domingo, 16 de septiembre de 2007

El día que besé a mi sicóloga (primera parte)


Besos prohibidos

Andaba por la vida con todo medio confundido. Hacía poco había muerto mi viejo y tenía que arreglar muchas cosas. Un sábado a la tarde salí en el Renault 18 y estuve cuatro horas dando vueltas a la ciudad, amagando con ir a algún lado y por algún motivo dos cuadras antes de llegar cambiaba de rumbo, y así incesantemente hasta que anocheció.

Hablé con G.A., amiga y en esa época joven promesa del psicoanálisis local a la vez hija de padre psi y vinculada al medio psi desde chiquitita. Me recomendó una psicóloga: "Andá a verla a E. te va a ayudar mucho".

Empecé terapia con E., dos veces por semana. Debo reconocer que E. durante cuatro años fue la mejor analista que tuve, pude solucionar varias cosas y aquellas que no pude las empecé a manejar de forma más serena con menos angustia podría decir.

E. era una mujer de 40 años, pelo cortito, medio rubia, lindo cuerpo y un consultorio todo engamado entre el roble y el verde inglés. Su ventana del sexto piso daba al norte, y en el otoño rosarino entraba un sol agradable que entibiaba el ambiente. También había cortinas con flores o eso es lo que me parece recordar.

Después de cuatro años, grandes progresos, dos veces por semana, me empezó a pasar algo con E.. Comencé a interesarme en la vida personal de E.. A través de G.A. supe que era casada y que su marido tenía un negocio de artículos de limpieza al cual fui una vez para comprar una escoba y ver si había alguno con cara de ser el marido de E. cosa que nunca pasó.

En las sesiones empecé a hablar de esto y a decirle a E. todo lo que ella me generaba. Ahí empezó un período de dos o tres meses en que ella trató de frenar con cierta altura mis arremetidas cada vez más intensas.

Un día, explicando ella por enésima vez en tono monocorde que "...si accedía a mis planteos ella tenía que dejar de ser mi analista...", me incorporé del diván, me acerqué a ella que -sorprendida- se levantó del sillón, la miré a los ojos, le dije: "Y a mí que me importa" y la besé. Fue un beso largo y correspondido. Después de unos minutos de turbación, salí del consultorio sin despedirme.

A la semana siguiente llamé a su secretaria, le pedí que cancelara mis sesiones y pregunté por mi deuda. Hice un cheque que fue ensobrado y enviado por correo a su consultorio con una breve esquela: "Gracias por todo. El Mellizo". (continuará)

18 comentarios:

EmmaPeel dijo...

Qué novelón de la tarde, melli!

Ri dijo...

"quiza la promesa de una historia sea mas exitante que la historia misma". Aca lo es la promesa, la situacion, la historia, la psicologa. Apurese y empieze a escribir la 2da parte.

Luba dijo...

guau!

Gibulee dijo...

vamos a tener q esperar al domingo q viene?

Ana C. dijo...

Menos mal que continúa, cobarde!

betina dijo...

pucha! ud actuó tan rápido y de manera tan expeditiva que me dejó con las ganas de saber cuál sería la actitud de su ex-analista!

(queremos más... queremos más!)

ojorojo dijo...

sí, mellizo, otra entrega pronto

Tommy Barban dijo...

Mellizo, en marzo me dan el alta. Tenemos tiempo hasta entonces para que me des las clases particulares que hagan falta para que pueda cerrar estos siete años de análisis de una manera tan eficaz como la tuya.

Bombón Asesino dijo...

¿El título del post no debería ser "el día en que nos besamos con la psicóloga"? Digo, ya que el beso fue tan esperado y correspondido por parte de la analista.

El Mellizo dijo...

El título del post está bien, ya que fui quien tomó la iniciativa.
Es cierto que la promesa de continuidad abre expectativas.
La actitud de E. no la puedo explicar yo, debería explicarla ella, no?
Me parece bien que continue el domingo que viene, a ustedes?

EmmaPeel dijo...

domingos por la tarde, no está mal

pero no sé si la mushashada aguanta

Maria Carolina dijo...

Muy interesante su experiencia con su analista... lástima que yo soy Psicopedagoga, y mis pacientes son niños!!
Un placer encontrar tu comentario en mi espacio, confieso que más que a Chico, tengo años de profundo entrenamiento en lo que el mar, entre olas, quiere susurrarme.
Lo espero cuando quiera por mi lugar... yo voy a volver por el suyo.

Saludos!
(interesante la manera de escribir suya.... será porque es rosarino seguro)

_* Paula *_ dijo...

fantatico.... muy original...
veremos como es la secuela...
saludos

Tommy Barban dijo...

Atenti niñas de Puan, que el Mellizo anda de tour por la blogosfera y no toma rehenes.

simpática y puntual dijo...

me encantó mellizo.

El Mellizo dijo...

Tommy me da mucha risa lo que dice.
Ustedes dicen que no esperan hasta el domingo?

LocaComoTuMadre dijo...

De frente manteca, me gustó.

Adelante con los faroles.
Saludos.

TRIXY dijo...

Wow! que loco! Quiero saber todooooooooooooooo!!!

Che, gracias por pasar por mi blog. Con respecto a tu comentario, bueno, es cierto. Esta bueno eso pero que se yo..... podría haber sido peor. En el momento en que él estuvo borracho yo me porté bien! Pero bueno..... nevermind...

Me gusta tu blog. En serio! Espero verte seguido por el mio!!

Volveré!

Saluditos!

TRIXY