida de los hombres. Creo que no es un “loco”, sino un tipo de absoluta cordura y lucidez, tan pero tan lúcido que se dio cuenta a tiempo y por suerte –no como hacemos muchos otros- que esta vida “loca” era la que lo iba a mantener cuerdo y que su elección de soledad lo salvaba de cosas peores.
Desengañado por la carrera ejecutiva en multinacional de primera línea pasó a ser piquetero. Iba a los locales de la CCC o del Polo Obrero a leerles poesía, fue a sus marchas, y la máxima fue un día cuando Lula llegó a la Argentina antes de asumir siendo presidente electo se paró a las siete de la mañana frente a la Embajada de Brasil, solo, con un cartel que había confeccionado en su casa que decía: “Bem Vindo présidente Lula. Argentina é sua morada”. Obviamente salió en todas las radios. Era la época del que se vayan todos y el se lanzó a fundar un movimiento que se llamó “1+1” y en eso cumplió porque llegamos a ser dos, él en Buenos Aires y yo en Rosario. Organizó una tirada de avioncitos de papel enfrente de la embajada de Estados Unidos protestando contra la invasión a Irak, ni la CIA envío un mail al respecto.
También empezó a incursionar en el mundo del arte. En la multinacional de primera línea hizo un video en donde imitaba a Tato Bores para una fiesta de fin de año, y ahí fue encadenando distintos números como por ejemplo: “El árbitro de boxeo”, “No hay más fideos”, y la sublime e increíble interpretación de la gimnasta-bailarina rosarina GM. Hace poco hizo su debut cinematográfico haciendo el papel de ginecólogo en la película “Vísperas”.
Por fin pudo comprarse un lindísimo departamento en Almagro, una cortada hermosa, con conventillo enfrente y putas y travestis en las esquinas. Hace poco estuve con él y me quedé a dormir en su casa. No sé si tomamos dos o tres botellas de vino y hablamos hasta las tres de la mañana. Al otro día nos despertó el sol, yo estaba medio al pedo porque tenía una reunión al mediodía y salimos a desayunar y a buscar mi auto a la cochera, la misma en la que él guarda a "La Gata Colorada". El desayuno se fue prolongando y le pregunté si no se tenía que ir a trabajar. Me respondió que si, pero que no importaba, porque él ahora trabajaba de mago. Frente a mi mudez, me miró y me dijo: “Estoy ahí, hago unos pases mágicos, ellos creen que trabajo y yo creo que me pagan un buen sueldo.” Y es así, ese tipo de empresas cuando se dan cuenta que ya no te comés los amagues, no te echan pero te dejan ahí, con el mismo sueldo y confinado. El próximo gran truco de Alejandro el mago va a ser que le aumenten el sueldo.
Anoche nos reunimos el viejo grupo “Los Gurrumines” que él forma parte, me llamó y leyó una adhesión por teléfono que escuchamos los seis que estábamos en la mesa por el altavoz de mi celular.
Ahora está estudiando teatro, lo veo muy contento en su nuevo barrio y casa, y, porque no decirlo, también lo veo feliz, aunque su felicidad sea distinta a la de la mayoría.

jueves, 27 de septiembre de 2007

La poca tele que me gusta

Por muchas razones no puedo mirar mucha tele, por eso trato de no engancharme en ninguna tira diaria. De hecho la última que miré fue "Resistiré" y éso fue porque una de las guionistas me conoce y le puso mi apellido a un personaje secundario pero interesante de la tira. En la época de "Resistiré" estaba soltero y también resultó un buen enganche para las chicas. Cuando la ocasión pintaba para algo siempre ponía la misma excusa (que no era tan excusa) que no podía salir porque tenía que mirar "Resistiré", una vez dicho esto y sobre el pucho acotaba: "...pero si querés venís a casa y la vemos juntos", truco que funcionó varias veces. Lo notable era que durante la hora que duraba la novela lo único que yo hacía era sólo mirarla (a la novela y a la señorita) lo cual incrementaba muchísimo la libido de la invitada.

"Resistiré": un clásico reciente

Después miraba "The West Wing" hasta que cambiaron los guionistas y el horario. Esa visión del presidente norteamericano bueno, justo y progresista entra dentro de los mejores logros de la ciencia ficción, pero lo bueno es que hacían a la historia verosímil.

Hubo años que no vi nada, salvo mi vieja adicción que es mirar reiteradamente por cable películas que ya he visto mil veces con la sola condición que suceda algo aunque sea una sola escena que me haya gustado o entretenido. Películas que nunca las vería en el cine en la intimidad de mi casa y la gratuidad del cable hacen que las mire y las vuelva a mirar. Podría hacer una lista que comienza con, por ejemplo, "En el nombre del juego", sigue con "El juego perfecto". "El campo de los sueños", "Grandes esperanzas" y puede terminar con "Hombres de honor", "Días de trueno" ó "Algunos hombres buenos". No podría dejar de citar a cualquiera de la trilogía de "El padrino" que hace que automáticamente me quede estático frente a la pantalla, sea la que sea y esté en el momento que esté.

De un tiempo a esta parte me gusta muchísimo "Justicia ciega" (Boston Legal) por Fox los martes a las 22hs. El papel de Danny Crane (William Shatner) que hace el ex-capitán Kirk de "Viaje a las estrellas" es graciosísimo y el abogado Alan Shore que protagoniza James Spader (inspirado directamente de la joyita que fue "La Secretaria") de un cinismo y una perversidad sin límites pero al mismo tiempo absolutamente progresista en sus posiciones de fondo le dan a esa serie algo que me gusta mucho y es esa mezcla de ironía, humor y películas de "abogados americanos que pleitean" (ese es otro clásico, miro cualquier cosa que tenga un juicio). En el último capítulo en medio de cosas terribles, por ejemplo, el estudio organizó una lucha de catch en la cual Danny Crane en malla de licra termina sentado en la cara de Alan Shore disfrazado de piel roja.

Justicia Ciega: Danny Crane ídolo

Por último, empecé a ver la remake de "El hombre que volvió de la muerte" más por recuerdos de mi niñez y del miedo que me daba en esa época en la cual con muchísimos menos recursos Narciso Ibáñez Menta hacía un personaje siniestro y torturado que lograba asustar y, al mismo tiempo, conmover. Si bien la tira de Pol-Ka no es del todo mala en la comparación con la anterior pierdo por goleada como Namibia frente a los All Blacks. Me pregunté muchas veces qué era lo que marcaba la diferencia y la mejor respuesta que encontré fue la voz de Narciso Ibáñez Menta cuando decía: "Padre Bormann..., yo tengo los niños padre Bormann..." ó "Doctor Mortensen...", y aquel viejo doctor Mortensen interpretado por Eduardo Rudy, de científico loco y una chaquetilla tipo odontólogo, que por la sombra de grises que hacía en el viejo Motorola familiar, era celeste y no blanca.

El que volvió de la muerte

lunes, 24 de septiembre de 2007

El final de la sicóloga besada (segunda parte y final)

Todavía herido por las consecuencias imprevisibles de lo que había pasado con mi sicóloga comencé a recorrer distintos bares de la ciudad. Hasta que encontré en una de las mesas del viejo bar "El Cairo" -esas mesas que nunca preguntan, como bien lo dice el tango de Discépolo y Mores- un buen refugio en dónde fui escuchado y pude plantear mi problemática. El Viejo Marcelo, que fue un auténtico "bon vivant" y que tenía en 1988 (¡hace 20 años!) su columna del gourmet en "El Decano de la Prensa Argentina", antes que aparecieran los Martinianos Molinas, las Nardas Lepes y el canal Gourmet, me recomendó a N.D. "una de las mejores orejas de Rosario" según él. Haciendo caso a su consejo pedí una entrevista con N.D. que fue concedida por su secretaria a la semana siguiente. El consultorio de N.D. era en su propia casa, cosa que no me gustó tanto, prefiero la frialdad del consultorio externo. La casa era muy linda, antigua, con un jardín adelante, algunos elementos del barroco portugués adornadan la entrada. Lo primero que me vengo a enterar es que N.D. cobraba fortunas, aceptado ésto, paso al consultorio de N.D. que me dispensa un trato formalísimo y le cuento todo lo que me había pasado con mi ex sicóloga y decidimos iniciar la terapia.

En esa época tenía muchas referencias cinematográficas, es decir a mi me pasaba algo y lo asociaba con alguna película, entonces le preguntaba "Vio?, como el personaje de 'La Naranja Mecánica'?" y el respondía con un lacónico: "No", y yo insistía "Pero no vio 'La Naranja Mecánica'?" "No, no la vi, me quiere contar..." y así empezaba a contar la película. Esto se fue repitiendo reiteradamente, entonces lo empecé a probar y le citaba películas que cualquier mortal había visto: "Fiebre del Sábado por la Noche", "Rocky I y II", "La profecía", "Los cazadores del arca perdida", "El Padrino", "Cabaret" y su respuesta fue siempre la misma: "No, no la vi, me quiere contar..." y me empezó a hinchar un poco las bolas.

¿Quién no vio Rocky?



En ese momento de gran contrariedad me enteró que la hija de una prima mía se había puesto de novia con su hijo y que la llevaban a andar en velero los fines de semana. O sea que, parte de la minifortuna que le pagaba a N.D. mensualmente iba destinada a pagar la cuota del Yacht Club y mantener su velero, cosa que no me puso del mejor humor.



El velero de N.D.



Un sábado a la noche lo encuentro en la cola de un cine para ver una película -no recuerdo ahora su nombre- hago todo el esfuerzo para ocultarme, y en la próxima sesión le hago un comentario sobre esa película a lo cual responde de nuevo: "No, no la vi, me quiere contar..." sobre el pucho le espeté un "Usted es un mentiroso", entre ofendido y con cierta culpa murmuró un tibio "¿Cómo dijo?" y ahí desumbuché que lo había visto en la cola del cine. Silencio, un largo silencio. Seguí yendo para ver si podíamos remontar la terapia pero con escasas pretensiones, casi como el caso de esas parejas partidas por el hastío y que siguen compartiendo la rutina de mear en el mismo inodoro. Un día, inesperadamente, me llama su secretaria y me cambia el turno. Llego al consultorio/casa, espero unos minutos sentado en un sillón del barroco portugués hasta que se abre la puerta del consultorio y zás!!!! Mi ex sicóloga con un tipo saliendo del consultorio de N.D.!!!! No lo podía creer!!! Miradas de sorpresa pero a la vez cómplice entre ella y yo en ese incómodo metro cuadrado de la antesala, N.D. se despide de ellos, me da la mano, toma su lugar, me acuesto en el diván y pregunto: "¿Esa señora es paciente suyo?" él dice "Sí, viene con su marido a hacer terapia de pareja", "Bueno, le informo que ella era mi ex sicóloga". Creo que la bomba atómica sobre Hiroshima fue un poroto al lado de mi frase. Me levanté, me dirigí hacía la puerta, me despedí con un cortito "Hasta luego" y no volví nunca más. Su secretaria me llamó varias veces para reclamarme el pago de las sesiones -de las que había ido y de las que había faltado sin aviso-, a ése nunca le mande el cheque.

Varios años después, en el 2001, ya viviendo solo de nuevo, en uno de esos programas televisivos locales que se preguntan sobre la peligrosidad de los mensajes de texto en la formación de los niños volví a ver a mi ex sicóloga, una vieja chota, horrible y bastante estúpida por las cosas que decía. No sólo el tiempo le había pasado por encima sino que su discurso era de un patetismo profundo. Mirando el televisor, suspiré hacia el techo, diciéndome "¡qué boludo, qué boludo! ¡A ésta tampoco tendría que haberle mandado el cheque!". (Fin del episodio)




El cheque que firmé y no debí haberlo hecho

sábado, 22 de septiembre de 2007

Agencia de trámites "Por un tubo"

Como todos saben, V. la Mujer Maravillosa se va a México en unos días y como suele pasar en estos casos tenía el pasaporte vencido, por unos meses... pero vencido. Ante mis ofrecimientos de un contacto en Buenos Aires para agilizarle el trámite ella optó por su convencimiento personal en contra de estos "favores" y un viernes a la mañana se fue calladita a la delegación de la Federal en Rosario a iniciar el tramiterío.




El necesario pasaporte



Una vez cumplimentado todos los requisitos se viene a enterar que el pasaporte iba a estar dentro de sesenta días!!! Y su viaje es el 6 de octubre, o sea que se quedaba fuera del avión.

A borde del ataque de pánico, viajó a Buenos Aires hace dos semanas por otros asuntos y fue hasta "Documentación" de la Federal para averiguar el estado en que se encontraba el trámite, las risas de los empleados la hicieron poner un poco nerviosa, además estaba todo lleno de carteles que decían que no había que pagar nada para acelerar los trámites. Al borde del llanto vio que se le acercaba una mujer, la cual la calmó y le dijo que ella podía hablar directamente con los "jefes" y que iba a tener el pasaporte en fecha. Lo único que pedía a cambio esta buena mujer eran quinientos pesines. Y ahí vuelve a aparecer el dilema, qué hacer? pago? no pago? y si pago y me cagan? y si no pago y me quedo sin viajar? Uh, cuántas cosas, no?

Absolutamente en contra de sus principios, y agradeciendo al capitalismo que le había permitido tener saldo en la cuenta, fue hasta un cajero, sacó la cifra estipulada con la buena señora y se la entregó en mano propia como quien tira tres monedas en la Fontana di Trevi y sueña volver a verla alguna otra vez.



La mítica Fontana


Ya en Rosario, y guiada por su vocación de productora se encargó de llamar muchas veces para averiguar el estado de la cuestión: "está en dactiloscopía", "ahora está en antecedentes" y así hasta que el día miércoles pasado le dijeron que había sido despachado por OCA. El jueves a la noche habíamos ido al cine, la Niña Rebelde estaba en casa bañándose para salir a las pistas y tocaron el portero: OCA venía a entregar el pasaporte.

Ayer a la mañana volvieron y lo entregaron. V., la Mujer Maravillosa, ya tiene toda su documentación en orden para salir del país, para su fortuna quiso el destino ponerle en el camino a esa buena mujer que resultó ser la titular de la agencia de trámites urgentes "Por un tubo". Así salió todo.



¡Viva México, cabrones!

miércoles, 19 de septiembre de 2007

La esquina de la Verticalidad ó algunas de las razones por qué no me hice peronista a su debido momento

Recuerdo las viejas imágenes en blanco y negro de Telenoche con la voz de Roberto Maidana de fondo que anunciaban el esperado retorno del general Perón a la Argentina. Dentro de la famosa comitiva que viajó con Perón había un hombre que era uno de los que más había hecho por el retorno, eran las épocas del "Luche y vuelve" y de aquella famosa frase del "Cano" Lanusse que había afirmado que "(...) no le daba el cuero...".



En aquel noticiero ese pequeño hombre de bigotes levantaba un paraguas y se ponía en puntas de pie para proteger de la lluvia al ya viejo general





17 de noviembre de 1972: Perón pisa suelo argentino, Rucci lo protege

Ese hombre había iniciado su carrera gremial en la poderosa UOM de San Nicolás, más precisamente en la fábrica estatal SOMISA y rápidamente supo alinearse con Vandor y Lorenzo Miguel para ser un cuadro de las otrora poderosas "62 organizaciones". No voy a discutir la figura de Rucci, sólo decir que su asesinato -a cargo de Montoneros- junto con el de Rodolfo Ortega Peña -víctima de la triple A- iniciaron una espiral de violencia interna en el peronismo que no tardaría en salpicar al resto de la sociedad. No voy a decir que esto abonaría el terreno de la represión post '76 pero tampoco voy a decir que fue algo neutro. Lo que me viene a la memoria es el apodo que la morbosa picardía popular le puso a Rucci: "Traviata", por aquella galletita que se ufanaba de tener veintitrés agujeritos. O de la rima sencilla que los opositores de Rucci cantaban en los actos políticos después de su muerte jugando con el jingle del dentífrico Odol:

Que lindos que son tus dientes
le dijo Rucci a Perón.
Perón contestó sonriente:
“¡Ja, ja!, morirás como Vandor" (copla popular)

Tampoco voy a opinar sobre la esquizofrenia de esta gente.





El auto de Rucci después de su asesinato a cargo de Montoneros


Se puede hablar mucho de todo esto, pero si algo no se puede negar es la abnegación -a su modo- de Rucci hacia su general, fue uno de los más cabales intérpretes de un valor que en el peronismo es casi sagrado: La Verticalidad. No creo en esta palabra, se confunde con la lógica militar devenida a la política traída por el general para dar un, digamos, "marco conceptual" a su movimiento.


La semana pasada, viajé a San Nicolás y pude ver como terminaron entrelazandose los destinos y como la historia volvió a juntar a dos hombres que hicieron del culto de la verticalidad su propia razón de ser: una mandando y el otro obedeciendo. Me parece que en este lugar habría que hacer un monumento, una especie de mástil u obelisco que recuerde para siempre a "La Verticalidad" valor supremo del peronismo de Perón, Evita, Rucci y demases.




Acá tiene que estar el monumento nacional a "La Verticalidad"

San Nicolás de los Arroyos - Buenos Aires - Argentina

martes, 18 de septiembre de 2007

Emociones y justicia

Como conté hace un tiempo atravesé mi adolescencia durante la dictadura. Fui a la Escuela Superior de Comercio, que es de la Universidad, algo así como el Carlos Pellegrini porteño. Ingresé el 1975 y egresé en 1979, tiempos duros. En primer y segundo año fui delegado de mi curso al Centro de Estudiantes de la escuela, no entendía mucho que pasaba pero me encantaba estar con esos jóvenes a los que yo veía enormes y eran sólo dos o tres años mayores.

El centro de estudiantes se cerró después del golpe, muchos compañeros dejaron de venir a la escuela, algunos por voluntad propia -para cuidarse- y otros no. Ya en 1975 la escuela era un refugio de botones vinculados a la triple A, uno de ellos llegó a ser regente y se ufanaba mostrando la pistola '45.

Tuvimos un director fascista y un vicedirector más que fascista. El vice era un tipo petisito con cara de topo y bigotes, de apellido Mazza -si mal no recuerdo- que una vez para uno de los pocos actos que se hacían en la escuela nos hizo salir al patio y nos arengó sobre la vergüenza que había soportado la escuela cuando de "este mástil -señalando al mismo con su cara de topo- hicieron flamear una bombacha roja". Lo que digo es absoluta verdad no vayan a creer que jodo con esto.

Ayer en esa misma escuela se hizo una acto conmemorando "La noche de los lápices", la Niña Rebelde integra el Centro de Estudiantes y me invitó. Fui con el Niño Menor y hubo mucha emoción, muchos abrazos, muchas lágrimas. Es cierto que me enojo con ella cuando trae su libreta pero pienso que en el otro tipo de educación -que a la larga es la única que vale- ponerle 10 es poco.







Nunca más



En esa misma escuela, en ese mismo patio en donde los fascistas arengaban y los preceptores hacían desaparecer alumnos, se puso una placa recordando a los compañeros desaparecidos de mi escuela. Se leyeron sus nombres y para recordarlos mejor cada aula de la escuela lleva desde ayer sus nombres. Esos muchachos que admiré tanto, esos niños que en realidad fueron, tuvieron su homenaje. Fueron veinte compañeros, mi escuela pagó con veinte vidas, cómo duele ésto, la puta madre!

En medio de tanto desastre, pequeñas cosas que nos permite esta democracia renga, que un padre y una hija se abracen y lloren en el patio de su escuela al recordar a sus compañeros y que el Niño Menor vea, escuche y aprenda, para no olvidar, para no repetir.

En memoria de todos ustedes:



Analía Minetti, Eduardo Pérez, Marcelo Acoroni, Orlando Finstenwald, Horacio Ferraza, Alberto Pisani, Eduardo Laus, Mirian Moro, Cristina Constanzo, Roberto de Vicenzo, Oscar Manzur, Carlos Blassetti, Graciela Koatz, Ana María Gurmendi, Rubén Aizcorbe, Héctor Rimada, Adriana Angel, Ricardo Mazza, Hugo Mattion, Raúl Bustos.

domingo, 16 de septiembre de 2007

El día que besé a mi sicóloga (primera parte)


Besos prohibidos

Andaba por la vida con todo medio confundido. Hacía poco había muerto mi viejo y tenía que arreglar muchas cosas. Un sábado a la tarde salí en el Renault 18 y estuve cuatro horas dando vueltas a la ciudad, amagando con ir a algún lado y por algún motivo dos cuadras antes de llegar cambiaba de rumbo, y así incesantemente hasta que anocheció.

Hablé con G.A., amiga y en esa época joven promesa del psicoanálisis local a la vez hija de padre psi y vinculada al medio psi desde chiquitita. Me recomendó una psicóloga: "Andá a verla a E. te va a ayudar mucho".

Empecé terapia con E., dos veces por semana. Debo reconocer que E. durante cuatro años fue la mejor analista que tuve, pude solucionar varias cosas y aquellas que no pude las empecé a manejar de forma más serena con menos angustia podría decir.

E. era una mujer de 40 años, pelo cortito, medio rubia, lindo cuerpo y un consultorio todo engamado entre el roble y el verde inglés. Su ventana del sexto piso daba al norte, y en el otoño rosarino entraba un sol agradable que entibiaba el ambiente. También había cortinas con flores o eso es lo que me parece recordar.

Después de cuatro años, grandes progresos, dos veces por semana, me empezó a pasar algo con E.. Comencé a interesarme en la vida personal de E.. A través de G.A. supe que era casada y que su marido tenía un negocio de artículos de limpieza al cual fui una vez para comprar una escoba y ver si había alguno con cara de ser el marido de E. cosa que nunca pasó.

En las sesiones empecé a hablar de esto y a decirle a E. todo lo que ella me generaba. Ahí empezó un período de dos o tres meses en que ella trató de frenar con cierta altura mis arremetidas cada vez más intensas.

Un día, explicando ella por enésima vez en tono monocorde que "...si accedía a mis planteos ella tenía que dejar de ser mi analista...", me incorporé del diván, me acerqué a ella que -sorprendida- se levantó del sillón, la miré a los ojos, le dije: "Y a mí que me importa" y la besé. Fue un beso largo y correspondido. Después de unos minutos de turbación, salí del consultorio sin despedirme.

A la semana siguiente llamé a su secretaria, le pedí que cancelara mis sesiones y pregunté por mi deuda. Hice un cheque que fue ensobrado y enviado por correo a su consultorio con una breve esquela: "Gracias por todo. El Mellizo". (continuará)

viernes, 14 de septiembre de 2007

Los encuentros con R. ó de la importancia relativa de los husos horarios

R. y Jarmusch dos tipos que entendieron de qué se trataba


R. puede aparecer por cualquier parte. Es como una especie de gato que salió a los techos y cuando lo diste por perdido aparece en el lugar más insólito. Generalmente mis encuentros con R. son inesperados, súbitos, repentinos y pueden durar horas.

Hombre de una inteligencia superlativa, tal vez sea uno de los principales historiadores vivos de la Argentina, su charla es amena, inteligente, laberíntica, y de casi todo tiene un opinión formada no sólo desde la percepción sino desde la fundamentación teórica.

Pero R. tiene un defecto, por momentos se nota más y otras veces un poco menos, pero lo tiene. Como dirían aquellas viejas de mi niñez al referirse a un tipo descarriado: "Lo perdió la bebida". Bueno, tanto no lo perdió, porque el tipo tiene una obra importante y sigue produciendo, el misterio es cómo y cuándo. Ahora bien, "la bebida" es el problema de R.

Un día me lo encuentro a la mañana en un bar. Un bar raro para él y para mí, raro en el sentido de que a ese bar hemos ido tan sólo alguna vez, pero una de esas pocas veces que fui, dos o tres, me lo encontré como dije antes. R. había ido a firmar un permiso para uno de sus hijos que tenía que salir del país y yo me había citado con mi abogado. El bar queda -para los que conocen Rosario- en Montevideo y Balcarce, enfrente de los Tribunales, y funciona como una especie de subsede del bar que está dentro del Tribunal. Mucho abogado y cliente por la mañana, y a la tarde más público del barrio. Creo que Dora podría ser una perfecta habitué.

Retomando, en ese momento que entré al bar lo vi, acodado en la última mesa del fondo tomando un whisky a las nueve de la mañana. Traté de escaparle al encuentro tratando de hacer una jugada que en algunos círculos rosarinos se conoce como "la novideta", es decir haciéndome el que no lo vi, esperando que él hiciera lo mismo para perfeccionar la maniobra y construir lo que se conoce como "doble novideta", pero no, mi intuición me falló nuevamente.

"Mellizo!" gritó con su bozarrón formado por toneladas de nicotina y alquitrán y hectolitros de los más diversos productos en que el alcohol puede ser envasado. Y ahí se armó la conversa, larga, variada, multifacética, hasta que llegó mi abogado, también conocido de R. y no nos largó más. Mientras la charla se prolongaba R. iba consumiendo vaso tras vaso de Criadores, después de haber puteado a todos los gobiernos -o casi todos-, funcionarios, y lo que se les ocurra, llama nuevamente al mozo para pedir el que para mí era el quinto vaso de whisky pero tal vez fuera el séptimo u octavo. Al ver la cara del mozo y casi por vergüenza ajena le dije: "R., no te parece mucho a las diez de la mañana?" Y él, haciendo caso omiso a mis palabras ordenó el whisky. Cuando el mozo lo trajo se hizo un silencio, largo, incómodo, R. tomó medio vaso de un trago, prendió el centésimo Parisienne, me miró y dijo: "¿Cuál es el problema con la hora? En algún lugar del mundo deben ser las diez de la noche."

Me callé, pagué mis cortados y me fui con mi abogado mientras pensaba: "Tiene razón."




jueves, 13 de septiembre de 2007

La quisimos tanto

Una vez discutimos sobre si drogarse era pecado, en la vieja cocina de la calle Zeballos mientras comíamos una picada de salame, queso y aceitunas con vino tinto. Otras veces festejamos cumpleaños juntos. Fuiste la amiga que siempre estuvo. Siempre sentí una tristeza enorme por no haber podido compartir Brasil con vos.

A los dos nos pusieron el mismo apodo, ese apodo tan ambiguo que puede quedar tanto en una mujer como en un varón. Nacimos con un año y un día de diferencia y no estoy seguro de poder festejar mi cumpleaños de la forma que lo hacía. Te encantaban las fiestas. La fiesta del cumpleaños de H., justo para cerrar el año, te encontraban siempre espléndida siendo la mejor de las anfitrionas y marcó un hito en el calendario social del año.

También me acuerdo de que a la última fiesta que fuiste fue mi cumpleaños demorado -esa vez no pudimos festejarlo juntos- en la que me gané un premio Magazine entregado por la mismísima Su.

Hoy vamos a ir a cumplir un rito. Nosotros, aquellos que no tenemos ni dios ni religión, se nos hizo muy difícil buscar la forma, pero por suerte la encontramos. Estaremos allí, puntuales, encontrándonos los rosarinos con los porteños en un punto del camino. Algunos leeremos algo, veremos a tus hijos, acompañeremos a H. y a tus viejos, y no faltarán las flores. Vos hubieras preferido algo más pomposo pero no dio, te pedimos disculpa.

Hace un año que no estás y te quisimos tanto.



Tres flores para vos

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Decisión tomada


Así fue

Acabo de hablar con mi conocido, hace un rato tomó la decisión. Como no había leído el comentario de Emma lleno de profunda sabiduría peronista, votó por seguir junto a sus viejos y queridos compañeros de ruta dándole su apoyo explícito al candidato con el cual -como dije antes- no se lleva tan bien, pero no tenía otro motivo para no apoyarlo, y ni se le ocurrió negociar nada con nadie.

Ya no guarda ninguna esperanza de ser funcionario y se acomoda el hábito para seguir ejerciendo su profesión liberalmente. Por suerte no fue a Mr. Otto a comprarse el traje.

Puedo decir, con total conocimiento, que este hombre ha sido libre. Lo felicito por ello.

Fin del episodio.

martes, 11 de septiembre de 2007

Un caso difícil

JPS: el célebre autor de "Las Moscas"
Lo que voy a contar es real, aunque estén simulados situaciones y actores.

Un conocido tiene un cargo "político" -que además es ad honorem- y está en ese cargo gracias a un grupo que viene trabajando en eso hace 25 años. Resulta que ahora, sus compañeros de ruta de toda la vida, le piden que dé su apoyo explícito a una persona que fue designado por el mandatario saliente para ocupar un altísimo cargo -este no es ad honorem, precisamente-, pero el grupo del mandatario electo, al que él apoyó, y tiene alguna aspiración de estar en el futuro equipo de gobierno, se opone a esta decisión (no me animo a llamarla maniobra).

Esta persona recibe un llamado del grupo del mandatario electo y le dicen "...que entienden todo, pero que, justamente, es en estos casos donde se mide la conducta de las personas".

Para colmo, mi conocido no tiene la mayor de las estimas por quién le pidieron sus viejos amigos que jugara su apoyo por cuestiones que no vienen al caso.

Tal vez este hombre no se esté dando cuenta pero está frente a una de las decisiones más trascendentes de su vida. Podrá ejercer la libertad de una manera existencialista, saldrá de la inmanencia y su acto será verdaderamente trascendente. Casi de un modo sartriano (acuérdense de "Las Moscas"), este hombre se encuentra solo frente a esta decisión y su destino. ¿Qué harían ustedes?

¿Qué hará y por qué? En la próxima entrega.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Pulqui, un instante en la patria de la felicidad

El sábado pasado fui en el marco del Festival Latinoamericano de Video con Virginia la Mujer Maravillosa y mi amigo H. (injustamente criticado en otro blog) a ver este nuevo documental de Alejandro Fernández Mouján en el microcine de "El decano de la prensa argentina", en el que nos muestra el intento del artista plástico Daniel Santoro para recrear en escala 1:2 el mítico avión Pulqui II con el que el gobierno del General Perón pretendía terciar en la carrera armamentista producto de la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

El documental con altibajos logra sumergirnos casi sin proponérselo en lo que el realizador denomina la "patria de la felicidad", este lugar está representado por el taller de Miguel Biancuzzo el constructor del proyecto de Santoro.


El Pulqui II en escala 1:2 terminado


El taller de Biancuzzo puede ser hoy lo más parecido a aquella "patria de la felicidad", a aquel paraíso perdido, ese lugar cuasi atemporal que resistió las mutaciones sociales y en medio de un paisaje completamente distinto sigue produciendo proezas. Sería algo así como el efecto residual del peronismo.


Una parte muy interesante del documental es cuando intentan hacer volar la réplica del Pulqui II y se estrella inevitablemente contra el piso. Cuando el director muestra las fotos de Santoro parece que la réplica del Pulqui II iba a volar, cuando se ve el fotograma entero el Pulqui II se estrella contra el piso. En esta alegoría entre la foto y la realidad durante muchos años pujó la Argentina.

El auto Justicialista: ejemplo entre ficción y realidad


Una de las cosas más interesantes son las pinturas de Santoro, como conclusión puedo decir que me gustaría tener una para agregarla en el living de casa. Son casi íconos peronistas que nada tienen que envidiarle a los rusos. Uno de estos, denominado "Campo ideológico" por el autor no tiene desperdicio.


La iconografía peronista de Santoro


Pero el momento más alucinante se produce cuando Santoro junta a un grupo de artistas plásticos y los lleva al taller-país de la felicidad y les cuenta del proyecto, le muestra el work in progress y les lee la introducción, ahí menciona al O.V.J.: "Objeto Volador Justicialista". Sublime.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Una pasión


Es evidente que soy temperamental, apasionado. De lo que me gusta, de lo que me comprometo, nada puedo tomarlo a la ligera. Soy de pelearme cuando hace falta y saltar ante la más mínima injusticia, a veces he tenido algunos problemas pero podría decir que ese es uno de mis lados que más me gustan.

Recuerdo la humedad del vestuario, el olor a aceite de pino, el ruido de los tapones de los botines contra el mosaico, el ritual de vendarme los tobillos, sacar la camiseta impecable del bolso, ponérmela, el nudo en el estómago en la previa, el silencio, mi voz enmudecida.

El dolor intenso, el hombro, maldito hombro derecho. Jodida operación, jodidos sesenta puntos, jodida rehabilitación. El dolor, la anestesia, el placer inmenso que se contraponía al dolor gracias al opiáceo. Una, dos, muchas veces.

Los domingos a la mañana en invierno, cuando el pasto estaba cubierto por una mezcla entre helada y rocío y ese olor de la tierra húmeda, de la savia que se desprendía al romper los tapones los capilares del césped. Ese olor que llenaba todo el aire, eso olor que sentí cientos de veces y que vuelvo a oler cada vez que acompaño al Niño Mayor, la misma emoción que siento cuando lo veo jugar con la camiseta azul y amarilla, los mismos colores que usé tantos años.

Hubo campeonatos, en quinta, en cuarta, especialmente el de cuarta. El partido final después de haber vuelto de Bariloche, la charla en el vestuario que nos dio el Gringo, el amuleto africano que sacó y nos mostró, contándonos una historia increíble pero que sirvió para que ganáramos 28 a 9.

El scrum: símbolo de unión, cooperación y compañerismo


No hubo campeonatos en primera, si hubo una larga sequía. Pero me acuerdo como si fuera hoy cuando me llamaron para jugar en primera. Diecinueve años, me llaman y me dicen: “Se lesionó R., hoy jugás vos”. La única vez que mi viejo me fue a ver y me sacaron desmayado de la cancha, con el ojo negro, porque me había hecho el vivo justo con uno que era de los que se la cobraban.

No hay dirigentes, no hay preparadores físicos, no hay público, no hay minitas, no hay sponsors, en la cancha están los jugadores, quince contra quince y el árbitro, la pelota y nada más. Dejar la vida en cada jugada, correr cada pelota como si fuera la última, seguir tackleando aunque el dolor sea insoportable, más allá de la resistencia que creíamos tener. Respetar al contrario, cuidarlo, entender que sin él no habría juego.

Este juego hermoso, el de la pelota ovalada, el que sin entenderse del todo despierta pasiones. Y las pasiones no se explican, se viven. La pasión está más allá de todo, más lejos que cualquier definición. Me hubiese muerto de orgullo de ponerme la celeste y blanca a rayas horizontales, con el yaguareté del lado de corazón, el escudo de la U.A.R. y vivir toda esa mística, todo ese fervor. Sentirse puma teniendo un yaguareté.

Romper la silla de casa cuando terminó ese interminable partido con Irlanda en el ’99, cuando defendieron el ingoal como una fortaleza que no podía ser asaltada. Sentir orgullo por ellos, sentir envidia de no poder haber sido puma. Ellos pudieron, son los mejores, los que juntan nuestras mejores tradiciones. Hay con qué, esto recién empieza: ¡Vamos Pumas carajo! Y que se pudran todos los demás, la dirigencia mediocre, los estúpidos que no entienden nada. Ahora están ustedes en la cancha y como les dijo Agustín aquella vez en la Catedral y no se lo olviden nunca: el juego es de ustedes, de ustedes y de nadie más.

Benditos sean Los Pumas

jueves, 6 de septiembre de 2007

Del cambio, los avatares y las malas costumbres.


Binner: Tiempos de Cambio
La elección del domingo en Santa Fe representa un cambio, la de Córdoba una vergüenza. Se acuerdan que SanCor significaba Santa Fe y Córdoba y ahora le vende leche a Venezuela y en los super de Rosario no hay lácteos. Seguramente el gobierno de Hermes Binner será infinitamente mejor que los 24 años de administración justicialista -digo justicialista porque creo que ninguno de ustedes piensa seriamente que Reutemann es peronista- que estuvo marcada por el manejo de la Cooperativa al principio que dejó un saldo de dos vicegobernadores presos -pueden imaginarse lo burdo que debe haber sido lo que hicieron- y una provincia destripada, hasta la llegada en un Fórmula 1 teniendo como sponsor principal a la Ley de Lemas del político más conservador y mediocre de la historia de esta provincia: el Lole Reutemann que mostrando un aparente manejo equilibrado del presupuesto se ganó fama de buen gobernador cuando podemos dar fe -busquen en todos los archivos periodísticos que se les ocurra- que jamás se le cayó una idea de la cabeza. El Turco Obeid era la alternancia elegante, no sin olvidarnos que su primera gobernación aparece viciada de origen ante la dudosa diferencia que tuvo con el sublema de Héctor Cavallero y que se presume fue un enjuague dentro de la interna del PJ. Obeid, ex-montonero canchero y muy amigo de la iglesia (del pedófilo Monseñor Storni, por ejemplo, ex obispo de Santa Fe) prefirió seguir con el conservadurismo del Lole apenas diluido por su amistad con Fidel y su deseo de ser embajador en Cuba al retirarse de la Casa Gris.



El Trucha Vanrell: "El bazar de los juguetes"
La llegada de Binner creo que acontece, casi como un avatar, en el momento justo, porque se me ocurre que si otro candidato opositor hubiera desbancado antes al justicialismo en Santa Fe la catástrofe hubiese sido terrible. Basta enumerar a la siguiente lista de esperpentos: Aníbal Reinaldo, Luis Cáceres y Horacio Usandizaga, los tres impresentables y que hubiesen cometido más tropelías e impericias que la Cooperativa o el reutemismo conservador, ya que estos son buenos a la hora de saber a quién pagarle y cómo repartir, mientras que los otros son chambones del año cero hasta en eso.



Pero no debe pensar Binner que la provincia es lo mismo que Rosario. Hay tres elementos importantes a tener en cuenta: Educación, Seguridad y Justicia, es decir el manejo del conflicto docente, la policía y el empobrecido intelectual y éticamente poder judicial de Santa Fe. En la provincia y la ciudad que a los días de asumir Obeid mataron a Sandra Cabrera y todavía su crimen sigue impune sería arriesgado pensar en que esto no vuelva a pasar.



Dentro de todo esto me tomé un tiempo para ver que pasaba con la candidatura a vicepresidente de Rubén Giustiniani que terminó aceptando la imposición de Carrió, con lo cual pone en duda la forma que el Partido Socialista -como bien dijo alguien el único partido moderno de la Argentina- construye una instancia de poder nacional alternativa.


¿Alternativa nacional?
Todo esto recién empieza, en un país en el cual no podemos hablar de construir ciudadanía cuando no se cumplen los mínimos requisitos de la poliarquía que define Robert Dahl, en una provincia que no es un feudo, sin dudas Córdoba debe ser, sino la más, una de las más modernas del país. Pero esto no nos debería asustar tanto, George W. ganó sus dos elecciones con un procedimiento más que dudoso en la definición de los electores del estado que inclinaba la balanza. Parece ser que ganar una elección se ha transformado en esos viejos combates por el título del mundo contra el campeón coreano en Corea, o ganás por K.O. o en los puntos te roban, esas viejas malas costumbres. Así las cosas.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Avances y retrocesos

Si bien no es habitual que hable de deportes me parece que es una buena oportunidad para traerlo en este blog. Se lo podría tomar como un espejo de alguna manera de la sociedad argentina. Vayamos al caso.

La selección argentina de básquet no para de sorprendernos. A pesar que muchos de sus integrantes -aún los que no jugaron- son megaestrellas en serio, mucho pero mucho más que el vueltero Román y su calesita de nunca acabar, han demostrado que la determinación, humildad, seriedad y profesionalismo acorde a la situación (no ese profesionalismo berreta con el cual se escudan defectos más profundos), como se puede lograr objetivos sin perder el estilo de juego, la garra, la pasión.



Un equipo que hace historia. Scola MVP entre Kobe Bryant y Le Bron James



Por el contrario, la selección de fútbol demuestra todo lo que es hoy el fútbol argentino. Tenemos un técnico de opereta que sólo puede sacar campeón a Boca y con su designación al frente de la misma la Argentina ha retrocedido 20 años en lo que el fútbol significa hoy en el mundo. La paliza que nos dio Brasil en la final de la Copa América así lo demuestra. Se ve que nadie le ha mostrado al Coco que en el mundo el fútbol se juega ya de otro forma, que al toque y la gambeta se le han agregado precisión, marca y velocidad.


El lamento boliviano. Técnico de opereta


Mientras los muchachos del básquet no paran en su camino histórico y siguen sacando jugadores, el fútbol está sumergido en un frasco de formol en el que todavía añoramos a Diego, pero no porque no tengamos jugadores, sino porque nadie les dijo que hay que aprender a jugar para ganarles a los mejores y hoy estamos lejos. Basile atrasa y todos miran para otro lado.

sábado, 1 de septiembre de 2007

Macro vs. Micro (o la realidad de las cosas)


¿Quién puede negar la reactivación económica del país? Nadie. En mi ciudad, Rosario, el boom de la construcción es enorme. Las explicaciones pueden ser varias (enclave agroexportador, desconfianza de los inversores en los bancos, altas tasas de retorno en edificios, seguridad, la figura del fideicomiso, etc., etc.) cosas que no voy a analizar en este post.

Es más, de cierto modo -y casi del todo modo- mi vida se vincula muy directamente a este fenómeno y mi pasar económico también. O sea que, cada mañana cuando me levanto debo agradecer en oración a La Meca al camión hormigonero de Lomax que veo rellenando encofrados de madera, haciendo lozas que después serán habitadas.

Todo esto viene a cuento de que hace un par de meses empezó una demolición y actual construcción de un edificio al lado de nuestro antiguo y hermoso departamento en pleno macrocentro rosarino.

De lunes a viernes si bien no soy un colimba pero al despertarse Virginia tan temprano para ejercer su profesión como un sacerdocio -no piensen todavía que la Mujer Maravillosa paga sus cuentas con el cine, aunque lo hará algún día- los ruidos de la obra molestan menos y después me voy al trabajo y la obra sigue y a mi me nefrega el ruido del camión o cualquier otra cosa y veo emocionado como aumentan la inversión y el empleo en nuestra patria.

Pero los sábados... ¿Cómo contarles que esta mañana a las siete en punto un señor al que no conocemos empezó a usar un taladro neumático sin parar? Seguro que mi lugar -la cama- era mucho mejor que el del pobre señor que se levantó a las seis para empezar a taladrar a las siete, pero no encuentro palabras para expresar la horrible sensación de despertarme casi a la madrugada cuando había pensado dormir hasta casi el mediodía. Parecía el típico cuadro de un película "gore" porque la tortura era dosificada de tal modo que cuando llegaba al límite paraba, daba unos minutos, la melatonina empezaba a segregarse e inducía nuevamente al sueño y justo en ese momento empezaba el taladro nuevamente a percutir el hormigón.

En este verdadero dilema me encuentro, mal dormido, con dolor de cabeza y con ganas de irme a vivir a un country. Por eso les voy a pedir un favor a todos ustedes: si esta peregrina idea rozara mi cabeza los autoriza a que me encierren hasta que se me pase.