miércoles, 24 de diciembre de 2008

La vergüenza de ser campeón de esta forma

Al final Boca salió campeón.


No voy a opinar sobre el triangular que lo favoreció de forma descarada, sino de dos cosas. Primero Carlos Ischia, demostró que es una mala persona. Salió campeón perdiendo y encima se cargó un muerto. ¿Quién es el muerto? El arquerito de Boca Javier García. Ischia no es de los que mueren con los suyos, es un cagón que a cambio de seguir en Boca hubiera vendido hasta su madre. ¿Vieron la cara del arquero, su llanto, su reproche -por qué me hiciste esto-, sus lágrimas sin consuelo? Me pregunto en dónde podrá atajar este pibe ahora, tal vez en algún equipo chico de Centroamérica o Arabia Saudita, tal vez Qatar. Eso sí, siempre de suplente. Ischia, sabelo: tenés un muerto en tu conciencia, flor de sorete sos.


El segundo tema es el de los afiches. Más allá de lo que denominamos "picardía criolla" o "ingenio popular" un afiche es particularmete torpe, grosero, ofensivo y tan chato que da un poco de asco. Sabemos las cuestiones homofóbicas entre las hinchadas de "machos" que siempre en algún cantito meten el clásico "...les vamos a romper el culo..." como si eso fuera un insulto o una demostración de sumisión o superioridad. Este sería el caso del afiche en cuestión.



El afiche de los "machos"

En el mismo se ve a Boquita, que vendría a ser el "macho", cogiéndose a un River que estaría representando a una mujer. Como la obtención de un campeonato es un festejo sólo de los hinchas del equipo campeón, en el afiche se lee que el único que está gozando es el "macho", el de Boquita. La mujer, pasiva como siempre, es puesta por este "macho" en situación de "no goce", de "me la cojo porque el único que goza soy yo". Es horrible y sexista en el lugar que ponen a la mujer, ya sea de River, Boca o San Lorenzo. El discurso xeneixe es tan burdamente machista que asquea. Seguramente mucho de estos "machos" no entienden de que estoy hablando, ellos disfrutan más del "...te vamo' a romper el culo", eso les encanta.

Grondona, T y C, Boca, Ischia, dan asco. Un asco muy grande. Podrían ponerse en fila y cogerse simultáneamente entre todos, también podrían intentar gozar entre todos. Se trata de eso, idiotas, gozar entre todos.

Métanse la copa en... un bolso grande, porque si les digo "culo" tal vez lo disfruten.


miércoles, 10 de diciembre de 2008

Que 25 años no es nada... o sí?

El Cabildo el 10 de diciembre de 1983



Recién me estaba mudando a mi primer departamento, corría el año 1984. Era un modesto departamento de dos pisos con escalera, dos dormitorios y cerámica roja en el living. Ahí nacieron mis dos primeros hijos y también ahí pudimos ser testigos de un hecho histórico: Tommy, H., el Dr. Besso y yo vimos juntos el partido Argentina contra Inglaterra en el cual Diego se encargó de pintarle la cara a medio equipo inglés en aquellos días gloriosos de México '86.


Pero la historia que voy a contar es otra. Un domingo a la tarde, mientras estaba acomodando cosas, libros, muebles, tal vez poniendo algún cuadro, el vecino de enfrente me vio y me invitó a tomar unos mates. Era una pareja joven que no tenía hijos todavía y mientras tomábamos unos mates se escuchaba de fondo una radio que pasaba temas de Serrat. Ahí, mi nuevo vecino me dice si me había enterado lo que le había pasado a Alfonsín, sorprendido respondí que no. Al rato, se interrumpe la transmisión de la radio y un locutor con voz neutra lee el siguiente comunicado.


"Debemos informar a la audiencia que, debido a las múltiples heridas recibidas en el atentado perpetrado hace una hora en la quinta de Olivos, ha dejado de existir el presidente de los argentinos, doctor Raúl Alfonsín".


Sentí que el piso se me movía, que la endeblez de la Argentina quedaba nuevamente expuesta y la desesperación que me llenaba no impidió que pudiera pensar un poco. Pensé que si había sido en Olivos lo habían matado los militares complotados, sus custodios, y que estábamos realmente en problemas. Pensé que si asumía Víctor Martínez iba a ser un títere manejado por los milicos, y que si no lo que venía era una dictadura aún peor que la del '76. Los miré a ellos y les dije: "Salgamos a la calle, hay que organizar a la gente". Estaba como loco, como poseído.


Al ver mi estado tan alterado, veo que sube por la escalera desde el primer piso un señor gordito, de bigotes, con un micrófono inalámbrico en la mano (había muy pero muy pocos de esos en 1984) que gritaba "Fue una broma, fue una broma...". En ese momento no entendí nada, pero el primer impulso de enojo dejó lugar a una tranquilidad enorme al enterarme que la noticia escuchada por la radio era falsa. El señor del primero, que era locutor, se le ocurrió hacerme ese chiste de bienvenida como vecino nuevo, se complotó con los del segundo y con su micrófono inalámbrico interfirió la FM que estaba puesta.


Alfonsín después de jurar en el Congreso se dirige hacia el Cabildo, por ahí estábamos

Hoy, 25 años después, me vino a la memoria este recuerdo. Ese viejo cascarrabias que se está muriendo en su departamento, al que tanto quise y al que tanto odié, fue en esos años el símbolo de la restauración democrática en la Argentina. Recordar la sensación de fin de las cosas que me dio haber escuchado esa falsa noticia no hace otra cosa que confirmar lo que ya sabemos: a Raúl Alfonsín le debemos en gran parte poder conmemorar estos 25 años de democracia. Democracia que ya sabemos que no alcanza para que todos coman, o se eduquen, o se curen, o para levantar las persianas de las fábricas, pero que es un buen punto de partida. Haber vivido en la Argentina entre el 30 de octubre y el 10 de diciembre de 1983 y haber tenido veintipico de años en esos días podría decir que fueron unos de los pocos días que recuerdo de una felicidad colectiva tan inmensa. Todo estaba por hacerse, ahora también.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Ocupar mi lugar

¿Cuál es nuestro lugar en el mundo? El tema de "ocupar un lugar", en este caso el mío, es algo que debería ser más claro y sencillo de lo que se nos suele presentar. Desde luego que todos más o menos sabemos que lugar ocupamos, pero a veces se confunden las cosas y hay gente que intenta mediante maniobras, ardides u otros embustes, de desubicarnos. Es decir, sacarnos de nuestro lugar, de mí lugar.
El lugar que me es propio me llevó años construirlo. Esto no tiene nada que ver con una especie de "meritocracia" ni con la espera de recompensa alguna. Tiene que ver con esa forma artesanal que elegí hace muchos años de darle sentido a mi vida. Es cada paso que di, cada mirada que crucé, cada palabra que dije, cada vez que abracé. Esa construcción es la que me convierte en persona, en alguien capaz de emocionarme, de amar, de querer, de sentir, de odiar. Ese lugar, mi propio lugar es el que me permite reconocerme, identificarme. Ese del que jamás voy a permitir que me corran. Al que le gusta bien, y al que no también.
A veces, como dije antes, me confunden o mejor dicho me quieren confundir. Que si esto, que si lo otro, que si lo de más acá, que si lo de más allá. Habladurías, pamplinas. Hay hechos incontrastables e inmodificables que superan a cualquier excusa ocasional. Por eso, está bueno que cuando pasan estas cosas que me sacan, que me mueven, poder tener la claridad, la certeza, de que voy a ocupar mi "silla en la mesa", mí lugar, por esfuerzo propio, porque me corresponde, porque forma parte de mi constitución más íntima. No ocuparlo ni por vos, ni por vos, ni por cualquier otro vos, si no por mí. Nadie me va a sacar del lugar que es mío, es hora que lo vayas sabiendo.

martes, 25 de noviembre de 2008

Ciudad caótica

Llegó el calor y profundizó el caos. Anoche se volvieron a incendiar las islas mal. En "La Carretera", McCarthy describe como es el paisaje del mundo con ceniza flotando en el aire y el sol gris permanente, esta mañana se me ocurrió que debería ser algo parecido a Rosario bajo el humo. Treinta grados y el sol no se ve y no hay nubes.
Explotan los caños de agua, se derrumban las calles. Vienen a arreglar y rompen todo. Nos quedamos sin luz. Bajo el sol con humo un obrero de la empresa de energía arregla una sombrilla. Sí, sí, una sombrilla de playa, de esas que dan a los bares de promoción por alguna cerveza, ya descolorida, toda blanca. El tipo arrodillado bajo el sol arregla uno por uno los rayos de la sombrilla. Acomoda las puntas. Al rato vuelvo a pasar y la sombrilla arreglada tapa el hueco del pozo en donde están trabajando. Un camión monstruoso con muchos cables que entran y salen por la vereda está siendo enchufado a un edificio. Todo parece una postal de Miami al revés.
Los días vienen con contratiempos y dificultades. Angustias y decepciones. Desilusión. ¿Deberían ser mejores? No, seguro que no.
La ingenuidad a veces la pago caro. No importa, prefiero seguir siendo así.
A vos te lo digo.

jueves, 20 de noviembre de 2008

La maldición del peluquero

Poner la cabeza

En un post anterior hablaba de la difícil relación que tuve en mi vida con los peluqueros. Pensé equivocadamente que había encontrado la solución al tema en las manos del multicampeón Nicolino, pero pasó lo que pasa siempre... después de tres o cuatro veces de silencio y tijera empezó a hablar. Al principio soporté con estoicismo sus comentarios, pero hubo uno en el cual refiriéndose a la delincuencia juvenil susurró con su voz bajita y finita la famosa frase "...a estos hay que matarlos de chiquitos así no crecen..." todo esto mientras con la mano libre que no tenía la tijera en la mano simulaba con el pulgar y el índice una pistola. "¡Este es mi límite!" -dije-, cual jardinera de Palermo.

Al lado de mi cochera hay una peluquería que se llama "Isidora", tiene un look ochentoso y está en la categoría unisex confesa. Lo mandé en tarea exploratoria al niño menor y le hizo un hermoso corte flogger. El señor peluquero que se hace llamar Isidora tenía crédito y era mi próxima visita para ordenar la porra. El lunes a la noche, después de guardar el auto y mientras caminaba a casa, veo que están desmantelando "Isidora". ¡Otra vez la maldición del peluquero! Esta vez ni siquiera había podido ir. Hoy vi un cartel puesto que decía "Nos trasladamos a Salta 1454. Anexo Boutique". Por lo menos es cerca, cuatro cuadras, y si me corta mal el pelo tal vez pueda encontrar alguna blusa o accesorio que haga juego con mis canas. No hay mal que por bien...

jueves, 13 de noviembre de 2008

Vértigo


El vértigo es un tema en mi vida. Desde la adolescencia sufro de vértigo, creo que su origen fue en una intrepidez que cometí y de ahí me quedó esa aprehensión y al mismo tiempo atracción de las alturas. Recuerdo una película de Mel Brooks que se llamaba "High anxiety" y esa expresión en inglés es lo que más se asemeja a mi vértigo.

Esta mañana estuve en una empresa que se está mudando y en la terraza-quincho del octavo piso, en donde va a haber un jardín con deck y demás boludeces todavía no pusieron la baranda. El espacio era, todavía, un gran cuadrado negro de diez metros por diez metros. Demás está decir que ni me asome hacia la calle y lo más cerca que estuve del borde fueron ocho metros. Pero la sensación de no baranda era tan fuerte que, si alguien me aseguraba que sólo me iba a quebrar una pierna, no hubiera dudado en correr y saltar. Mientras la idea se fue haciendo más fuerte, mi otro lado del cerebro me hizo bajar hasta la tranquilidad del piso inferior.

Así estamos.

martes, 11 de noviembre de 2008

No se puede hacer más lento

De chico me fascinó la magia. Como todos los chicos de esa edad pedí que me regalaran el juego de magia, subí la apuesta y pedí el curso de magia de Fú Manchú que salía en las revistas y te lo enviaban por correo. Más allá de la truchada del curso lo que realmente me desilusionó fue aprender los trucos. A mí lo que me gustaba y me gusta es ver la magia, no saber como se hacen los trucos.
Y dentro de la magia la que prefiero es la que se denomina "close up", es decir la magia de cerca, la que el mago seduce a la platea no sólo con el truco, sino con su discurso, su engaño. Y dentro de la magia de cerca la que prefiero de lejos es la de cartas.
Mi viejo fue productor de seguros cuando yo era muy chico y me contó en aquel momento que un señor de Tandil también era productor de la misma compañía y que se habían encontrado en una convención de la compañía en el Hotel Hermitage de Mar del Plata en los 60's. Me contó que este hombre había tenido un accidente de niño, que perdió su mano derecha y que para su rehabilitación le habían sugerido que hiciera ejercicios con cartas. Ahí supe por primera vez de la existencia de René Lavand.
Un 14 de Julio lluvioso en Buenos Aires cumplí mi sueño cuando puse como condición de una salida de amigos en Buenos Aires ir a ver sí o sí en vivo a René Lavand. Éramos Tommy, El Mago Alejandro, H. y yo. Al principio todos me cuestionaron el programa, pero me puse tan inflexible que no tuvieron otra opción. Ninguno pudo creer lo que vio. Fue algo sencillamente formidable.
Después salimos a caminar por la noche y pasamos por la Embajada de Francia iluminada a full en los festejos de su día patrio, cantamos la Marsellesa a cappella pero no nos dejaron entrar. Pero eso ya es otra historia.



El genial René, haciendo lo increíble.


sábado, 1 de noviembre de 2008

Crítica y recomendación

Edie (Siena Miller) y Andy (Guy Pearce) en la terraza de la "fábrica", bellísimos y definitivos íconos de los 60's


Tal vez sea la nueva forma en la que voy a encarar esto, cada vez que sienta que algo me moviliza lo voy a contar, sea lo que sea, y no me voy a poner en la "obligación" de hacer un post cada tanto o en determinda frecuencia. Más decontractée, de eso se trata la cosa, no?

Ayer la llamé a V. la mujer maravillosa por teléfono y le pregunto: "Saco un peli?". "Dale".

Fui a nuestro video club cercano y amigo y entre las miles de películas y series elegí una no muy conocida "Factory Girl" (Fábrica de Sueños). Les aclaro que elegir películas para V. no es nada sencillo, es casi como elegir un regalo para mí.

Los motivos de la elección fueron la temática, que trata sobre la inspiración que tuvo Andy Warhol a través de su musa fetiche Edie Sedgwick, proveniente la la high class americana e instalada recientemente en la NY de los 60's, el pop art, Woodstock, Bob Dylan, Velvet Underground y demases.

El director, George Hickenlooper -del cual no había visto ninguna de sus tres películas previas- maneja brillantamente los climas, las cámaras, la inclusión de pantallas repartidas, el blanco y negro, el color distorsionado, y un atrapante flashback y flasforward en simultáneo que alucina en un final en donde pasado, presente y futuro se unen con todos los condimentos para un cierre brillante.

La hermosísima Siena Miller en el papel de Edie Sedwigwick y el talentoso Guy Pearce en el rol de Warhol logran crean personajes absolutamente verosímiles y desquiciados. Tal vez se exagere el cinismo de Warhol, pero al no haberlo conocido personalmente no puedo dar cuenta de ello.

Además del final, es bellísima la escena en la cual Warhol invita a Edie a comer a la casa de su madre.

Con una banda de sonido excepcional que recorre a Puccini, Bach y Mozart, junto a bandas absolutely 60's como Martha and The Vandellas, The Birds, The Strangeloves, The Newbeats y Count Five entre otros, logra insertar absolutamente al espectador en esa época en donde lo nuevo y lo viejo confluyeron para dar una nueva identidad al arte.

Vale la pena sacarla y recomendarla.

Calificación: 5 mellizos (o sea, 10)

Hasta la próxima y no esperen mucho.

martes, 28 de octubre de 2008

No es un adiós, no es una despedida

Una vez me dijo una amiga: "No es fácil tener un blog, pero lo más difícil es mantenerlo".
No lo cierro definitivamente, el blog sigue acá, pero me voy a tomar un respiro.
Nos vemos.

jueves, 9 de octubre de 2008

Pálpitos y frustraciones

Una costumbre que tenía en mis viajes era comprarle al Niño Mayor una camiseta de fútbol. La idea era que no sólo fuera una camiseta del lugar al que viajaba sino que, además, el equipo en cuestión estuviera peleando algo importante. Les puedo contar que tuve muchos pálpitos y acerté unos cuántos: Juventus, Milan, Real Madrid, Bayern München, Manchester campeones de la Champions League, y Francia campeón del mundo. Viene bien aclarar que estas compras se efectuaron dos o tres meses antes que sucedieran y que la camiseta del Bayern la compré en Barcelona, ciudad en la cual lo compra más que obvia era otra.

¿Por qué les cuento esto? Hace dos meses vi en la casa de H. un libro que lleva por título "El Africano" de un escritor francés para mí desconocido hasta el momento: Jean-Marie Gustave Le Clézio. Hojeé el libro, que tiene la traducción de Juana Bignozzi la que según mi amigo Tommy Barban es la mayor poeta viva argentina, y vi que entre sus textos había uno que transcurría en Guinea, la Guinea que tiene de capital a Konakry. Pensé en ese momento que era un magnífico regalo para V. la mujer maravillosa, ya que ella es la productora de un documental que se llama "David y el gran río" que cuenta la historia de un refugiado de Guinea-Konakry que vino de polizón a Rosario y ahora es músico de hip hop, entonces fui y lo encargué en mi librería amiga que no lo tenía disponible. En ese tipo de compras me suelo manejar con mis amigos, a los que les compro de hace años y suelo esperar, cada tanto mando un mail preguntando y me dicen que espere y yo espero.

Esta mañana, temprano, enciendo la notebook y veo que el nuevo Premio Nobel de Literatura era, justamente, Jean-Marie Gustave Le Clézio. No me digan que no hubiera sido un magnífico regalo un mes antes y que al mes ese autor gane el Nobel (no voy a entrar en discusión sobre la importancia del Nobel o de los premios, acá me mueve el exitismo), ahora ya es tarde.

Al mediodía fui a la librería de mi amigo y le dije:"Viste, boludo, ahora lo vas a tener que traer sí o sí porque ganó el Nobel y yo me perdí quedar como el mejor por tu culpa. Sabelo"

El francés ganador del Nobel de Literatura, mi pálpito inconsciente y la frustración del mejor regalo

jueves, 18 de septiembre de 2008

Humo

Este es el nuevo paisaje urbano rosarino: Botnia es Disneylandia al lado de esto (foto gentileza Rosario3.com)


Hace unos años, los rosarinos manejamos un nuevo dato climático: el humo en la atmósfera. La explicación es bastante sencilla:

a) la apertura del puente Rosario-Victoria abrió un corredor vial que atraviesa casi 40 kilómetros de islas del río Paraná


b) los campos de la zona se volvieron muy caros y la agricultura desplazó a la ganadería, al ser la primera mucho más rentable que la segunda


c) los ganaderos encontraron en las islas tierra barata y el problema del traslado que había que hacerlo en balsas jaula, ahora con el corredor vial se hacen en camiones jaulas lo cual es mucho más rápido y eficiente


d) como las islas están llenas de pasturas altas, árboles, espinillos y demás flora autóctona, en lugar de desmontar -cosa que podría ser criticable- directamente le prenden fuego y así queda tierra arrasada para que en la primavera brote un pasto tierno que es excelente alimento para el ganado


Estos cuatro puntos, tan lógicos como brutales, han convertido a nuestra ciudad en un espacio por momentos muy difícil de vivir. Lo más problemático es que por los límites interprovinciales es la provincia de Entre Ríos la que debe custodiar que este tipo de daños ambientanles no se produzcan y reprimir a los incendiarios, pero como el humo no les llega y el negocio del ganado es grande y un frigorífico muy importante se acaba de radicar en la ciudad de Victoria para faenar ganado de las islas, la provincia que permitió y alentó que por un problema ambiental (la papelera Botnia) cortara un paso internacional en forma ininterrumpida desde hace dos años y alternada desde hace cuatro, por el posible daño potencial que Botnia podría llegar a causar, no hace nada, pero nada de nada, para frenar el daño -actual y no potencial- de estos incendios. Puedo decir con tranquilidad que prefiero tener mi casa al lado o enfrente de Botnia que vivir en esta constante y persistente humareda.


Por lo tanto, y a pesar de que no es lo que prefiero pero veo que no queda otra salida, creo que los rosarinos deberíamos organizarnos y cortar el puente Rosario-Victoria hasta que la provincia de Entre Ríos tome realmente cartas en el asunto. Propongo que para hacer el corte más justo lo único que no se deje pasar sean camiones que transporten ganado. Ya mismo estoy juntándome con un grupo que también propone medidas de acción directa.


El que hierro mata..., le vamos a pagar con la misma moneda y dejar de quejarnos al pedo y armar flor de quilombo para que se enteren en todos lados.


Así sigo de belicoso

martes, 16 de septiembre de 2008

Superhéroe

Villanos de Ciudad Gótica: no tendrán paz!


Hoy vuelvo a ponerme la capa, me tiro por el batitubo y salgo al encuentro de la injusticia. Se imaginan si cuando algún tipo de injusticia roza mi sensibilidad y me convierto en un ser bastante peligroso, lo que puede pasar cuando la injusticia me alude directamente.


Así que en un rato voy a buscar el batimóvil, iré a la cita como Bruno Díaz, pero villanos de Ciudad Gótica están advertidos: Batman/El Mellizo los busca.


Sí, a vos te lo digo, a vos.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Programa Celeste

Sábado a la mañana, mucho frío. Ayer nevó en Córdoba por suerte y apagó los incendios. Convoqué una reunión a las 10.30 y no hay nada que me moleste más que tener horarios los sábados a la mañana.
Hoy le prometí al Niño Menor que lo iba a llevar a su partido de fútbol contra el club Río Negro, baluarte imbatible de la zona oeste de la ciudad. El partido es a las 13.30 y hay que estar 13.15, con lo cual no habrá almuerzo en casa. El día da para otra cosa. Quedarse en casa, esperar el partido de la selección, ir a verlo con amigos, pero...
El Niño Mayor juega en la primera de su club el pase a las semifinales del torneo mayor de rugby del Litoral y es a la misma hora que el partido de la selección. A nadie se le ocurrió cambiarle el horario.
Entonces, El Mellizo se pone la camiseta térmica, las medias térmicas, botas, un polar alto, bufanda, gabán de paño grueso y sale dispuesto a chuparse todo el frío de la tarde en pos de dos Niños que corren detrás de una pelota.
Creo que acabo de llegar a la esencia más profunda de lo que significa ser un padre de varones. Por suerte Voodoochica tiene novio y sale con él, y V., la mujer maravillosa, hará un nuevo esfuerzo de intentar comprender algo que no le corresponde. Hoy hay, como diría mi amigo Tommy, un programa celeste. Y como diría mi abuela: el que quiere celeste... que le cueste!

jueves, 28 de agosto de 2008

Plan de lucha

Los que pensaban y... luchaban


Hubo, hace veintitantos años, un personaje de aspecto como salido de alguna caricatura en la Universidad Nacional de Rosario, más precisamente en el movimiento estudiantil de aquella época, al que apodábamos "Plan de Lucha". Nadie sabía bien su nombre, era un hombre delgado, bajito, con cierta cara de muppet, semicalvo pese a su juventud y con una barba rala. Su calvicie lo obligaba a usar los días de frío una gorra ferroviaria que orgullosamente ceñía a su cabeza cual Lenin entrando en la Plaza Roja.


El origen del apodo recuerda que ante cada cuestión que se discutía en alguna asamblea, ya sea el plan de estudios, turnos de exámenes, color de las paredes, y demás cuestiones triviales él siempre pedía la palabra y proponía un "plan de lucha". La expresión "plan de lucha" nos sugiere la idea de un viejo programa de "Titanes en el Ring" o del actual "100% lucha" con Vicente Viloni y La Masa a la cabeza, la idea de que ante cada cuestión hay que oponer no el razonamiento, la comprensión, la inteligencia, sino la lucha. La lucha que justifica todo. Al considerarse un "luchador" se cree que todo le está permitido.


Por circunstancias de la vida y su obcecada "lucha", "Plan de Lucha" se convirtió en Diputado de la Legislatura porteña y fue él que con su voto convalidó la expulsión de Aníbal Ibarra como Jefe de Gobierno. Seguramente él no quiso estar ahí, el destino lo puso al igual que a Cobos a tener que definir algo que nunca soñó que iba a sucederle. Ahí no convocó a ningún "plan de lucha".


El ejemplo de "Plan de Lucha" ha sido tomado por algunas personas en Rosario y sigue vivo en muchos dirigentes ex militantes. La conducción de los docentes universitarios rosarinos, la COAD, está dirigida por varios "Plan de Lucha". Mientras la conducción del gremio nacional sigue buscando la forma de recomponer el salario docente tratando de castigar lo menos posible a los alumnos, la dirigencia rosarina declaró un "plan de lucha" de anticipación decretando un paro de 48hs que se concretó esta semana. Nada de medidas escalonadas, nada de consultar una estrategia común, dos días sin clase como primer medida a tomar. Y la respuesta siempre la misma, para que veamos como se esfuerzan, para que nos demos cuenta lo aguerridos que son, lo valiente que pueden ser frente a los débiles, el "plan de lucha" vuelve a aparecer. Jamás dicen "plan de ponernos a pensar", "plan de discusión", siempre es pelearse contra el enemigo que en este caso sería el gobierno nacional, como si al gobierno nacional le importara un carajo que la COAD deje sin clases dos días a los alumnos de la U.N.R., por favor!


Así como el destino colocó al viejo "Plan de Lucha" en la encrucijada, hoy los nuevos "Planes de Lucha" no tienen ese encrucijada, no dudan, son bravos gladiadores, no podrían jamar tener lo que el primo de los "Planes de Lucha" definió tan claramente como "la jactancia de los intelectuales", es decir ni la más mínima duda. ¡Benditos que pueden!


Juro ante la tumba de mi padre: jamás seré caldo de cultivo para los troskos, jamás. Sépanlo.

martes, 26 de agosto de 2008

Tarde de fotos

Hoy no anduvieron los sistemas. Cambiaron cosas y pude trabajar poco. Estuve viendo fotos en la compu, fotos viejas, de viejos amigos y me encontré con algo que había hecho en el 2004. Acá va.

De algún modo todos estamos armados de luces y sombras. En este juego interior que develamos al exterior nos representamos.



"Valerie in the light, Bruno in the dark" (Nan Goldin)


Hablaba algo así del fin de año, pero más que nada de la necesidad de construcción de la familia.



"Emotions and Relations" (Nan Goldin)

De la familia grande, la de los amigos. Me fasciné con las fotos de Nan Goldin, pero más me deslumbró su idea tan brillantamente resuelta que hice mía:

"En mi familia de amigos está el deseo de intimidad de una familia de sangre, pero también el deseo de algo más abierto Los roles no están tan definidos. Son relaciones largas. La gente se va y vuelve, pero esas separaciones no rompen la intimidad. Estamos unidos no por la sangre ni por un lugar, sino por una moral parecida, por la necesidad de vivir a pleno y en presente, por una desconfianza hacia el futuro, un respeto parecido por la honestidad, por la necesidad de franquear límites y por una historia común." (Nan Goldin, fotógrafa)

Hoy a la tarde estuve así.

Saludos.

martes, 12 de agosto de 2008

El espiante

María Clara es una persona que si bien no es amiga fue, hace unos cinco o seis años, una buena compañera de trabajo con la que había generado un vínculo más allá del trabajo. Buenos amigos, podíamos salir, juntarnos en un bar a tomar una cerveza y esas cosas. Después de esa época me la encontraba cada tanto caminando por la ciudad. De ahí me enteré que había dejado la casa de sus viejos y se había mudado a un departamento céntrico. Otra vez me contó que había llevado a vivir con ella a un chico. Como al tiempo me dijo que ya no estaba más con ese chico. Después supe que se había puesto de novia con alguien. Nada más, datos irrelevantes de una vida cualquiera.
Hace unos días me llega un mail de ella en el que anunciaba algo así como una oferta de bebidas: vino blanco y tinto Nieto Senetiner, champagne de la misma marca, whisky Johnny Walker y ron Baccardi etiqueta dorada a buenos precios. En el tiempo que me llevó eliminar el mail, ya que no quise ni leer los precios para no tentarme en esta etapa de mi vida de "consumo moderado", pensé si María Clara se había puesto una vinería o había empezado a trabajar en una bodega o en promociones empresarios o en algo de ese estilo.
Ayer me le encontré, después de los sorprendidos saludos de rigor me vino a la memoria ese extraño mail con ofertas de vinos, champagnes y whiskys, y le pregunté en qué andaba, si ahora se dedicaba a la venta de vinos. "No, mi novio...", inmediatamente pensé que era el novio el que vendía hasta que María Clara pudo terminar la frase "... me dejó plantada, con el vestido, el salón alquilado, y la bebida de la fiesta comprada. Ahora estoy vendiendo todo." Son esos instantes que de tan raros no sabés donde meterte. Se hizo un silencio y ella rápidamente se esforzó en mostrarse muy bien de ánimo y optimista, algo que no me creí mucho ya que la vi demasiado flaca y desmejorada. Nos despedimos como siempre entre muchas promesas de volvernos a ver algún día y no dejar que pase tanto tiempo.
Mientras caminaba hacia mi oficina pensé de un caso que pasó hace muchos años y que fue al revés, la novia dejó plantado al novio el mismo día de la boda para sofocón de las tías mayores. Por lo menos a María Clara le avisaron antes, se me ocurrió que en su lugar hubiera hecho igual la fiesta, con otros invitados y que cada uno llevara la comida y así festejar el "no casamiento". ¿Pero qué hubiésemos hecho en su lugar? ¿Qué hubieran hecho ustedes?

miércoles, 6 de agosto de 2008

Un día como hoy

Un hombre se despierta, es de madrugada. Va al baño, mea un chorro largo. Se mira al espejo y busca la brocha y el jabón de afeitar. ¿Será Palmolive o tal vez Gillete? Pone una nueva hoja de afeitar para dejar la barba como si no existiera o como si jamás hubiera existido. Se da una buena ducha caliente, se cepilla bien los dientes como le enseñaron: en forma circular y uno por uno.

Se sienta a la mesa del desayuno y llegan sus compañeros. Contrariamente a lo que había pensado el clima es distendido a pesar del importante trabajo que tienen que llevar adelante, todavía no amaneció en ese remoto lugar del mundo y les espera un largo viaje. Casi nadie sabe exactamente donde están ni que van a hacer en unas horas.

Todos lucen impecables, los uniformes resplandecientes, las botas lustradas, las camperas perfectas. Aunque no son actores de Hollywood los vienen a filmar. Saludan a las cámaras, hay risas nerviosas y miradas huidizas. Ya todo está listo, durante la noche la carga fue puesta en su lugar. No hay discursos importantes, sólo la habitual rutina de chequear el instrumental.

Un rato antes que amanezca salen hacia su trabajo, él da las órdenes precisas y se mantienen en silencio. Vuelan alto, muy alto, el día está limpio, sin nubes, el mar abajo es de un azul hermoso. Al cabo de unas horas divisan la isla, ajustan las coordenadas y se dirigen al objetivo. Unos minutos más tarde están sobre la ciudad que pocos conocían en Occidente hasta ese día y que quedará grabada en la memoria de la humanidad para siempre: Hiroshima.

Un poco nervioso en esos momentos, más por miedo a fallar que a lo que iba a hacer, da un vuelo circular y vuelve sobre la ciudad. Abre la compuerta en el momento justo que el ingeniero de vuelo le indica y arroja su carga. ¿Sabía lo que iba a pasar? Un frió mecanismos de órdenes lo convierte en uno de los asesinos más grandes de la historia. Seguramente no lo vivirá de esa manera, creerá con la peligrosa convicción de los obedientes que ésa fue su obligación, que no tuvo alternativa. Doscientas mil personas morirán más temprano o más tarde, la humanidad ya no volverá a hacer la misma nunca más. Al alejarse ve el enorme hongo, tanto él como su tripulación se sienten orgullosos por el deber cumplico, llegarán de vuelta a la base y disfrutarán de un buen almuerzo, al fin y al cabo obedecer trae sus beneficios y alivia la conciencia. ¿Pudo dormir tranquilo después de semejante matanza? Seguro que sí, en su interior nunca sabrá que él fue quien lo hizo.

Hiroshima todavía grita

jueves, 31 de julio de 2008

Las dos caras de la moneda

El Negro Fontanarrosa: ídolo popular o amarrete con los artistas jóvenes?

El 19 de julio pasado se cumplió un año de la muerte de Roberto Fontanarrosa. Con "el Negro" supe compartir mesas de café y algún que otro partido de fútbol en los que él intentaba lagunear en el medio campo y yo estaba interesado en romper redes y quebrar algunas costillas de defensores rivales.

No fuimos amigos, si no conocidos cordiales, esa gente con la que te ves y te saludás y te ponés a charlar sobre la agenda del día o sobre los lindos ojos de alguna señorita sentada a dos mesas de la nuestra.

También nos unía la misma pasión por el cuadro de Arroyito. El azul y amarillo que tan bien supo cantar en diferentes situaciones y construir una épica propia del sentimiento canalla. Si algo diferencia claramente la popularidad que tiene Rosario Central por sobre su rival es que Fontanarrosa fue el bardo que supo transmitir los éxitos deportivos casi como proezas titánicas que tan bien lo refleja su visión sobre aquel partido en el Monumental cuando Central eliminó a Ñuls con la mítica palomita de Poy que quedó inmortalizada en su cuento "19 de diciembre de 1971".

Se imaginarán ustedes lo que fue Rosario en esta fecha. Aparecieron las habituales "viudas" de los personajes famosos muertos haciendo reportajes, declaraciones, actos, hasta alguno llegó a proponer que se cambiara la fecha del día del amigo del 20 al 19 de julio en homenaje al Negro. Para mí este último dato es neutro, ya que el día del amigo ni me va ni me viene. No saludo a nadie pero como soy cortés con la gente que me demuestra afecto devuelvo todos los saludos que me llegan ese día con un escueto "gracias". La mayoría de esos saludos me llegan de gente amiga pero no tanto, se entiende? Los amigos no nos saludamos en ese día.

Hasta acá todo bastante trivial, no? Sucede que durante estos días, hablando con una persona cercana sobre el aniversario de la muerte de Fontanarrosa y todo lo que generó en Rosario, ella me dijo que a diferencia de la mayoría de la gente su mirada sobre Fontanarrosa era muy distinta.

Me contó que en el año 2002 ella había terminado un prestigioso taller literario en Buenos Aires que le había costado un buen sacrificio. Viajaba todas las semanas desde Rosario, pagaba sus gastos, el curso, en épocas de malaria profunda, lo cual aumentaba el mérito del mismo. Cuando terminó el taller, no sé bien cuanto duró pero creo que fueron seis meses más o menos, su profesor y compañeros decidieron sacar una publicación con los mejores trabajos del taller. El nombre de la misma de por sí era bueno: "Toro Cebado" se llamaba esa pequeña revista que tuve oportunidad de leer, con buen diseño, buenas ilustraciones, buen material. La publicación de la misma también fue hecha a pulmón y se vendía en el círculo de amigos al módico precio de un peso, es decir treinta centavos de dólar en la Argentina post devaluación.

Todavía con cierta bronca entre sus palabras me dijo que una tarde que estaba con unas amigas en el bar La Sede de la ciudad de Rosario, bar dónde paraba transitoriamente el Negro hasta que relanzaron El Cairo, se acercó a la mesa en la que estaba Fontanarrosa y ofreció su revista. Repartió los ejemplares y todos los integrantes de la mesa llevaron sus manos a los bolsillos, sacaron el peso y se quedaron con la revista. Todos menos uno: Roberto Fontanarrosa que la devolvió displicentemente. Se pueden argumentar muchas cosas en favor de Fontanarrosa y de lo hinchado las pelotas que debería haber estado de la cantidad de cosas que le ofrecían todo el tiempo, pero también ese gesto puede hablar de su solidaridad limitada o de algo escondido que nunca se reveló de su personalidad. "No esperemos virtudes privadas de los hombre públicos" dijo alguien alguna vez hablando sobre Rousseau, pero me parece mejor aconsejar que nunca hay que dejar de comprarle una revista a una mujer hermosa y con pretensiones de escritora. Nunca te lo va a perdonar.

miércoles, 23 de julio de 2008

Esos raros peinados nuevos

Así me cortaba "Blasito"



No es que sea tan esteta con mi pelo, pero debo reconocer que la elección de peluquero siempre fue un tema complicado para mí. De niño mi madre me llevaba a la peluquería de Blasito, un señor peluquero muy a la antigua, muy deteriorado y venido a menos, solterón que vivía solo en una casa enorme, con un fondo que parecía una selva lleno de perros promiscuos e incestuosos que se procreaban todo el tiempo entre madres, hijos, hermanas, hermanos, un quilombo. Mi primer perro, Buqui, vino de esa estirpe. Blasito se llamaba Blas Cannoniero. Su nombre le vino impuesto por el santoral, ya que nació un 3 de febrero día de San Blas, justo el mismo día que mi madre. Su regalo para mi madre era la primera poda de higos maduros de las enormes higueras que tenía en ese fondo selvático. Blasito además era el quinielero del barrio y pasaban por ahí muchos clientes a jugarse un numerito por las tardes. Blasito era peronista histórico y un día me mostró un baúl en el que guardaba cosas dos cartas escritas y firmadas de puño y letra de Juan Perón. Cuando murió quise ir a ver si estaban, pero nada quedaban de aquellos baules.


En la adolescencia inicié mi perigranaje de peluqueros. Primero fui a Héctor Luis, apodado como "El león" por su larga caballera y barba tipo hippie. Era la peluquería de moda del barrio Echesortu, donde iba la juventud alocada de los 70's. Había que hacer cuatro horas de cola para que "El león" se dignara a atenderte como haciéndote un favor. Tenía de ayudante que te lavaba y secaba el pelo a su hermano Silvio que supo ser antes de entrar en el rubro fashion un laborioso obrero metalúrgico. Un gran momento de aquella época fue cuando se casó con la cantante litoraleña María del Paraná, matrimonio que terminó en divorcio al poco tiempo cuando -decían las malas lenguas- ella lo encontró en la cama con otro hombre.


Cuando empecé la facultad y ya me costaba más mantenerme encontré la peluquería del subsuelo de la Bolsa de Comercio. Una peluquería vieja pero linda, el peluquero era el señor Rodríguez, amable señor bajito gordito y pelado. Fue un paso fugaz.


Iba con intermitencia a distintos peluqueros, recuerdo a uno que fui más de una vez que se llamaba Adalberto, también fui a lo de Eduardo Barrile (un motoquero que regala juguetes en el Hospital de Niños para el día del Niño) y Pedro Minuto, y nunca podía cerrar con alguno.


Un buen día fui a Mario, que después se transformaría en "Mario el peluquero sicópata". Mario arrancó bien, como todo peluquero de escuela, era italiano de verdad y había estudiado en Italia "il tagliatti dei cappelli". Excelente peluquero pero que con el tiempo fue dejando ver su claro rasgo de insanía. El asunto empezó cuando su mujer fue a ayudarlo a la peluquería. La mujer también era italiana y hacía las manos y oficiaba de asistente. El dato a tener en cuenta es que era sorda, sorda total, pero sabía leer los labios, los cuales podía leer ya sea en italiano o español según viniera el caso. Era un lectora de labios bilingüe, notable. El tema era que el tipo me contaba como la gorreaba a la mujer sistemáticamente pero delante de ella y me hacía un guiño cómplice "no hay problemas, es sorda, no escucha nada". La situación era horrible, especialmente cuando entraba en el relato de detalles y yo le pedía que parara y él seguía diciéndome eso de que era sorda, pero a mí poco me importaba ya la sordera de ella, me importaba no escuchar más cosas que no me interesaban ni ahí. Otra cosa que hacía para perturbarla era pedirle cosas hablando bajito y de espaldas. "Alcanzame el secador" susurraba de espaldas tres o cuatro veces y la mujer seguía colgada, de golpe se daba vuelta y le gritaba enojado: "te dije que me alcanzarás el secador!" ante lo cual la pobre mujer reaccionaba con temor y sumisión. Esto fue hasta hace dos meses, cada vez que iba sabía que iba a tener que pasar por esos momentos tan desagradables, y si bien intenté cambiar ninguno de los que iba podía cortarme tan bien como él. Pero se fue de viaje a Italia, tres meses, a visitar a sus hijos que viven allá, y tuve que salir a buscar peluquero "muletto".

Fue así como encontré a Nicolino, que tiene su atelier anclado en la década del 80. El tipo tiene como veinte trofeos y diplomas por todos lados. Uno de los más llamativos es uno que dice "7º en el Mundo, 1º en Latinoamérica", su tarjeta es algo hermoso, mientras nos aclara que "nos brinda un servicio distinto, junto a María Teresa (a quien nunca vi)" la remata con "¡Todos los cortes del mundo puestos en Rosario y porqué no del Universo!..." (sic), lo cual nos habla de cierta ideología intergaláctica. Nicolino se viste con mocasines, pantalones y camisas de los 80's, y usa la camisa arremangada con un detalle insólito, el puño lo dobla hacia adentro. El otro día la niña Vudu pasó por el "Atelier Nicolino" y no lo podía creer y me llamó riéndose mucho, a lo cual le respondí que tener un peluquero de los 80's era algo de un glamour insuperable y que su padre lo tenía.


Más allá de estos detalles, Nicolino me corta bien y me ayudó a sacarme de encima a Mario el peluquero sicópata, por lo cual le estaré eternamente agradecido y en deuda.


Así de esteta soy.

lunes, 14 de julio de 2008

Garquilandia

En sus tapas ya famosas, la revista "Barcelona" nos regala una última muy divertida. Bajo el título "Argentina ya fue", sugiere una serie de nombres alternativos y el que más me llamó la atención fue Garquilandia.
Esta tarde tenía turno con mi médico para ver como evoluciona el episodio de la semana pasada. Al salir de su consultorio, ubicado en la puerta de lo que se conoce en Rosario como "El Paseo del Siglo" -que no tiene nada que ver con algún clásico futbolero-. El calor que nos regala este inesperado verano me motivó a caminar esas cuadras hasta mi oficina. Hacía mucho tiempo que no las caminaba a esa hora, más o menos las 5 de la tarde, y en plenas vacaciones de invierno. Creo que este fenómeno hace que, muchos que están en las sombras durante el año saquen la cabeza a tomar un poco de sol y a pasearse y pasear a los chicos.
En esas breves ocho cuadras que dan nombre al tradicional paseo vi recién una cantidad de garcas como hacía tiempo no veía. Por eso, recordándome del nombre sustituto que sugiere la revista Barcelona para la Argentina, es decir, Garquilandia, pensé que, si ese fuese el nombre elegido, Rosario debería ser sin dudas su capital, cumpliéndose el sueño de otros garcas que nuestra historia supo prohijar.
Por las dudas, dirigí la mano hacia mi billetera, cerré el botón del bolsillo del saco y seguí caminando, pero un poco más rápido.

martes, 8 de julio de 2008

Slow down evil Twin

El abdomen de El Mellizo


Cada tanto la vida me da un barquinazo.

El viernes pasado empecé a sentir cierto malestar abdominal, salí de mi clase de doctorado, fui a buscarlo al niño menor y paré en una farmacia, me automediqué como generalmente hago, y llegué a casa. El dolor y el malestar lejos de irse aumentaban.

A la mañana del sábado fui al Sanatorio Parque a ver a un clínico y no me dijo mucho, pero que si me sentía mal volviera a la guardia a la tarde. Tuve que volver a la tarde y ahí empezó el periplo de placa-laboratorio-ecografía-se queda internado en observación.

Los médicos dijeron: "la milasa está corrida, no mucho pero corrida..." "glóbulos blancos muy altos, no decimos que es quirúrgico pero...".

Ese sábado lo había invitado a mi amigo del alma Tommy Barban a cenar en casa, aprovechando que estaba en Rosario y que era su cumpleaños. La amargura de suspender la invitación y la resignación frente al dolor insoportable. Nuestro regalo, la torta de chocolate con frutos rojos (tal como la pidió Barban), quedó guardada en la heladera.

Tommy me fue a visitar con su primo médico al sanatorio y me tranquilizaron bastante, y ahí me empecé a acordar, cuando te preguntan que fue lo último que comiste si se refieren a lo de anoche, a lo de hace una semana, a lo de hace un mes. Prefiero decir lo de la última noche, comida de bebe casi. No voy a decir nada sobre los dos o cuatro Jameson's -no vale la pena discutir cantidades ahora- el jueves y los nachos y las fajitas que comí. Ni de la cena del martes, ni de los Jack Daniel's diarios previos a la cena. De eso no voy a hablar, que investiguen, para eso son médicos.

Y ellos investigan, sangre, orina, sudores, tomografías, ecografías, contrastes, y no saben mucho. No hay un diagnóstico claro, "podría ser..." "hay una partecita del páncreas que aparece un poco inflamada...", y a veces me suena mejor así, la incertidumbre frente a la certeza.

Y ahí escucho reproches de gente que me quiere, y me siento débil y muy vulnerable, y juro levantarme a las 6 para ir al gimnasio, y no tomar más whisky sólo un vasito por semana, y sólo media botella de vino, y no comer cosas picantes, y por lo menos hacer pilates, y cambiar de forma de vida, y que los problemas los arregle otro, y que supertwin cuelgue la capa un rato y pare de luchar contra los malos un ratito y duerma una siesta. Todos sabemos que de esas promesas algunas serán cumplidas un tiempo, otras no, y otras tal vez perduren un poco más.

Después de cuatro días de estar internado, de no comer nada, de recibir sólo suero y calmantes, quedan muchas cosas, algunas las contaré acá otras no. Pero lo más triste de todo fue ver sobre el cajoncito que dejamos los papeles en casa, la factura de la torta que mi amigo Tommy no pudo probar y que yo tampoco podré hacerlo.

La factura de la Pastelería Artesanal, la Choco Frambu espera a otros

martes, 1 de julio de 2008

Un día como hoy

Tal vez la foto más conocida del entierro del General

Hace 33 años, el 1º de julio de 1975. Iba a mi primer año del secundario, en el Superior de Comercio de la U.N.R., en pleno gobierno de Isabel. Oscar IvaniSSevich era el Ministro de Educación. Ese día se cumplía el primer aniversario de la muerte de Juan Perón. A mitad de mañana vinieron los preceptores más pesados, uno de ellos fue miembro de la triple A y de la SIDE, y buscaron alumnos en los cursos más nuevos. Nos llevaron caminando por calle Mendoza tres cuadras, hasta la Iglesia de Lourdes que tiene dos templos, el principal y la cripta. En la cripta estaban las autoridades de la Escuela. El director Federik, el "topo" Mazza (vice), y una manga de ortivas y chupacirios llenos de crespones negros. Un cura nazi hizo un sermón que llamó a limpiar el "mal" de la Universidad Argentina. Demás está decir que esta gente siguió al frente de la Escuela después del golpe del '76, se quedaron hasta el '78 los más notables, otros se quedaron más.

En esa época se hacían exorcismos en las aulas universitarias, se asesinaban estudiantes y me llevaron a misa a conmemorar la muerte del ex-presidente Perón.

Volvimos a la Escuela caminando después de la ceremonia, nadie hablaba, me parece que todos tuvimos un poco de miedo. Los compañeros que se habían quedado nos preguntaban a dónde habíamos ido, y cuando le respondíamos que a "una misa por Perón", nos decían que nos dejáramos de joder. Tenían tanta razón: todo parecía un mala broma, pero en realidad era el comienzo de una pesadilla macabra.


viernes, 27 de junio de 2008

Recorriendo el paísito

Don Alfredo Zitarrosa llamaba así a su patria, el Uruguay era para él un "paísito". No sólo por su tamaño, sino principalmente por el afecto. La historia que escribimos juntos, uruguayos y argentinos, llevó a que la Provincia de la Banda Oriental del Virreinato del Río de La Plata hoy sea la República Oriental del Uruguay. Volver al Uruguay es como recorrer otra Argentina. Un recorrido por el Uruguay real es visitar Montevideo. caminar sus calles




El Mellizo, bajando por Sarandí hasta la escollera sur del puerto


Y llegar al borde la escollera para ver al pescador atrapando un barco


Montevideo, "el Monte VI de E a O subiendo desde el Este" nos dice una de las explicaciones que encontramos en el Cabildo, con su hermoso patio colonial

Detalle de escalera a la terraza del Cabildo


Ubicado a media cuadra de la primer sede del tradicional bar y chivitería "La pasiva"




Tomar un café con leche caliente para espantar el frío de la tarde

Seguir caminando bajo el temporal que no nos dejaba llegar a la rambla

Viento, frío y lluvia. Un río embravecido que parece mar

Tarde donde se rompieron cien mil paraguas, incluídos los nuestros que habíamos comprado hacía cinco minutos y que casi termina en un affaire internacional

Paraguas roto y volando



Paraguas roto



Lo que el viento dejó



Útil cesto tira paraguas


Y cuando el día pintó lindo, bajar por Convención hasta la calle Durazno, corazón del barrio Sur

El Mellizo en la esquina de Durazno y Convención

Seguir caminando por Durazno, cruzando el Barrio Sur hasta llegar a Palermo, cuna de murgas, candombe y tablados, barrio bien "manya" por cierto.

Venecitas "manya" en letra decó



Hasta llegar al límite con Palermo

La casa de los negros en límite entre Barrio Sur y Palermo: la calle Ejido

Después pasear por el mercado del puerto, comerse un buen asado con dos botellas de ese invento uruguayo "el medio y medio", predecesor de los vinos espumosos tan de moda ahora mezclados con Speed.


El mercado era una fiesta




En la barra, mirando como nos hacían la cuenta con la "impresora fiscal"



Tamboriles afuera del mercado haciendo repicar los parches

Hacernos un tiempo para ir a visitar al Rey Momo en el Museo del Carnaval, soñando ser un húsar de él

"...qué no se apague nunca el eco de los bombos..."

Y volver a caminar sus calles

Empedrado y chimenea al fondo


Bar de la esquina del puerto sur


Mural a Lágrima Ríos, de Páez Vilaró en el Paseo de la Policía Vieja (Guardia Vieja)

Feria de domingo en Tristán Narvaja


En Tristán Narvaja el local central de MLN Tupamaros, los 70's a full

O entrar en el coqueto Centro Cultural España, donde vimos la obra de teatro "Red Velvet" y aprovechamos para comer en su lindo y distendido bar

El Mellizo esperando su guiso de lentejas en la hemeroteca-bar

Hasta nos dimos tiempo de jugar con la experiencia artística digital de Fabián Barros

Fyslab3 + Cubo en el Centro Cultural de España

Coincidir con el partido final del torneo uruguayo de fútbol entre Peñarol y Defensor Sporting viendo a los hinchas "manyas" preparse en los colectivos

Esta vez David venció a Goliath. El "cometa de la farola" campeón por cuarta vez en su historia

El amigo de Durazno y Convención también de festejos con la "violeta"

Y preparnos para decirle chau al paísito y a Montevideo viendo el atardecer en la rambla del faro de Punta Carretas. Y quedarnos con la idea de ciudad azul, la que nos dejó Jorge Luis Borges en su poema a Hilario Ascasubi

Fue muchos hombres. Fue el cantor y el coro;

por el río del tiempo fue Proteo.

Fue soldado en la azul Montevideo,

y en California, buscador de oro.

Chau paísito, nos pegamos la vuelta



martes, 24 de junio de 2008

Frase genial

Perdón la modestia, pero recién estaba viendo La Liga, con la previa del acto de Cristina en Plaza de Mayo, en donde Matías Martin se paseaba por el ascensor y la recibía a la presidenta, y se me ocurrió el siguiente pensamiento:
"Si este gobierno hubiese sido radical, hoy de la Casa Rosada quedarían sólo cenizas"
Se las regalo.

Escribir algo

Por escribir nomás.
Es cierto, antes hubo un post que fue eliminado. El sentido del humor no abunda a veces en personas que pensamos que lo tenían. No me voy a desgarrar las vestiduras por eso, pero molesta. Creo que el post era bueno, divertido, no ofendía a nadie, y nadie se enteraba de quien estábamos hablando. Pero no todos piensan igual y preferí eliminarlo, en una especie de autocensura, ante el pedido de la protagonista. Y me siento para la mierda cuando cualquier tipo de censura sobrevuela este blog, hasta la mía propia.
No desesperen, ya vendrá crónica de viaje a Montevideo con muchas fotos.
No desesperen, me estoy reponiendo.

martes, 10 de junio de 2008

Cordero de Dios


Malena Solda en el momento más importante de "Cordero de Dios"


El domingo pasado con V. nos despertamos tarde. Disfrutando de ese atípico domingo sin trabajo fuimos a desayunar a un nuevo y pintoresco bar que queda cerca de casa y enfrente de su ex colegio secundario. Ahí, mientra tomábamos nuestros café con leche con tortas y tostadas, leíamos diarios y esas cosas. Al rato llegó la gente que empezó a entrarle a la milanesa napolitana con fritas, lo cual hizo que nos quisiéramos ir y decidimos ir al cine a ver "Cordero de Dios".

"Cordero de Dios", tiene una sinopsis que espantará a más de uno, simplemente por la repetición de los dos temas que trata, en el cine argentino. No solo son repetidos, si no que las películas buenas que hablan de los mismos, son la minoría. Kamchatka y Crónica de una fuga, son la referencia rápida que viene a mi cabeza sobre los buenos ejemplos de contar una buena historia. Seguramente me perdí otras, pero a causa de las malas…
Yo a veces me imagino que debe haber materias en las escuelas de cine, que se llaman “proceso militar”, “crisis del 2001”, y la reciente “filmemos cualquier cosa, pero la ambientamos en San Luis”.
Y siempre tengo que hacer esta aclaración, es necesario que se cuenten estas historias, pero que no sea un simple capricho de un director chiflado, que hace una película solamente para que su familia la vea por compromiso.
¿De que lado está "Cordero de Dios" según mi criterio? Está del lado correcto, porque cuenta una buena historia, sabiendo contarla, bien filmada, con buenos actores y bien dirigida.
Eso es lo difícil, que Lucía Cedrón logra en su ópera prima. Es increíblemente buena la dirección de arte que hace Cristina Nigro, así como el casting que no deja un sólo lugar débil. Es muy agradable que Horacio Peña vuelva al cine y su aparición, aunque breve, muestra la grandeza de un notable actor argentino que más de una vez es injustamente olvidado.

Las actuaciones son todas muy buenas, pero merecen una mención especial las de Malena Solda (haciendo a Teresa en 1978) y la de Juan Minujín en su papel de Paco Valenzuela. La escena en la que Paco canta junto a Guillermina pequeña en la cocina una tiernísima canción "a cappella" es de una belleza y ternura muy difíciles de lograr sin recurrir al golpe bajo.

No por reiterado debemos recordar que la forma de hacer una gran película es saber contarla, y que ese es una de los atributos de Clint Eastwood, cuando de una historia trivial o repetida se puede hacer una gran película. No comparo a Lucía Cedrón con Eastwood, lo que digo es que sabe de qué se trata cuando de dirigir una película estamos hablando. Vayan a verla.

miércoles, 4 de junio de 2008

Bolsa de Arena


La bolsa propia

Anoche hice lo que generalmente hacemos cuando no nos sentimos bien: vamos a buscar refugio a lo de los amigos. Fui a comer a la casa de H., tomamos whisky, hablamos, después llegó el Gaucho Malo y seguimos un poco más.


Lo más destacado de la noche es la sorpresa que H. me tenía reservada. "Vení, mirá lo que me compré" me dijo mientras subía las escaleras de su casa. En el segundo piso, lo que se podría definir como "play room" había colgada una bolsa de arena, de esas de boxeo, bien ajustada al techo de hormigón, y un par de guantes. "Probá con esto" me sugirió H.


Me calcé los guantes, y empecé a pegarle a la bolsa, le pegué durante un buen rato, pegué tan fuerte como hacía mucho tiempo no me recordaba, desde aquellos días en que quise aprender boxeo, transpiré bastante.


Mientras me sacaba los guantes pensé: me tendría que comprar una, no soluciona nada, pero lo bien que te sentís pegando, pegando y pegando.

martes, 3 de junio de 2008

Días

Hay días en que pasan cosas que no espero que sucedan, cosas que me deprimen, me angustia y me hacen quedar sin palabras. Días en los que me levanto bien, de buen humor y actúo así, y siento que dejo una puerta abierta y algo inesperado sucede. Tal vez sea inesperado para mí, pero no para los demás, me llevará un tiempo darme cuenta si es así.
En esos momentos, en los que siento ganas de vomitar la comida -cosa que casi nunca hago- me llega el mensaje de texto de La Niña Rebelde contándome que su lista ganó el Centro de Estudiantes por paliza y que será la nueva Secretaria de Cultura. Cosas así me emocionan, pero no me hacen volver la alegría perdida. Veremos mañana.

miércoles, 28 de mayo de 2008

De vuelta a casa, Comandante

Dentro de unos días esta estatua estará en donde siempre debió haber estado




En estos días de confusión está subiendo por el Río Paraná la estatua del rosarino más famoso. Me acuerdo del año 1985 cuando el petiso Ernesto González me dijo: "Pero, óyeme chico, cuándo van a poner una estatua del Che en Rosario?" con su inconfundible acento de la isla que parece un caimán. Mi respuesta fue una sonrisa, una sonrisa que ocultaba un no poder responder.

A una cuadra de mi oficina está la casa natal del Che, cuando quisieron poner una placa o algo así le tiraron una bomba de alquitrán, y después los mismos consorcistas del hermoso edificio se opusieron a que figurara la placa. Una rara coincidencia marca que en ese mismo edificio mi amigo del alma Tommy Barban viviera allí varios años de su infancia.

Cuando fue el Congreso de la Lengua, la municipalidad puso una serie de referencias en el centro y entre ellas está la referencia de la casa del Che, como llegar y el punto exacto... pero en la vereda. Por suerte todavía no pasó nada.

También tenemos la plaza de la Cooperación en la cual hay un mural del Che. En el extremo oeste de la ciudad, en la nueva salida para Córdoba, al final de la Av. Pellegrini, hay un viaducto que se llama Che Guevara.

Me gustaría encontrarme de nuevo con mi fugaz amigo caribeño, nunca supe más de él, no sé si llegó a miembro del Partido, si está en la Nomenclatura, si es un alto funcionario, o si no pudo pasar alguna purga interna, y poder decirle: "Querido petiso Ernesto González, ahora, recién ahora, vamos a poner la estatua del Che, espero que nos sepas entender"

domingo, 25 de mayo de 2008

El dolor y la esperanza de ser argentino

"¿Qué juramos, el 25 de mayo de 1810, arrodillados en el piso de ladrillos del Cabildo? ¿Qué juramos, arrodillados en el piso de ladrillos de la sala capitular del Cabildo, las cabezas gachas, la mano de uno sobre el hombro del otro? ¿Qué juré yo, de rodillas en la sala capitular del Cabildo, la mano en el hombro de Saavedra, y la mano de Saavedra sobre los Evangelios, y los Evangelios sobre un sitial cubierto por un mantel blanco y espeso? ¿Qué juré yo, en ese día oscuro y ventoso, de rodillas en la sala capitular del Cabildo, la chaqueta abrochada y la cabeza gacha, y bajo la chaqueta abrochada, dos pistolas cargadas? ¿Qué juré yo, de rodillas sobre los ladrillos del piso de la sala capitular del Cabildo, a la luz de los velones y candiles, la mano sobre el hombro de Saavedra, la chaqueta abrochada, las pistolas cargadas bajo la chaqueta abrochada, la mano de Belgrano sobre mi hombro?


¿Qué juramos Saavedra, Belgrano, yo, Paso y Moreno, Moreno, allá, el último de la fila viboreante de hombres arrodillados, en el piso de ladrillos de la sala capitular del Cabildo, la mano de Moreno, pequeña, pálida, de niño, sobre el hombro de Paso, la cara lunar, blanca, fosforescente, caída sobre el pecho, las pistolas cargadas en los bolsillos de su chaqueta, inmóvil como un ídolo, lejos de la luz de los velones y candiles, lejos del crucifijo y los Santos Evangelios, que reposaban sobre el sitial guarnecido por un mantel blanco y espeso? ¿Qué juró Moreno, allí, el último en la fila viboreante de hombres arrodillados, Moreno, que estuvo, frío e indomable detrás de French y Berutti, y los llevó, insomnes, con su voz suave, apenas un silbido filoso y continuo, a un mundo de sueño, y French y Berutti, que ya no descenderían de ese mundo de sueño, armaron a los que, apostados frente al Cabildo, esperaron, como nosotros, los arrodillados, el contragolpe monárquico para aplastarlo o morir en el entrevero?


¿Qué juramos allí, en el Cabildo, de rodillas, ese día oscuro y otoñal de mayo? ¿Qué juró Saavedra? ¿Qué Belgrano, mi primo? ¿Y qué el doctor Moreno, que me dijo rezo a Dios para que a usted, Castelli, y a mí, la muerte nos sorprenda jóvenes?


¿Juré, yo, morir joven? ¿Y a quién juré morir joven? ¿Y por qué?"





Andrés Rivera "La Revolución es un Sueño Eterno"





En mi ciudad, Rosario, existe una sola cuadra que recuerda la memoria del Orador de la Revolución, es una cortada que lleva su apellido y no explica más nada. Se encuentra entre las calles Seguí y, justamente, Saavedra. Hoy, en un día triste para nuestro país, también me pregunto como lo hace Rivera en el personaje de Castelli, qué juraron tantos.




Hace 198 años empezamos una historia, una épica de la Argentina, país que por amarlo tanto nos duele de esta forma

lunes, 19 de mayo de 2008

Sobre la abundancia de talleres

Hace tiempo polemicé al respecto, creo que fue con Simpática y Puntual, sobre la abundancia de talleres y más específicamente sobre la proliferación de talleres de todo tipo, color y pelaje. Todo venía a cuentas de que ella estaba yendo a un Taller Literario.


Esa discusión la volví a tener con amigos y pude ver resultados diversos. Es cierto -que quede en claro que no pongo en duda esto- que el "taller" definido como un espacio de construcción, de participación, de esfuerzo colectivo es un concepto tal vez útil para significar algún tipo de actividad no del todo significable, pero de ahí a la superabundancia generalizada del uso del término hay un abismo. Hay talleres de teatro, de expresión corporal, de cine, de sensopercepción, de títeres, etc., etc., etc.. Es decir que todo encuadre no académico de una actividad tiene como contrapartida el taller. Estos eran los nuevos y conocidos -más o menos- talleres que empezaron a llenar ese espacio. Es más, a alguno de estos creo haber ido.


De ahí, como los hongos después de la lluvia en la ciudad de Rosario, comenzaron a proliferar talleres de las cosas más insólitas que se les ocurran. Vamos por los ejemplos: hace unos meses atrás leí en una revista de un cable rosarino que existía el "taller de la risa", o sea la gente va y se ríe, sí, sí, así como suena. Seguramente habrá una teoría -la mayoría de estos teóricos son de origen americano- que justifique que reirse porque sí es estimulante de la próstata y de las endorfinas y combate a la depresión y aleja el stress y baja la presión y mejora el cutis. Es probable, no digo que no, pero taller..., taller de qué? Por qué ocultar bajo el término supuestamente serio, el término que da entidad, el término "taller", la verdad de las cosas, es decir que un grupo de gente medio grandecita se junta a reirse como boludos los sábados a la tarde y eso les hace bien. Si les hace bien, bienvenido sea! Y si no le hace bien, me nefrega, pero digan la verdad.


El otro día iba caminando y veo un afiche pegado en la pared que decía "Taller de la Comicidad" y se dictaba en una prestigiosa librería rosarina que la va, a veces, de centro cultural. Otro más! Digo, pienso, qué corno es este tipo de taller? Le enseñan a uno a ser un banana? A contar cuentos en los velorios? A ser un stand up comedian? Qué sé yo! Averigüen ustedes.


Para terminar los ejemplos les cuento el caso de una amiga que fue a pasar unos días a un lugar de las sierras cordobesas, a conectarse con su yo interior y en dicho lugar abundaban los talleres de todo tipo, podría escribirles una lista enorme pero no, con uno solo me basta: "el taller de la intimidad". En qué consistía? Era muy sencillo, un trío conviviente (dos varones, una mujer) dictaban el taller en una de las habitaciones de la residencia, en la misma los que quisieran ir podían hacerlo con una sola condición: todos tenían que estar desnudos. El tema era indagarse, tocar el propio cuerpo, el cuerpo ajeno, reconocerse en la intimidad, y así hasta donde cada uno o varios al mismo tiempo quisieran seguir avanzando. Hace unos años a eso le llamaban "partusa", y no tengo nada contra las "partusas", pero sí tengo contra las "partusas" que se llaman "talleres". Habrase visto!


Como dije antes, seguramente aparecerán cientos de teóricos de los "talleres" a defenestrar esta opinión, me importa bastante poco, ya que el año pasado hice un "taller para no preocuparse de boludeces". Sigamos así.





Talleres eran los de antes, a ver quién se anima a desnudarse manejando un torno?

miércoles, 14 de mayo de 2008

Las personas cambian (quinta parte)

Las tijeras


El ahogo de Pablo encontró una rápida salida: Pamela. Era la nueva adscripta en la cátedra y Pablo vio en ella lo mismo que vio en Violeta hacía un año atrás. No era que había dejado de quererla a Violeta, no era que por su cabeza pasara ni remotamente la idea de separarse, es más sentía que el amor, el verdadero amor según sus propias palabras, había llegado a su vida de la mano de Violeta, pero que Pamela era otra cosa. Era aquella cosa que había sido Violeta: el arrebato, la pasión, el desenfreno, la sordidez. Más de una vez se preguntó si amaba realmente a Violeta y más de una vez se respondió que sí. Que no era falta de amor ni nada que se le pareciera, si no que él era un tipo que necesitaba esa adrenalina corriendo por su cuerpo, como la primer línea de merca aspirada, la que tomás antes que se te anestesie la nariz. Violeta eran las demás líneas, Pamela era la primera.


Una tarde habían quedado a ir al cine juntos, Violeta aprovechó para ir al centro a comprarse una malla para las vacaciones en Mar del Plata. Ella no daba muchas vueltas, compró rápido y se le ocurrió darle una sorpresa a Pablo, caerle al estudio como había hecho tantas veces, para cumplir con el viejo ritual le mandó un mensaje de texto que decía “Estoy cerca, estás?” Esperó un rato mientras caminaba hacia la oficina. Pablo no contestó el mensaje. Pensó que no estaba pero había llegado casi a una cuadra de la oficina y subió. Error. Pablo había dejado la puerta entreabierta y pudo escuchar primero y ver después como Pamela estaba apoyada sobre el escritorio y como Pablo arremetía contra ella como tantas veces lo habían hecho juntos. Se quedó estática en la puerta, durante unos breves segundos pensó que todo eso no era real, que en realidad ella estaba en la cama de la casa de Pablo durmiendo la siesta y que era una pesadilla. Después pegó un grito, profundo, desgarrador “¡Hijo de remilputas!” Dio un portazo y salió corriendo por la calle Santa Fe. Caminó como una poseída hasta encontrar el primer taxi. Se subió y le dijo al chofer que manejara, que ya le iba a decir a dónde iba. Pensó, pensó qué mierda hacer, se sintió hundida en un balde de mierda, se acordó de Jiménez, de la puerta entreabierta, de las noches en esa oficina. Le dijo al chofer que fuera a la casa de Pablo.


Pablo había quedado mudo, Pamela no entendía nada y entendía todo al mismo tiempo. Antes que Pamela se hubiera terminado de cambiar Pablo estaba esperando un taxi en la esquina de Entre Ríos y Santa Fe. Llegó a su casa y la vio a Violeta sentada en el sillón del living desnuda y con Perico en su regazo. Pablo intentó dar algunas explicaciones que no pasaron de un tímido balbuceo. Violeta lo miró fijo y le preguntó: “¿Te gusta el gato que te traje, pedazo de sorete?” Pablo no decía nada. “¡Este gato se muere de la misma forma que vos me mataste!” Violeta se paró, toda su desnudez temblaba, Perico lo miraba a Pablo esperando un gesto salvador pero las tijeras que tenía Violeta en la otra mano llegaron como un rayo al cuello del gato haciendo saltar un chorro de sangre como cuando se rompe una manguera. Violeta tiró a Perico al piso y salió corriendo a encerrarse en el baño. Pablo se agachó desesperado para ver si Perico todavía vivía. Por la boca del gato salía un manantial de sangre que lo desangraba y ahogaba al mismo tiempo. Pablo dejó al gato tirado y fue tras Violeta. Cuando llegó al baño se encontró con la puerta cerrada. Sus manos manchadas de sangre golpearon con fuerza la puerta pidiéndole a gritos a Violeta que abriera. Detrás de la puerta, adentro del baño, después de haber escuchado fuertes ruidos todo era silencio. Pablo siguió embistiendo con más fuerza, a los gritos, pidiendo por Violeta. Finalmente la puerta cedió y Pablo vio el cuerpo desnudo de violeta en el piso en medio de un gran charco de sangre. La tijera todavía estaba clavada al costado de la teta izquierda de Violeta. Entre la desesperación y la orfandad, entre la pérdida y el desastre Pablo tomó el cuerpo desnudo de Violeta entre sus brazos intentando levantarla. En ese instante abismal que nos enfrenta en el filo de la vida y la muerte de alguien que amamos, Pablo se sintió muerto. Su cabeza latía a punto de estallar, un dolor que le atravesaba el estómago y el pecho no lo dejaba respirar. Recién al rato, y todavía sin poder llorar, pudo sacar su celular del bolsillo del saco y discar el número de la emergencia médica.


Roxana había estado toda la noche sin dormir por la tos de su bebé. A las siete de la mañana su madre había llegado puntual a su casa para quedarse y cuidar al nieto mientras ella trabajaba de telefonista. Ese día había arreglado con su compañera reemplazarla en su turno de la tarde y faltaba media hora para irse, ya cansada fue a servirse un café. Venía de la máquina de café y veía titilar la luz verde de la central telefónica de emergencias con el monótono ritmo que tienen los aparatos electrónicos. Dejó el café sobre la mesa, se puso los auriculares y apretó la luz verde. Del otra lado de la línea escuchó la voz de un hombre que entre ahogos y llantos, no podía dejar de gritar una letanía desgarradora, insistente, definitiva, fatal: “¡No te mueras, mi amor, no te mueras!”.



Fin

viernes, 9 de mayo de 2008

Las personas cambian (cuarta parte)



La bañera

Pablo abrió la puerta de su casa, fue directo al baño y abrió la canilla del agua caliente de la bañera, le puso el tapón y esperó que se juntara bastante agua con la temperatura justa. Violeta se había quedado parada en la puerta del baño todavía con la cartera en bandolera y Perico junto a su pecho en la otra mano. Pablo fue hacia ella, lo tomó a Perico suavemente, como si en lugar de ser un gato fuera una paloma, y lo puso en el piso. Le sacó la cartera y la fue desvistiendo con mucho cuidado, de la misma forma en que se desenvuelve un valiosísimo jarrón de porcelana de Limoges cubierto de infinidad de papeles de seda. La llevó de la mano hasta la bañera, le lavó el pelo, le cortó las uñas, le pasó jabón por la espalda, después la dejó descansar un rato en la tibieza de la bañera y se fue a ordenarle la valija en su placard.


Violeta apareció de golpe en la puerta del dormitorio, envuelta en una toalla, con la mirada fija en Pablo que seguía acomodando ropa de ella en su placard. Desde que habían discutido en la puerta de su edificio Violeta no había vuelto a decir una palabra, se acercó a Pablo, cuando estuvo a un centímetro de él se sacó la toalla, la dejó tirada en el piso apoyando sus pies húmedos sobre ella, se acercó más a Pablo. “Quiero que me la chupes” dijo Violeta. “¿Ahora?” “Sí, ahora”. Pablo medio molesto cumplió con el pedido de Violeta, repentinamente Violeta lo empujó , lo tiró sobre la cama, y mientras le bajaba el cierre del pantalón le gritó “Así, no. Así quiero que me la chupes” Y mientras ella realizaba en Pablo lo que Pablo no había podido hacer en ella, interrumpía por momentos y mirándolo fijo volvía a gritarle “¡Ves! Así quiero que me la chupes” reiniciando con frenética fruición los movimientos de boca y lengua sobre la pija de Pablo. Cuando terminó, se levantó, levantó la toalla del piso y se fue al baño. “Por favor, ¿me pasás algo para ponerme? No traje nada de casa”. Pablo fue y encontró un viejo pijama que le había regalado su madre hacía muchos años. Violeta se lo puso y salió del baño espléndida, radiante, iluminada, parecía otra. Esa noche comieron un pollo muerto con papas fritas que Pablo pidió en un delivery, cuando terminaron de comer Violeta se levantó primero y lavó todo. Se acostaron por primera vez en la cama de Pablo, los dos se durmieron mirando el techo.


A la mañana llamó al estudio avisando que se sentía enferma y que no iba a ir a trabajar por un par de días. Pablo tenía clases en la facultad y no iba a ir a la oficina a la tarde. Violeta lo esperó arreglada, con música, una comida liviana, y en esa tarde de cándida ternura, mientras hacían el amor una y más veces, los dos, a su manera, pensaron que tal vez podrían ser felices. Además Pablo se había encariñado mucho con Perico, él nunca había tenido una mascota y el gato lo seguía a todas partes y aprendió a comer de su mano. Perico también era un nuevo amor de Pablo.

En esa felicidad engañosa los problemas desaparecieron. Violeta volvió al estudio, Pablo a sus clases y a sus pocos casos, empezaron a ir al cine, a comer afuera, a salir con otras parejas. Lo más sorprendente fue la cena de fin de año de la cátedra de Pablo, no sólo que la invitó si no que la presentó a todos como “Violeta, mi mujer”. Se podría decir que la vida juntos los había cambiado y que la felicidad estaba a la vuelta de la esquina, pero no.

En ese verano, mientras programaban unas vacaciones en Mar del Plata, Pablo empezó a tener problemas, no era que no la quisiera a Violeta pero extrañaba su antigua vida, su soledad, sus encuentros furtivos con otras mujeres, lo de siempre. Violeta se dio cuenta de este cambio sutil al principio y más claro al final. Cuando viajaron a la casa de sus padres, a la vuelta, Violeta se sintió intranquila. Vio a Pablo mirar varias veces por la ventanilla del Central Alcorta como queriendo estar en otra parte, ensimismado en pensamientos a los que ella no tenía ningún tipo de acceso, ni jamás lo tendría. La sensación de lejanía entre lo que Pablo hacía o decía y lo que pensaba era algo que desencajaba a Violeta, la hacía sentir muy mal, desatando una violencia interior en ella que sólo podía contenerla a fuerza de apretarse fuerte el muslo y pellizcarse casi hasta lastimarse, dejándose moretones que justificaba con su torpeza corporal y distintos choques contra muebles, puertas y objetos diversos.

(continuará)