miércoles, 28 de noviembre de 2007

Una vieja carta

Hoy cumpleaños el niño menor. Ya está en quinto grado por pasar a sexto, creció mucho, usa el pelo largo, es un calentón de aquellos cuando pierde a lo que sea. Últimamente me gana cada tanto al truco pero me demuele en el fútbol de la PlayStation, algo que nunca voy a poder dominar.

Compartimos muchos mediodías juntos y la pasamos bárbaro aunque el menú sea un tanto repetitivo. Le gusta leer y expresarse, tiene una gran sensibilidad y detalle para lo que sea expresión artística. También la tiene para otras cosas, fue el primero en descubrir mi blog.

Hace muchos años atrás, cuando estaba en jardín de infantes, se no pidió a los papás que les enviáramos una carta a nuestros hijos en un buzón que habían puesto en la entrada de la escuela. Ahí deposité mi carta con la alegría que iba a ser leída para él. Eso nunca ocurrió, la maestra -un día voy a postear sobre las maestras jardineras- consideró que no era apropiada para la edad de los chicos. Y ahí quedó. Hoy como parte del regalo de cumpleaños la publico y espero la opinión de ustedes ya que El Niño Menor también va a leer este post. Esta noche vendrá la abuela a casa y le cocinaremos su plato preferido: filet de merluza a la romana y V. la mujer maravillosa ya puso en la heladera una chocotorta. Esta fue la carta:



"Hoy cuando llevé a Andrés a la escuela, me enteré de la existencia de los buzones para enviarles cartas a los chicos del pre-escolar. Andrés me lo contó, entusiasmado, le gusta la idea de recibir una carta. A veces, los papás que no vivimos con nuestros hijos todos los días, no tenemos la oportunidad de enterarnos de todas las cosas que suceden en sus vidas, incluida la escuela, que, hoy por hoy, llena una parte importante de su vida. Me gustó la idea, y más me gustaron las ganas de Andrés de recibir una carta, género ya casi en desuso –el epistolar- que solo sirve en la actualidad para notificación de deudas, y que ha sido retomado por el minimalista correo electrónico, sin llegar a ser lo que una carta significaba en un tiempo. Por ejemplo, gran parte de la historia se ha interpretado tomando la correspondencia entre los personajes que la hicieron, así recordamos las cartas de Sarmiento, de Hemingway, de Kafka y de tantos otros. Esto quiere decir que, en alguna época no muy lejana, las cartas sirvieron para contar lo que nos pasaba. El asunto funcionaba más o menos así: alguien tenía una alegría o una tristeza, o una novedad importante –un nuevo trabajo, mudarse- y buscaba a los más amigos y les escribía una carta contando lo que pasaba, u otras veces había amigos que se iban a vivir a lugar lejanos, ya sea por elección propia o empujado por las circunstancias –exilios por distintos motivos- y querían mantenerse en contacto con sus afectos, con su lugar, y la carta, además de contar noticias, también hablaba de sentimientos, de lo que nos pasa, de lo que pensamos.
Por esto es que hoy voy a escribir una carta distinta, una carta desde el lugar de lo que pienso y lo que siento. Seguramente todos ustedes lo conocen a Andrés. Él es mi hijo más chico, va a cumplir seis años a fines de noviembre y va, como todos ustedes, a la salita naranja. Descontado que ustedes ya lo conocen a Andrés, les quiero contar a ustedes, pero principalmente a él, lo que su papá piensa y siente de él.
Andrés es un corazón bueno. Andrés es inocencia en estado puro, es un chico alegre, risueño, que le gusta jugar, y le gustan mucho los abrazos de oso a la mañana cuando lo despierto para ir a la escuela. Le encanta jugar al fútbol, y siempre me cuenta de todos los goles que hace –entre nosotros, creo que me cuenta más de los que realmente hace-, pero a mí me divierte y hago que le creo y seguimos jugando. Pero hay días y momentos en que Andrés no está tan contento, ni tan risueño, hay momentos en que, por las cosas que nos pasan, estamos un poco tristes. A mi me pasa eso cuando lo extraño mucho a Andrés. Pienso en él, pienso en las ganas que tengo de abrazarlo, o de escuchar alguna historia de las que me cuenta, y zás!, me pongo triste, lo extraño, y siento que me falta un pedacito de mí, y aunque a veces ese sentimiento es muy profundo, no por eso me dura todo el tiempo, y rápidamente trato de pensar en lo que haremos cuando estemos juntos mañana. O miro una foto de él y me acuerdo de como suena su risa, o trato de hacer memoria y pienso todas las veces que pude contener su llanto, y no me pongo contento así automáticamente, no, para nada, solo me pongo tranquilo y vuelvo a tratar de pensar, y sé, que si esto me pasa a mí que ya soy una persona "grande", si me pasa a mí que soy el "viejo" de Andrés, entiendo que también le puede pasar a él, por eso siempre le digo que tiene que estar tranquilo y seguro, que todos lo queremos mucho, sus compañeros, sus señoritas, sus hermanos, pero, fundamentalmente, mamá y papá.
Espero que esta carta no haya sido demasiado larga, ni demasiado aburrida, porque para mí fue la primer carta que le escribí a Andrés y es muy importante, y si esta carta la guarda alguien, o de alguna manera dentro de unos años alguien la vuelve a leer, deberá tener en cuenta que esta carta la escribió El Mellizo, el papá de Andrés, una mañana muy luminosa, de un lunes de setiembre, cuando la primavera estaba intentando despuntar, para que Andrés sepa todo lo que lo queremos y que me encanta que sea así y que lo pueda seguir siendo siempre: un corazón bueno e inocencia en estado puro, tal vez, Andresito, las cosas nos irían mejor a todos si intentáramos ser un poco como vos.
Te quiere un toco



El Mellizo, tu papá"






El Niño Menor haciendo alarde de sus destrezas cuando tenía el pelo corto

21 comentarios:

brasil dijo...

Estimado

La carta me quebró un poco. Las vueltas de la vida me llevaron a ser papá hace apenas 3 años, a la edad de 47. Hoy mis hijos-Tomás y Maite- tienen 5 y medio y cuatro años respectivamente. No haga cuentas. Los adopté.

Cuando lei su carta me di cuenta, cuanto de pedorra tiene mi paternidad, y como nos está costando (a los cuatro) acostumbrarnos a nuestro vínculo.

Cosas de la justicia argentina hicieron que la relacion fuera extremadamente precaria al principio, y creo, ha ido mejorando en virtud de alguna certeza jurídica. Se que suena frio y terrible, pero es inevitable. Quiero enormemente a mis hijos, pero todavía me cuesta hacérselo saber.

Hoy Tomás perdió su segundo diente, y el raton Perez le dejó una carta y la soguita con la que trepo por la ventana, más la plata. Buen síntoma: estaba más emocionado por la soga y la carta

Yendo a lo suyo, mientras leía la carta pensaba: está un tanto dificil de redacción. Y despues recordé que cuando quiero hablar con Tomás algo que no se como se "supone" que se lo tengo que explicar, opto por decirselo como se lo diría a un adulto. Por sus ojos, estoy seguro que me entiende.

Un abrazo. Seguro que esta carta será un recuerdo de aquellos para su niño

Brasil

V. dijo...

Imposible no quebrarse con esas líneas. Sensibilidad pura, la de la carta, igual que la que transmite por todos sus pequeños poros el niño menor.

VOODOOCHICA dijo...

La verdad que el pelo largo le queda mejor al enano
y ahora esta mas grande aunque se cree mas grande de lo que es sera por que tiene hermanos mas grandes que el?
FELIZ CUMPLE ANDII
por mas que te levantes con un humor de mierda y seas un sarmientito y te guste llegar temprano yo tu hermana te quiero mucho

bueno enano pasala lindo segui dibujando que te sale barbaro y escuchando buena musica como haces (salvo cuando buscas video de cumbia en youtube)
la carta es hermosa
y las maestras jardineras son taaan tontas o sea imaginate
dicen el pilin y la chochita el pipi y la caquita y hablan todo como tontas jaja
salvo mi seño de jardi nque era lo mas

chau pa
biologia 8 POR FIN !

nos vemos hoy a la noche.

El Mellizo dijo...

Brasil, su comentario me emocionó mucho. Las maestras jardineras le hablan a los niños como dice Voodoochica, no piensan que son niños sino que son tontos, creo que estimuladas por los programas de TV para niños. Y hay cosas que hay que decirlas como son, sin tantas vueltas, con menos culpa. Los niños entienden todo, creame.
Abrazo.

Mary Poppins dijo...

querido Andres
feliz cumpleaños!!!
como tu papa aclaró que vas a leer este post, me atrevo a decirte que aunque tampoco conozco a tu papa que suerte que tengas un padre que ha sido censurado por unas tontas "jardineras" que te privaron el orgullo de escuchar esta hermosa carta en publico. Seguro te hubieras hinchado el pecho de orgullo, como él al hablar de vos.
Los años te ayudaran a comprender la ternura de este hombre-padre-mellizo que expresa el amor mas grande hacia su hijo.
La carta es sencilla como tu pureza, y es incondicional como el tiempo que aun separados los trenza.
A los niños, nuestros mejores y mas desapercibidos maestros en la vida.
Hoy, a Andres.

Ri dijo...

Me emociono mucho la carta.
Las maestras jardineras son boludas
(mi madre me cuenta que cuando estudiaba en la biblioteca sus apuntes de Halperin Donghui ellas estudiaban "canciones" con sus guitarras). Piensan que hay que tratar a los chicos como estupidos.
O tal vez ellas los tratan como estupidos porque, como estupidas que son, no saben actuar de otra manera.
Claro, siempre esta la excepcion, aquella que entiende que la ternura no es simpleza ni boludes.
Feliz Cumple al Niño Menor desde BA!!

Tommy Barban dijo...

La maestra jardinera no leyó la carta porque iba a dejar mal parados a los demás padres.

La paternidad de Brasil no parece pedorra.

mi despertar dijo...

Hermoso textos me alegra haberte encontrado

Anónimo dijo...

feliz cumple andrés. sos un pibe divino y un jugador de fútbol con gran futuro. los integrantes del circo "los riboldi" te queremos mucho y no nos vamos a perder el bailongo de mañana.

elastichica dijo...

Muy linda tu carta Melli.

Y si me permitís, te quería decir que me parece que el aporte cotidiano de Brasil a tu blog suma. Te has ganado unos lectores de lujo.

El Mellizo dijo...

Sin dudas, sacando su vida campestre, con Brasil vemos muchas cosas de la misma forma. Y no coincido con él en que su paternidad es pedorra. No soy de dar consejos, pero la mejor manera de hacerle saber a un hijo que se lo quiere es diciéndoselo. Mi viejo nunca pudo decírmelo así, en cambio yo se lo pude decir a él y a mis hijos. Después de la palabra, del hecho lingüístico para ser más exactos, hace falta la acción pero sólo la acción no alcanza.

brasil dijo...

Se lo digo. Pero me agarró viejo. A veces me doy cuenta que no tengo paciencia, y no se si estoy a la altura de las circunstancias

Hay particularidades de la adopcion que se conocen ejerciendola. Siempre se habla del deseo de ser padre. Nunca me había imaginado que existiera el deseo de ser hijo. Tomi sufrio un par de abandonos y su demanda por ser hijo es tan conmovedora que parte

A modo de ejemplo: La última vez que fuimos al juzgado, los chicos venian atras en el auto jugando. En eso siento: "Papi" - Si, Tom "¿te dieron un papel que yo voy a ser tu hijo para siempre?"

Y uno a veces siente que no está a la altura de este deseo. Esto es profundizando. De todas formas diría que soy un buen padre. El mejor que me sale

Gracias TB, Mellizo y Elasti

El Mellizo dijo...

y usted hablaba de pedorra? mire que le voy a dar, eh?

susana campos dijo...

El nivel del blog y sus comentaristas son un lujo. Me emociona, me divierte, me hace pensar, todos los días. Hoy me animo a comentar.

tan versátil como acústica dijo...

las maestras de jardinera nos han marcado, para bien o para mal.

en la foto del posteo me conmueve, más que la cabellera, esa cosa típica de la niñez: las mangas del buzo más largas que los brazos del dueño.

betina dijo...

melli, hacía mucho que no lo visitaba y caigo en este post y en esta carta...
lo suyo es la sensibilidad de los afectos, hombre. Cada vez que escribe desde ahí, llega hondo en los que lo leemos.
Feliz cumple al niño menor sagitariano, de una mujer mayor sagitariana.

Lexi dijo...

no sé x dónde llegué a su blog, pero me encantó esa carta a su hijo, ojalá el padre de la mía pudiera decirle un cuarto de lo q le dijo usted, tal vez lo sienta, pero a veces es tan difícil que algunos hombres se expresen...
un abrazo!

El Mellizo dijo...

Gracias a todos por sus comentarios, recién llegamos del bailongo

ojorojo dijo...

querido mellizo,
es una carta hermosa. Me encantó
y me llevó a mi niñez. Yo no vivía con mi papá, y hasta los 11 años lo veía solo los sábados. Como vos bien decís, en estos casos los padres no se enteran muchas cosas cotidianas y pequeñas de la vida de sus hijos, y éstos de la vida de sus padres. Por eso, me hubiese encantado tener en prescolar una carta así. Y estoy segura de que al niño menor también. Como la maestra cruelmente se interpuso, estoy segura de que lo va a emocionar conocerla ahora, un poco después, pero no importa, conocerla y volver a saber que tiene un papá valiente y que lo quiere tanto.
feliz cumple!

simpática y puntual dijo...

me emocioné.
yo crecidita aún anhelo una carta así de papá.
este año fue la primera vez que leí carta al padre de kafka.
tengo tanto lío con mi padre, que a veces pienso que una sencilla carta como la tuya repararía todos los agujeritos que cargo.

abrazo,

simpática y puntual

Perso dijo...

Es la primera vez que leo algo en un blog y tengo que contener las lágrimas-porque onda que se darían cuenta que no estoy trabajando shhh