lunes, 24 de septiembre de 2007

El final de la sicóloga besada (segunda parte y final)

Todavía herido por las consecuencias imprevisibles de lo que había pasado con mi sicóloga comencé a recorrer distintos bares de la ciudad. Hasta que encontré en una de las mesas del viejo bar "El Cairo" -esas mesas que nunca preguntan, como bien lo dice el tango de Discépolo y Mores- un buen refugio en dónde fui escuchado y pude plantear mi problemática. El Viejo Marcelo, que fue un auténtico "bon vivant" y que tenía en 1988 (¡hace 20 años!) su columna del gourmet en "El Decano de la Prensa Argentina", antes que aparecieran los Martinianos Molinas, las Nardas Lepes y el canal Gourmet, me recomendó a N.D. "una de las mejores orejas de Rosario" según él. Haciendo caso a su consejo pedí una entrevista con N.D. que fue concedida por su secretaria a la semana siguiente. El consultorio de N.D. era en su propia casa, cosa que no me gustó tanto, prefiero la frialdad del consultorio externo. La casa era muy linda, antigua, con un jardín adelante, algunos elementos del barroco portugués adornadan la entrada. Lo primero que me vengo a enterar es que N.D. cobraba fortunas, aceptado ésto, paso al consultorio de N.D. que me dispensa un trato formalísimo y le cuento todo lo que me había pasado con mi ex sicóloga y decidimos iniciar la terapia.

En esa época tenía muchas referencias cinematográficas, es decir a mi me pasaba algo y lo asociaba con alguna película, entonces le preguntaba "Vio?, como el personaje de 'La Naranja Mecánica'?" y el respondía con un lacónico: "No", y yo insistía "Pero no vio 'La Naranja Mecánica'?" "No, no la vi, me quiere contar..." y así empezaba a contar la película. Esto se fue repitiendo reiteradamente, entonces lo empecé a probar y le citaba películas que cualquier mortal había visto: "Fiebre del Sábado por la Noche", "Rocky I y II", "La profecía", "Los cazadores del arca perdida", "El Padrino", "Cabaret" y su respuesta fue siempre la misma: "No, no la vi, me quiere contar..." y me empezó a hinchar un poco las bolas.

¿Quién no vio Rocky?



En ese momento de gran contrariedad me enteró que la hija de una prima mía se había puesto de novia con su hijo y que la llevaban a andar en velero los fines de semana. O sea que, parte de la minifortuna que le pagaba a N.D. mensualmente iba destinada a pagar la cuota del Yacht Club y mantener su velero, cosa que no me puso del mejor humor.



El velero de N.D.



Un sábado a la noche lo encuentro en la cola de un cine para ver una película -no recuerdo ahora su nombre- hago todo el esfuerzo para ocultarme, y en la próxima sesión le hago un comentario sobre esa película a lo cual responde de nuevo: "No, no la vi, me quiere contar..." sobre el pucho le espeté un "Usted es un mentiroso", entre ofendido y con cierta culpa murmuró un tibio "¿Cómo dijo?" y ahí desumbuché que lo había visto en la cola del cine. Silencio, un largo silencio. Seguí yendo para ver si podíamos remontar la terapia pero con escasas pretensiones, casi como el caso de esas parejas partidas por el hastío y que siguen compartiendo la rutina de mear en el mismo inodoro. Un día, inesperadamente, me llama su secretaria y me cambia el turno. Llego al consultorio/casa, espero unos minutos sentado en un sillón del barroco portugués hasta que se abre la puerta del consultorio y zás!!!! Mi ex sicóloga con un tipo saliendo del consultorio de N.D.!!!! No lo podía creer!!! Miradas de sorpresa pero a la vez cómplice entre ella y yo en ese incómodo metro cuadrado de la antesala, N.D. se despide de ellos, me da la mano, toma su lugar, me acuesto en el diván y pregunto: "¿Esa señora es paciente suyo?" él dice "Sí, viene con su marido a hacer terapia de pareja", "Bueno, le informo que ella era mi ex sicóloga". Creo que la bomba atómica sobre Hiroshima fue un poroto al lado de mi frase. Me levanté, me dirigí hacía la puerta, me despedí con un cortito "Hasta luego" y no volví nunca más. Su secretaria me llamó varias veces para reclamarme el pago de las sesiones -de las que había ido y de las que había faltado sin aviso-, a ése nunca le mande el cheque.

Varios años después, en el 2001, ya viviendo solo de nuevo, en uno de esos programas televisivos locales que se preguntan sobre la peligrosidad de los mensajes de texto en la formación de los niños volví a ver a mi ex sicóloga, una vieja chota, horrible y bastante estúpida por las cosas que decía. No sólo el tiempo le había pasado por encima sino que su discurso era de un patetismo profundo. Mirando el televisor, suspiré hacia el techo, diciéndome "¡qué boludo, qué boludo! ¡A ésta tampoco tendría que haberle mandado el cheque!". (Fin del episodio)




El cheque que firmé y no debí haberlo hecho

21 comentarios:

EmmaPeel dijo...

melli: qué quiere que le diga, me aceleró el final como a esas novelas de la tarde que las quieren levantar por bajo rating

para mí que se tragó un par de capítulos

Ri dijo...

Mi psicologa ni siquiera me aclara si la vio o no la pelicula. Pero, como contribuye a la despersonalizacion del analista, no me molesta.
Si tubiese un yate, si.

Gibulee dijo...

jajaj buenisimo el final!!

Anónimo dijo...

Es parte del análisis el relato de una película, ya que no todos contaríamos un filme del mismo modo ni recordaríamos de igual manera los fragmentos de la historia. Melli muy gracioso lo del programa de tevé y el cheque que tampoco debería haber firmado.

El Mellizo dijo...

Emma: no hubo ningún capítulo omitido, sé que la osadía del primer relato hubiera correspondido algo más destacado, pero fue así, la realidad a veces es modesta.
Anónimo: sé que el recurso puede ser así y es válido, pero podrían disimular un poco, no?

_* Paula *_ dijo...

uhhhh que garron lo del "fatidico encuentro".-
si uno se tuviera que poner a pensar la cantidad de cheques que nunca tendria qeu haber mandado....
tomemoslo como el servicio a la comunidad....
saludos

Tommy Barban dijo...

Mellizo, a la peluquera no le diste, a la sicóloga tampoco. Va siendo hora que cuentes tus grandes éxitos (me consta que no son pocos) en lugar de tus grandes fracasos. Al margen de lo cual, a mí la anécdota me gustó mucho.

Ana C. dijo...

Lo que sí me parece ahora es que si Tommy B. aprendió algo de esta historia, ya no tiene ningún incentivo para marzo.

Ana C. dijo...

Una pregunta sobre algo que hace tiempo me tiene preocupada:

¿Ri intercambia las "v" y las "b" a propósito?

El Mellizo dijo...

Me parece que no lo hace a propósito.
Los éxitos no tienen interés en este momento, por ahora es el tiempo de los caminos cruzados.

Tommy Barban dijo...

Ana c., respecto de marzo, hago mías las palabras de mi poeta de cabecera y le digo al mellizo "mi final no va a ser tu final."

EmmaPeel dijo...

Ya lo dije a alguna vez, la estrategia looser es un clàsico que siempre funciona

ojorojo dijo...

al final esta mujer con el beso correspondido y la mirada cómplice lo único que logró es que abandonarás tus análisis, ¿y, después volviste a intentarlo? ¿o por una mujer te volviste un renegado del psicoanálisis?

A mí lo peor que me pasó con mi analista y el cine fue encontrarmela en la cola (corta, poca gente) de "Nadie me quiere". Yo estaba con 4 mujeres más, o sea, éramos 5 féminas neuroobsesivas, en la onda no hay hombre para mí. A la sesión siguiente, me pregunto: ¿qué te pareció la película? No daba decirle: No la ví.

El Mellizo dijo...

Jajaja, buenísimo pero al revés!!!
Volví después de un largo tiempo a retomar terapia hace 8 años con una sicóloga muy, pero muy fuera de mi gusto.

EmmaPeel dijo...

ahora que lo noto...

esa manicura de la foto?!

el melli, metrosexual?

El Mellizo dijo...

Qué observadora usted Emma!!!
Si esa fuera mi mano tal vez, pero soy de los que se la cortan solos con alicate común.

Tommy Barban dijo...

Che, mellizo, me parece que el martes te estuvieron buscando en el blog de simpática y puntual.

El Mellizo dijo...

Voy a ver.

betina dijo...

qué grande emmapeel!
venía a preguntar lo mismo!!

(mellizo, me quedé pensando, por su respuesta haciendo alusión a lo fuera de su gusto que está su psicóloga actual... el famoso N.D... sí estaba dentro de su gusto?)

El Mellizo dijo...

N.D. no estaba ni ahí dentro de mi gusto. Años después nos encontramos en la pileta de El Tala en natación y tuve la oportunidad de verlo en sunga, y decididamente no es mi tipo.

Perso dijo...

Yo soy el que no vio Rocky
¿y que?