viernes, 7 de septiembre de 2007

Una pasión


Es evidente que soy temperamental, apasionado. De lo que me gusta, de lo que me comprometo, nada puedo tomarlo a la ligera. Soy de pelearme cuando hace falta y saltar ante la más mínima injusticia, a veces he tenido algunos problemas pero podría decir que ese es uno de mis lados que más me gustan.

Recuerdo la humedad del vestuario, el olor a aceite de pino, el ruido de los tapones de los botines contra el mosaico, el ritual de vendarme los tobillos, sacar la camiseta impecable del bolso, ponérmela, el nudo en el estómago en la previa, el silencio, mi voz enmudecida.

El dolor intenso, el hombro, maldito hombro derecho. Jodida operación, jodidos sesenta puntos, jodida rehabilitación. El dolor, la anestesia, el placer inmenso que se contraponía al dolor gracias al opiáceo. Una, dos, muchas veces.

Los domingos a la mañana en invierno, cuando el pasto estaba cubierto por una mezcla entre helada y rocío y ese olor de la tierra húmeda, de la savia que se desprendía al romper los tapones los capilares del césped. Ese olor que llenaba todo el aire, eso olor que sentí cientos de veces y que vuelvo a oler cada vez que acompaño al Niño Mayor, la misma emoción que siento cuando lo veo jugar con la camiseta azul y amarilla, los mismos colores que usé tantos años.

Hubo campeonatos, en quinta, en cuarta, especialmente el de cuarta. El partido final después de haber vuelto de Bariloche, la charla en el vestuario que nos dio el Gringo, el amuleto africano que sacó y nos mostró, contándonos una historia increíble pero que sirvió para que ganáramos 28 a 9.

El scrum: símbolo de unión, cooperación y compañerismo


No hubo campeonatos en primera, si hubo una larga sequía. Pero me acuerdo como si fuera hoy cuando me llamaron para jugar en primera. Diecinueve años, me llaman y me dicen: “Se lesionó R., hoy jugás vos”. La única vez que mi viejo me fue a ver y me sacaron desmayado de la cancha, con el ojo negro, porque me había hecho el vivo justo con uno que era de los que se la cobraban.

No hay dirigentes, no hay preparadores físicos, no hay público, no hay minitas, no hay sponsors, en la cancha están los jugadores, quince contra quince y el árbitro, la pelota y nada más. Dejar la vida en cada jugada, correr cada pelota como si fuera la última, seguir tackleando aunque el dolor sea insoportable, más allá de la resistencia que creíamos tener. Respetar al contrario, cuidarlo, entender que sin él no habría juego.

Este juego hermoso, el de la pelota ovalada, el que sin entenderse del todo despierta pasiones. Y las pasiones no se explican, se viven. La pasión está más allá de todo, más lejos que cualquier definición. Me hubiese muerto de orgullo de ponerme la celeste y blanca a rayas horizontales, con el yaguareté del lado de corazón, el escudo de la U.A.R. y vivir toda esa mística, todo ese fervor. Sentirse puma teniendo un yaguareté.

Romper la silla de casa cuando terminó ese interminable partido con Irlanda en el ’99, cuando defendieron el ingoal como una fortaleza que no podía ser asaltada. Sentir orgullo por ellos, sentir envidia de no poder haber sido puma. Ellos pudieron, son los mejores, los que juntan nuestras mejores tradiciones. Hay con qué, esto recién empieza: ¡Vamos Pumas carajo! Y que se pudran todos los demás, la dirigencia mediocre, los estúpidos que no entienden nada. Ahora están ustedes en la cancha y como les dijo Agustín aquella vez en la Catedral y no se lo olviden nunca: el juego es de ustedes, de ustedes y de nadie más.

23 comentarios:

Ri dijo...

Suena interesante sentir algo asi por algun deporte.

El Mellizo dijo...

Y no te cuento después de hoy querido!!!!!!!!!!!!!
Vamos Pumas Carajo!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

Una de las cosas por las que no me gusta para nada el rugby, y por ende tampoco los pumas, ¡porque son todos muy culones!
Marta R.

Ri dijo...

Ganaron.Debe estar feliz.

Tommy Barban dijo...

Allez enfants (o como se escriba) las pelotas.

Tommy Barban dijo...

Alors? Allons? Las pelotas ustedes también.

Cacho de Pompeya dijo...

Se comieron la Marsellesa al horno con papas

LadyinBlack dijo...

Voy a quedar mal... pero no lo entiendo al deporte!... tal vez nunca nadie me lo explicó, debe ser eso, no?.

Tommy Barban dijo...

Eso sí, confieso que cuando lo ví precalentar a Chaval pensé menos mal que colgué mis botines de wing-forward en la cuarta.

El Mellizo dijo...

Como dijo Marito Ledesma: ¿Querían impresionar con Chaval? ¿Que lo pongan de nuevo?.
El juego en realidad es sencillo, pero requiere conocer algunos detalles. Pensemos que todavía hay mucha gente que no entiende el off side en el fútbol.
Hoy es día de festejos, pero como dijo el Tano: con humildad, concentración y trabajo, que todavía falta mucho.
Y hablando de Roma, podríamos incluir a Lofreda dentro de los técnicos que no atrasan y que no son faranduleros al pedo como Basile: pásenle el video del partido al Coco a ver si entiende algo.

Alberto dijo...

Coincido con lo de Lofreda como técnico serio al lado de Coco-liche Basile.
Otra: los jugadores no se la creen aunque podrían hacerlo.

Bombón Asesino dijo...

Dame la P, te doy la P... ¡Pumas! ¡Pumas!. ¿Vieron esa publicidad con los Pumas y su hinchada? Es muy simpática y emotiva. Bueno, es el único aporte que estoy capacitada para hacer.

Anónimo dijo...

Fue una tarde sublime.....Me emocione hasta las lagrimas.Ahora esperaremos con ansiedad el martes que viene.
Vamos PUMAS CARAJO !!!!

rosa maría dijo...

yo quiero un puma para mí solita, preferentemente uno de esos que usan vincha, para que me haga cucharita a la hora de la siesta

Gibulee dijo...

Podrías contar en algún post cómo y dónde se inventó el rugby? Y -estoy muy avergonzada por ello pero- que bueno está chaball!

El Mellizo dijo...

No hace falta un post, lo inventó William Web Ellis, en la localidad de Rugby en Inglaterra. Si googleas todo esto vas a tener más y mejor información que la que te puedo dar.

Ana C. dijo...

¡Qué bien que escribe usted cuando algo lo apasiona!

gardener dijo...

Agrego, no me gusta el rugby, porque no me gusta:
La Violencia como juego o burla, la Violencia ritual y no ritual, la Violencia con o sin armas, la Violencia accidental o intencional, la Violencia legítima o ilegítima, la Violencia racional o afectiva, no me gustan, La Violencia real ni la Violencia simbólica...

la niña rebelde dijo...

me gusta el rugby aunque me cansa un poco tenerlos a vos y al niño mayor atontados por ese juego peroal entenderlo y a demas mirarlo desde chiquita una le agarra cariño a demas si tiene un hermano que juega y un papa que jugo.
no creo que el rugby sea violencia es mas cooperacion... no buscan lastimar a nadie sino ayudarse para avanzar medio centimetro..
yo los banco a mi y a mi hermano
y vamos pumas carajo! ( a demas mujeres miren lo partidos del mundial hay cada rugbier por dios! )

El Mellizo dijo...

Gardener una pena decírtelo ahora -o tal vez ya lo sepas- pueda no gustarte pero la violencia ES la condición humana.
El rugby no es más que eso, la violencia legítima, o mejor dicho justa (justicia es mucho más que legalidad), es bienvenida siempre.

Luba dijo...

estoy con gardener, no me va el rugbi.

EmmaPeel dijo...

Niña rebelde, vamos a lo importante: no se pierda la tapa de Brando, el del medio es mío, canté pri

Y Chaval, qué decir, bendito tu eres

el niño mayor dijo...

Gardener quiero explicarte algo que por ahi es en vano porque solo los que lo jugamos somos aptos de sentirlo. La violencia en el rugby no existe, es un deporte de contacto por naturaleza pero te aseguro que es de caballeros. Suena el silvato y te saludas con tu contrario como si fuese tu hermano y en el tercer tiempo compartis alguna cervecita charlando de ambas vidas. Creo que eso es inexplicable y que los deportes son competitivos y el que no quiere ganar esta lcoo pero hay reglas y hay que respetarlas, el que no las cumple es sancionado. El niño mayor que viste la azul y oro con todo el orgullo que ama a su club hasta las lagrimas y defiende su in goal hasta con el corazon, eso es el rugby corazon puro. LAs pasiones no se sienten se viven y por suerte El sr. Mellizo me llevo desde chiquito y recuerdo todas nuestras peleas el al costado y yo de adentor porque me rompia las tarlipes por que el queria estar ahi adentro y conmigo ahi sentia un poco que parte de él lo estaba. VAMOS PUMAS