martes, 13 de noviembre de 2007

De policías, barras bravas y crimen organizado

Durante años sostuve la teoría que en la Argentina no existía un crimen organizado o mafias como las que hay en Italia, Estados Unidos, México, Colombia y Brasil por citar algunos casos porque, básicamente, la que se encargó de organizar el crimen en nuestro país fue la policía.

A los primeros esbozos de organizaciones mafiosas en la década del '30 se las eliminó de raíz luego del trágico desenlace del secuestro del rico heredero Abel Ayerza, y el poder comprendió que era mejor tutelar ciertas actividades ilegales, ya sea en forma directa o indirecta. Para darnos cuenta de ésto basta con ver las noticias de los diarios en las que en casi toda actividad delictiva importante se encuentran presentes miembros o ex miembros de las fuerzas de seguridad: piratas del asfalto, secuestros extorsivos, robos de autos, asalto a bancos o transportadores de caudales, etc.. La propia estructura que fue generando la policía bajo la influencia de las fuerzas armadas llevó a la militarización de una organización que debería ser civil y mientras se los obligaba a actuar en inteligencia interna y llevar fichas de los "zurditos" se les fue dejando las manos libres para manejar actividades delictivas que se toleraron con tal de reprimir ideologías. Al principio fueron sólo la prostitución y el juego clandestino, pero luego la complejidad de los delitos fue en aumento abarcando organizaciones complejas, zonas liberadas, y demás asuntos que estamos acostumbrados a ver por estos lados.

Esta era mi teoría... hasta hace poco. Durante los '90 vimos como fueron creciendo grupos cada vez más organizados vinculados a clubes de fútbol -conocidos como "barrabravas"- que no son un invento reciente, pero lo que tienen de nuevo es el poder que fueron adquiriendo en los clubes, el manejo de determinados negocios millonarios(como la representación de jugadores de inferiores y adueñarse de sus derechos federativos medianta la coacción) y la creciente organización bajo un sistema que es lo más parecido a una estructura mafiosa: capos, soldados, perejiles. Sus líderes ya no manguean para la entrada y el micro, la mayoría anda en autos lujosos con comunicación de última tecnología y han sabido moverse bajo el amparo de los propios dirigentes del fútbol y de la política. Si hoy algún cacique gremial o candidato a concejal de donde fuere necesita una fuerza de choque de cincuenta tipos los saca de la barrabrava más cercana a su domicilio, si hay que apretar a alguien, o para usarlos como "seguridad" en la Asamblea Universitaria que debía elegir el rector en Rosario, y así empieza el círculo de favores debidos..


La 12 del Abuelo, después vendría el upgrade con Rafa Di Zeo


El caso de la hinchada de River -"los borrachos del tablón"- en el cual primero se asesina en un encuentro en un peaje de la ruta 9 a dos hinchas de Ñuls, este hecho hace temer la reacción de la barrabrava rojinegra, hasta que se logra un pacto de no agresión bastante parecido al que logra Vito Corleone después del asesinato de su hijo Santino. Finalmente, la figura más emblemática de la mafia el "contrato", el crimen por encargo dentro de una misma estructura para arreglar disputas internas. Hay muchos más elementos que ayudarían a avalar la existencia de verdaderos comportamientos mafiosos por parte de las barrabravas, pero que haría muy extenso a este post.


Los borrachos del tablón, claro ejemplo de estructura mafiosa


Por último quedan los perejiles, los boludos de siempre, los que son hinchas de la hinchada y no del club -algún día habrá que detenerse a ver la responsabilidad que le cabe al programa de TyC "El aguante" en todo esto-. Aquellos que pierden 6 a 0 y siguen gritando como idiotas: "Y dale, y dale...", cuando lo más normal cuando te comés seis pepas es que llorés de la amargura, de la bronca y no que andés saltando y cantando como si hubieras ganado el mundial de clubes en Japón. Estos no forman parte todavía de la estructura mafiosa pero hacen el juego a estos y es de donde reclutan nuevos cuadros para sostener estas organizaciones delictivas. Y se hace poco y nada. Salvo que haya un crimen, como en el caso de Gonzalo Acro, pero la teleraña que tejen estos tipos va atrapando a los clubes, a las divisiones inferiores, a los padres, a los directores técnicos, a los dirigentes, y hay muy pocos jueces con pelotas para pararlos. El problema es doble ya que la policía no se ocupa directamente de este negocio pero lo apaña y consiente, y los dirigentes del fútbol o la política están atrapados en la red de favores que les deben a estos tipos. La salida no es sencilla, pero lo único que puedo decir es que si esto no se soluciona el fútbol que conocimos desaparecerá. Hace mucho que no voy a la cancha a la cual me llevaba mi viejo a los seis años, a la cual llevé a mis hijos, pero no puedo ser cómplice de esta instauración de un verdadero poder mafioso que por primera vez se desarrolla con auge en la Argentina, negocio que la policía dejó escapar, y juro que no volveré a pisar una cancha de fútbol hasta que esto se termine, aunque Central se salve del descenso y salga campeón.

9 comentarios:

Ri dijo...

A mucha gente le pasa lo que a vos, Mellizo. Mi viejo siempre quiere que valla toda la flia. a Velez o Ferro a ver algun partido, para conocer como es y "ver el espectaculo", pero despues se acuerda de esto y no terminamos no yendo.

brasil dijo...

Es interesante el paralelismo que se me presentó despues de leer tu post.

La organizacion de las barras y su forma de operar (por lo menos la de River), se parece bastante a una forma de hacer política

Antes del advenimiento de los borrachos del tablón, la popular de River era un desmadre. Afanaban a mansalva en la tribuna, le pegaban a propios y ajenos, etc

Estos "chicos" anabolizados de clase media pusieron orden cuando tomaron el poder. Adentro de la popular de River no se afanó más (como vos decis hay negocioa más importantes afuera), y además protegían a los hinchas (¿mafia?), hacían que los hinchas se corrieran para dejar pasar a padres con sus hijos o sus mujeres. A cambio de esta "seguridad" pudieron operar impunemente

¿algún parecido con la clase media dispuesta a negociar cualquier ideal con tal de tener seguridad en el barrio? ¿algún parecido con Macri, Blumberg, y siguen las firmas...?

El Mellizo dijo...

Brasil: la mafia hace exactamente eso. En cuanto a lo de Blumberg es muy burdo y así le fue en las elecciones. Lo de Mauricio por el contrario es mucho más refinado, además el sí es ingeniero.

Ana C. dijo...

Creo que dentro del sindicalismo hay algo parecido también, pero ahí tienen de rehenes al 40% desempleado o que trabaja en negro y no a los que les gusta el fútbol. En fin, que de mafias, libres no quedamos.

El Mellizo dijo...

Los sindicatos no son una mafia, no operan con tácticas mafiosas. Pueden ser apretadores, coimeros, corruptos, pero no mafiosos en el sentido de la organización ni del modus operandi.

el clú de la trolez sindicalizado dijo...

no comments (queremos llegar a jubilarnos)

Tommy Barban dijo...

Tengo un guión escaleteado que retoma la saga del Padrino en versión Borrachos del Tablón; terminémoslo juntos Mellizo.

El Mellizo dijo...

Me acuerdo cuando te querías hacer amigo de Adrián Rosseau!
Mandame la copia del guión y te digo.

Anónimo dijo...

Comerce 6 goles y gritar "Y dale" no tiene nada que ver con ser hincha de la hinchada ni nada.
Eso es ser un buen y fuerte hicha.. por mas que te moris de la tristeza, igual alentas a tu equipo. Que tiene eso de malo?.

Que sean un poco patoteros y bueh, peleas se arma en todas partes. Pero no entre ellos..

Aunque nunca me gusto que la gente me dijiera que hacer.. como en el caso de river.. nunca fui a la cancha (soy de chubut)pero es obvio lo que pasa.

Saludos, LorDarkness