jueves, 8 de noviembre de 2007

Día de trámites

Cuando tenía doce años mi viejo me enseñó a manejar, a los dieciocho saqué el carnet de conductor en la vieja Dirección de Tránsito de calle Moreno y 27 de Febrero en la esquina sureste del Parque Independencia. Sacar el carnet o renovarlo era una especie de odisea parecida a la de viajar a Mar del Plata en el verano por las viejas rutas 9 y 2, un viaje digno de Ulises. Horas de espera, carnets provisorios, volver cada tres meses para renovar el provisorio hasta que llegaba el definitivo desde la ciudad de Santa Fe después de un año... con suerte.
La vieja estación Rosario Central (de acá tomó nombre el club de mis ¿amores?), hoy sede del Centro Municipal de Distrito Centro a cuatro cuadras de mi casa

Hace unos días se venció mi carnet, entré a la página de la Muni, fui a trámites, después linkeé Distrito Centro y apareció un número telefónico para pedir turnos. Llamé y la primer sorpresa fue que me atendieron al toque y me dieron turno para hoy a las 8.15 a.m., tenía que llevar el D.N.I., fotocopia del mismo y el viejo carnet. Fui caminando desde mi casa hasta el Distrito Centro, llegué 8.10, pregunté dónde era el trámite para renovar la licencia de conducir y me dirigí hacia la oficina dispuesto a esperar. Había algunas personas esperando, pero también había empleados trabajando. Me dan los formularios que ya incluían la solicitud de libre multa, los completo, me hacen el examen psico-físico dos médicas de la Municipalidad. Salgo, voy al banco que está ahí mismo, pago el sellado, vuelvo, entrego los papeles, me sacan la foto y a las 9 en punto salgo con mi nuevo carnet en mano. Tengo que aclarar que no estaba solo, que había muchas personas y que a todas el promedio de demora del trámite fue el mismo. Mientras caminaba hacia mi oficina me di cuenta porqué Lifschitz sacó el 55% de los votos: la gente no es boluda.

La única tristeza del día fue que en lugar de renovármelo automáticamente por cinco años, ya empieza a ser por cuatro, y este mínimo cambio de la norma me enfrenta con profundos problemas existenciales como el paso del tiempo, la finitud del hombre, el alma, dios o dioses... hasta dónde se puede derivar sólo para poder manejar un auto!

10 comentarios:

el pro-tesorero de la fundacion libertad dijo...

qué linda carta de lectores de la nación que escribiste melli

El Mellizo dijo...

No, no.
En La Nación no publicarían esta carta, Rosario no mide para tanto. En La Capital tampoco, les gusta más la queja que el reconocimiento. Sólo lo podía decir acá.
Por suerte tengo la cuota de la fundación al día.

Ri dijo...

Los dioses de la burocracia estan de los lados de los Rosarinos.

EmmaPeel dijo...

Viva la capital del Lada!

brasil dijo...

Confieso que he currado...

Cuando saque mi primer registro no sabía manejar, pero había mentido en un laburo para...¡fletero!...

Un conocido trabajaba en la muni de Adrogué, que evidentemente estaba "privatizada". Viaje un día de mi casa en Villa Crespo a Adrogué, di un cambio de domicilio (recuerdo que lo tome de la guia de un tipo con mi apellido), fui a la Muni, pague un "canon" y salí con una de las viejas libretitas con un sello que decía "PARTICULAR / PROFESIONAL / CAMIONES / MOTOS"

Una semana después me daban la llave de una pickup 404 para hacer una entrega en Parque Patricios... Pero eso es otra historia

tan versátil como acústica dijo...

brasil, ¡todos hemos currado con eso!, este hombre ha de ser muy honesto para decir esto como algo culposo.

voodoochica dijo...

este verano aprendo a manejar yo
un peligro para el transito rosarino?
no se
quiero mi carnet je
depsues papi vas a tener que renovar el carnet todos los años-

El Mellizo dijo...

Todavía falta mucho para eso y espero llegar.

Ana C. dijo...

Rosario es la Dinamarca argentina.

Donde, para evitarnos crisis existenciales, te dan el registro a partir de los 18 y la primera vez que lo tenés que renovar es a los 70 años. A mi no me da tanta confianza como el renovarlo cada cinco.

El Mellizo dijo...

Ana, por lo menos no son tan hipócratas.
Hay que entender que un vehículo es un arma mortal.