sábado, 1 de septiembre de 2007

Macro vs. Micro (o la realidad de las cosas)


¿Quién puede negar la reactivación económica del país? Nadie. En mi ciudad, Rosario, el boom de la construcción es enorme. Las explicaciones pueden ser varias (enclave agroexportador, desconfianza de los inversores en los bancos, altas tasas de retorno en edificios, seguridad, la figura del fideicomiso, etc., etc.) cosas que no voy a analizar en este post.

Es más, de cierto modo -y casi del todo modo- mi vida se vincula muy directamente a este fenómeno y mi pasar económico también. O sea que, cada mañana cuando me levanto debo agradecer en oración a La Meca al camión hormigonero de Lomax que veo rellenando encofrados de madera, haciendo lozas que después serán habitadas.

Todo esto viene a cuento de que hace un par de meses empezó una demolición y actual construcción de un edificio al lado de nuestro antiguo y hermoso departamento en pleno macrocentro rosarino.

De lunes a viernes si bien no soy un colimba pero al despertarse Virginia tan temprano para ejercer su profesión como un sacerdocio -no piensen todavía que la Mujer Maravillosa paga sus cuentas con el cine, aunque lo hará algún día- los ruidos de la obra molestan menos y después me voy al trabajo y la obra sigue y a mi me nefrega el ruido del camión o cualquier otra cosa y veo emocionado como aumentan la inversión y el empleo en nuestra patria.

Pero los sábados... ¿Cómo contarles que esta mañana a las siete en punto un señor al que no conocemos empezó a usar un taladro neumático sin parar? Seguro que mi lugar -la cama- era mucho mejor que el del pobre señor que se levantó a las seis para empezar a taladrar a las siete, pero no encuentro palabras para expresar la horrible sensación de despertarme casi a la madrugada cuando había pensado dormir hasta casi el mediodía. Parecía el típico cuadro de un película "gore" porque la tortura era dosificada de tal modo que cuando llegaba al límite paraba, daba unos minutos, la melatonina empezaba a segregarse e inducía nuevamente al sueño y justo en ese momento empezaba el taladro nuevamente a percutir el hormigón.

En este verdadero dilema me encuentro, mal dormido, con dolor de cabeza y con ganas de irme a vivir a un country. Por eso les voy a pedir un favor a todos ustedes: si esta peregrina idea rozara mi cabeza los autoriza a que me encierren hasta que se me pase.

9 comentarios:

gardener dijo...

No me parece una mala idea ir a vivir a un country Mellizo.

Anónimo dijo...

No te digo vivir en un country porque el entorno es de terror, Pero sí, en un lugar alejado, donde uno se pueda despertar con el sonido de los pajaritos y pisar descalzo un poco de verde.

Tommy Barban dijo...

Nooooo, la gracia de Rosario es vivir en el centro, ir caminando a todas partes, y esquina por medio encontrarte con un amigo o una ex-novia.

la niña rebelde dijo...

TE ENCANTARIAVIVIR EN UN COUNTRY
aunque siempre los critiques te gustaria juntarte en el club house y hablar con los demases vecinos del country de golf polo y vinos
jajaja
por favor papa!
quedemosnos aca
el ruido se soporta nada mejor que el centro y nada mas lindo que rosario.

El Mellizo dijo...

Uno de los mejores "inventos" -permitanme esta expresión- del hombre moderno es la ciudad. El posmodernismo inventó los countries.
Nada mejor que lo que dice Tommy, en Rosario y en cualquier lugar del mundo. La Niña Rebelde tiene razón, y me gustaría hablar de todo eso y tomarme unos vinos pero en el centro.
Tal vez puedo negociar una casa semicéntrica con un jardincito.
Y un dato importante: mi trabajo queda a tres cuadras de mi casa, me levanto tarde y voy caminando...

Ri dijo...

El precio del exito viene por algun lado. Que el ruido le recuerde sus triunfos. El country solo tiene silencio de decadencia menemista.

El Mellizo dijo...

Exacto Rodrigo, además son la clara expresión del modelo inclusión/exclusión (recomiendo Maristella Svampa "Los que ganaron"), pero además de experimentos sociales son blancos fijos. Pueden llegar a estar a salvo de rateros pero a dónde irían a robar hombres como el Gordo Valor, la Garza Sosa o el Negro Sombra? A dónde buscar gente para secuestrar? A un country señores, y encima te matan tus parientes, ja!

EmmaPeel dijo...

Quédese en el centro y para charlar está el bar y la cola del súper

Ana C. dijo...

La ciudad y el estado de bienestar, Mellizo.