martes, 29 de enero de 2008

Las Chicas de Movistar

Tal vez no sea un buen lugar de trabajo para las mujeres


Movistar tiene un centro de atención grande en la calle Rioja pero también tiene algo extraño acá a la vuelta por calle Urquiza. Parece una fábrica, tiene un cartel de pase sin llamar y todas las noches viene un camión de Prosegur a buscar algo -equipos, papeles, dinero?-. El lugar en sí es extraño y está al lado de mi cochera y a la vuelta de mi oficina o sea que es un lugar que transito mucho cuando vengo de casa o busco el auto.

En la puerta siempre hay gente fumando a cualquier hora, no dejan fumar adentro y los empleados salen. Lo que me llama la atención es que todas las empleadas que salen a fumar -a las otras no las veo- son mujeres de entre 40 y 50 años que allá por los veintipico deben haber sido lindas y hoy son como marionetas horribles que fuman todo el tiempo. Caricaturas de lo que fueron, faldas cortas absurdas, maquillaje a full, y cigarrillo siempre encendido. También salen a fumar varones que bien podrían trabajar de bancarios en cambio ellas no. Por raro que parezca ellas están diseñadas para Movistar pero no para todo Movistar sino para esa extraña oficina.

En sus caras se ve tristeza, hastío, cansancio. Hablan entre ellas como si estuvieran contándose secretos y fuman.

Pienso que del mismo modo que fuman la vida se les consumió como el cigarrillo a medio terminar que sostienen todo el tiempo entre sus dedos interrumpiendo tareas que vaya uno a saber de qué se tratan. Igualmente nada de todo esto parece importante, tal vez sólo sean obsesiones mías.

jueves, 24 de enero de 2008

Las viudas de Kentucky

La principal economía del mundo podría estar entrando en recesión y eso asusta y mucho. Los economistas se preguntan de qué forma y de qué manera la crisis de los Estados Unidos afectará a Europa, Asia, América Latina, menos África que vive en un estado de crisis permanente están todos metidos en la crisis de la economía del Hermano Mayor. Entonces los mercados tiemblan, se desploman las bolsas del mundo y todos se agarran la cabeza: "Uy, la que se viene!".


No soy economista, algo sé, pero no me animaría a opinar con demasiada profundidad de todo este aquelarre financiero que está pendiente si la FED baja un cuarto de punto la tasa de interés o no. Voy a intentar ir un poco más allá.


Hace unos años con H. tratamos de elaborar una teoría cuando la crisis mexicana que se conoció como "efecto tequila" y que luego se repitió en Rusia y en Brasil con nombres bastante parecidos: el "efecto vodka" y el "efecto caipirinha" y que hicieron temblar la economía argentina que dependía en forma extrema por aquellos años del endeudamiento y del flujo financiero internacional hacia el país. Claro está que la economía de USA no se puede comparar en importancia y dimensión con las nombradas pero la teoría de las viudas de Kentucky sí.


Pensamos con H. quiénes son los que realmente participan del negocio financiero internacional? En primer lugar son bancos a través de sus fondos de inversión, las administradoras de pensiones, y algunos fondos especulativos, también hay actores individuales pero que son francamente minoritarios, la mayoría entra a todo este mundo a través de comprar una parte de un fondo de algún tipo de los tres que dije antes. La pregunta que sigue es quiénes son los clientes de estos fondos? Los clientes de estos fondos, en su mayoría, son personas jubiladas que administran sus fondos de retiro a través de la inversión financiera. Esta persona un día lee en el diario que la economía de Thailandia anda mal -digo Thailandia como cualquier otro país- y llama a su operador del fondo, le pregunta qué tiene colocado en países emergentes -para ellos cualquier país fuera de USA ó Europa Occidental es emergente-, le comenta las noticias, su operador le dice que sí, que hay riesgos y entonces le ordena a su operador que salga de todas las inversiones en países emergentes y compré lo seguro: Títulos de la Deuda del Gobierno de los Estados Unidos. Entonces los títulos de los países emergentes seguirán cayendo hasta el infinito en una especie de profecía autocumplia. Este comportamiento micro, en personas en la mayoría solas, con un grado de paranoia y de incomprensión de las cosas bastante mayor a la media, con escasa y tendenciosa información que reciben a través de una prensa poco especializada termina generando compartamientos macro que derivan en crisis económicas, corridas bancarias y otras cosas tan temidas. Y quiénes son estas personas? Las viudas de Kentucky(el concepto de qué entendemos por "viudas de Kenctucky" se explica más arriba).

Al ver lo que pasó en estos días con las bolsas del mundo, es claro que se volvió a producir el efecto "viudas de Kentucky". Ante la posibilidad de una recesión, las viudas de Kentucky ordenaron salirse de las acciones industriales y financieras y pasarse a títulos del gobierno aunque paguen nada: es mejor mantener lo que se tiene a perder lo que se tiene. La suma de estos comportamientos micro dan como resultado estos desplomes, y la idea que todo pueda ser peor, hasta que los jugadores de largo plazo, con mejor información deciden retomar y hacer una importante ganancia en el medio. Y ahí les vuelve la confianza a las viudas de Kentucky y van decidiendo recomprar carteras de fondos de inversión un poco más arriesgadas. Lo que el capitalismo financiero internacional logró en todos estos años de liberalización in extremis de las transacciones fue poner a la economía global en manos de personas temerosas, enfermas, solitarias, paranoicas, que si algo no dan es tranquilidad.


No nos engañemos, estos son los "mercados" que en realidad tienen dos actores: los jugadores "grossos" de largo plazo (bancos y fondos de inversión) y las viudas de Kentucky. Cuando un periodista titula "Pánico en los mercados" debería decir "Los jugadores de largo plazo esperan el repliegue de las viudas de Kentucky para hacer grandes ganancias" Así estamos.


Para quién operan? Para las viudas de Kentucky

lunes, 21 de enero de 2008

Ser químicos

Naufragamos hacia la eternidad, la del "sueño eterno" ó la trascendente de alguna forma (al lado de Dios, Alá, Yavéh, reencarnado en algo: tachar lo que corresponda), como dijo Borges en "Hombre de la esquina rosada": es sencillo morir, sólo hace falta estar vivo. En ese camino nos vamos aligerando la vida consumiendo químicos todo el tiempo, desde la Coca Cola, el Nutrasweet y otras cosas más. Mi referencia en este post apunta a aquellas cosas más.

Un día cualquiera nos levantamos, dormimos mal, desayunamos y tenemos acidez entonces tomamos una ratidina o un -más moderno- omeprazol. Por las dudas y contra el stress, la mala alimentación, el cansancio nos clavamos un centrum, un marathon o lo que venga. Si la resaca no se nos va y nos duele algo nada mejor que el ibuprofeno de 400 ó de 600, eso sí que es para caballos. Si la angustia nos comienza a joder al mediodía un alplax de 0,5 un su forma celeste o un rosa de 1mg. partido al medio o sacamos rivotriles de la cartera como por arte de magia. La aspirina prevent para diluir un poco la sangre y si después de comer nos duela la panza una buscapina compuesta o un sertal compuesto, que tenga todo y si se puede más.



Esto podría ser un día normal de cualquiera de nosotros, claro que en los extremos habrá gente que toma más o toma menos, pero no estoy incluyendo acá los extremos de los extremos que dejé afuera deliberadamente. No quise hablar ni del paxil, ni del dormicum, ni del valium, ni del sildenafil, ni de aquellos otros químicos que son muy específicos para determinadas cosas tales como ampicilinas, betametasona, betabloqueantes, y lo que se nos ocurra de la familia.



En nuestro viaje hacia la eternidad somos barcos que llevamos sustancias químicas propias y de las que le vamos poniendo. Y le ponemos las de todos los días, las extras y las ilegales, a estas también las omití deliberadamente. Sale el sol y nuestro organismo se levanta del letargo del sueño, casi como en la antesala de la muerte y en ese mismo instante elegimos el rumbo químico del día.



A pesar de las contraindicaciones sostengo que si tomar una pastilla X por día me solucionara algo no tendría problema en hacerlo por el resto del viaje, eso sí, garantía no te dan.



Cuídense, no se automediquen, je.


A toda hora, cada 4, cada 6, cada 8...

viernes, 18 de enero de 2008

Chau Bobby

Mi viejo me llevó a verlo a Buenos Aires cuando jugó las semifinales por el título del mundo contra Petrosian en el San Martín en 1971 y fue una fiesta.
Cuando jugó el título del mundo contra Spassky en 1972 seguía las partidas por radio Rivadavia en la cual Antonio Carrizo pasaba las movidas cada tanto en un resumen de cinco jugadas que le llegaban por la teletipo, con un cuadernito las anotaba y las repetía en el tablero. Todavía tengo en mi biblioteca el libro de ese match comentado por él mismo.
No sé si fue el mejor de todos los tiempos, sé que supo combinar la creatividad de Capablanca con la fuerza y la innovación de Alekhine. Pero fue él mismo. Su vida pública fue muy breve y toda la sombra que hay después de 1972 ayuda a alimentar el mito, me da la sensación que no fue una persona feliz y que sufrió mucho durante esos atormentados años. Fueron 64 años, igual que los 64 casilleros del ajedrez y toda aquella fabulosa historia sobre el origen del juego. No tuvo más casillas para llenar.
Hace mucho, en los inicios de este blog posteé por qué había dejado de jugar al ajedrez, hoy quiero decir que fue por él que empecé a jugar.
Vita brevis, ars longa. Chau Bobby.

Cuando ya había ganado el derecho a jugar el campeonato mundial contra Spassky y todavía era un joven con deseos. Después de llegar a ser el mejor todo empezaría a desmoronarse

jueves, 17 de enero de 2008

Some days

Algunos días no se sienten como si no tuvieran que haber salido de la cama? Quedarse protegidos de lo que el mundo exterior nos depara?
Ayer me pasó de todo, pero hubo una cosa que jamás esperé que sucediera y pasó, en gran parte por algo que hice y no pensé en su momento en las derivaciones. Hoy decidí cortar de raíz con esta "escalada armamentista" y poner un freno concreto. Pedir disculpas, reconocer el exabrupto y sentarme a esperar que las acepten´... o no, también existe esa posibilidad y tendré que saber entenderla.

lunes, 14 de enero de 2008

La tragedia evitable no es tragedia

Policías e inspectores revisan el lugar del accidente. (Foto N. Juncos)


A veces tengo que escuchar tanta boludez junta que me resulta complicado no ser agresivo. Esta mañana en Rosario la noticia fue que un tren medio de juguete, medio de verdad, aplastó a una nena de un año y pico matándola, lo pueden leer acá ó acá. Se trata de un tradicional tren que funciona hace mucho tiempo en el parque Alem, en la zona norte de la ciudad, al lado de la cancha de Rosario Central en el límite entre el barrio de Arroyito y Alberdi, donde se encuentra también el shopping center El Portal de Rosario, Easy y Jumbo.


A ese mismo tren me subí innumerables veces de niño y nunca tuve una conciencia del peligro potencial que tenía. En la actualidad hace mucho que no frecuento ese parque.


La primer gran boludez fue enojarme conmigo: claro, cómo carajo no iba a pasar alguna vez esto si el tren no tiene una cerca que no permita el paso de, justamente, un niño que no tiene noción del peligro.


La segunda gran boludez fue en la radio LT8 cuando el conductor Guillermo Zysman dijo que la responsabilidad del cuidado de la niña era de los padres, ah bueno, pensé a este le pagaron o está loco.


La tercer gran boludez la dijo el concesionario del tren que comentó que en cincuenta años nunca había pasado nada. Se equivoca completamente, que en cincuenta años no haya pasado nada fue una suerte, y el accidente de ayer fue la lógica consecuencia de que un tren, aunque sea chiquito, aunque vaya despacio, recorra el interior de un parque donde van personas (niños y adultos) y animales, sin tener el perímetro de su recorrido por las vías debidamente protegido.


Hace diez años, una tarde en una quinta había un montón de gente, entre ellos estaba el Niño Menor, la pileta estaba llena de chicos, muchos adultos alrededor de la misma, de golpe veo a uno de ellos tirarse con zapatillas y remera puesta a la pileta y salir con el Niño Menor en sus brazos: nadie lo había visto, excepto esta persona que lo sacó del fondo de la pileta. Si hubiera habido una cerca protegiendo la pileta eso no hubiera pasado, la suerte fue esa vez que esa persona lo vio de casualidad y le salvó la vida. A diferencia de los padres de esta niña yo lo puedo contar y ellos no. Por eso, basta de boludeces, cuando la tragedia es evitable no es tragedia: es negligencia. Así de sencillo. Mejor no hablo más.

jueves, 10 de enero de 2008

¿Ecologistas?

¿Qué cornos tiene que ver un tsunami con el calentamiento global?

Indagando en mi pasado creo que le agarré bronca a la ecología -o mejor dicho a los ecologistas- cuando en la escuela primaria Bernardino Rivadavia a la que iba el Niño Mayor me rompían las bolas todo el tiempo con ese discurso y el Niño Mayor que en ese momento era niño repetía todo lo de los árboles, que no hay que contaminar y todo eso. Un día la paciencia llegó a un límite cuando las maestras de la escuela mandaron a pedir cinco pesos por alumno para operar al Oso Fidel. El Oso Fidel era un oso viejo al que un gitano lo tenía trabajando con él hacía muchos años en ese triste juego de "boxear con el oso", por suerte en Rosario hace muchos años existe una ordenanza que prohíbe la utilización animales en espectáculos públicos como circos, ferias y esas cosas, aunque se permite "El show de las mascotas", pero ése es otro tema y no me quiero disgregar. Sepan antes que éste no va a ser el blog que consienta el maltrato a los animales pero que tampoco va a caer en la actitud pedorra de Nicole Neuman de ser una salva perros. Así que cuando llegó el gitano a Rosario le quitaron el oso y quedó enfermo en el zoológico y había que operarlo.

Indignado por el pedido de dinero para la operación fui a hablar con la maestra y le dije que estaba todo bien con el oso, pero que a diez cuadras de la escuela había una villa y que estaría bueno que ese dinero fuera donado aunque sea para comprar leche un mes para la escuela. Ante la respuesta increíble que me dio la señorita maestra, me dio un ataque de crear una agrupación terrorista antiecologista de padres que saliéramos con motosierras a cortar árboles e incendiar bosques.

Eso pasó hace mucho, pero todavía noto los efectos de aquellos hechos. No creo en los ecologistas, ni ahí. Creo que así como el destino de nuestro planeta es desaparecer cuando nuestro sol se convierta en una supernova, el destino de nuestra especie será desaparecer más tarde o más temprano de la faz de este planeta así como desaparecieron los dinosaurios, y que los problemas ambientales -en los cuáles sí creo- son de difícil manejo ya que se deben poner en juego una cantidad de variables que van mucho más allá de un discurso extremista y simplista, y contemplar problemas en un grado de profundidad que no es usual escuchar en los discursos ecologistas. No estoy de acuerdo con dilapidar, derrochar, malgastar, contaminar, recursos escasos y no renovables como el agua por ejemplo o la energía, pero echarle la culpa al "cambio climático" del tsunami es algo tirado de los pelos, qué tiene que ver el calentamiento del planeta con la ruptura de una placa tectónica en medio del Pacífico? Si tiene algo que ver entonces empecemos a creer todos en el efecto mariposa y si el efecto mariposa existe estamos todos fritos porque quédense bien tranquilos muchos en lo que va del día de hoy ya han comenzado a desatar los desastres. Y como dijo Lord Keynes: "Muchachos, en el largo plazo estamos todos muertos". Sépanlo.

miércoles, 2 de enero de 2008

Trece en la mesa

No soy una persona supersticiosa, pero tengo dos cosas de las que me cuido: una es pasar por debajo de una escalera, no me gusta, me siento incómodo, si puedo esquivarla lo hago y agoto todo recurso antes de pasar por debajo de una.
La otra es el "13", no el número en sí mismo, sino algunas cosas del número. No tengo problemas en los días 13 -aunque sean martes o viernes-, no tengo problemas con el piso 13, pero no me gusta, por ejemplo, que en un post mío queden 13 comentarios, entonces veo el blog, si hay 12 comentarios aunque quiera agregar no agrego, o si agrego, lo desdoblo y lo transformo en 14 (pueden ver esta práctica en posteos anteriores).
Otro problema que tengo es con el número de comensales, no me gusta que seamos 13 en la misma mesa, en el mismo festejo, eso sucedió este fin de año en mi casa. Pensé que íbamos a ser 12 pero al final fuimos 13. Pensé que mi fobia tenía que dejarla de lado y me relajé para disfrutar el festejo. El mismo estuvo bueno, la pasamos bien. Al final nos quedamos con V. y los niños más chicos, mientras ellos jugaban y se armaban sus camas para dormir, nosotros estábamos en la cocina, charlando, hablando de la fiesta, de las relaciones con las familias, hasta que a las cuatro de la mañana sonó el teléfono: me avisaban que mi hermano se había accidentado. De ahí salir, subirme al auto, ir hasta donde estaba mi hermano. El incidente no viene a la cuestión, la conclusión es que tuve que llevar a mi hermano al Hospital de Emergencias, aguardar que lo atendieran, que le sacaran placas, le curaran las heridas y todas esas cosas hasta las 6 de la mañana, después llevarlo a su casa y volver a la mía con tanta amargura que pensé que no era la mejor forma de empezar el año. Una vez más me encontré haciendo muy bien las cosas que no quisiera hacer nunca, es que en esos momentos una especie de claridad me abre la cabeza y las decisiones son todas rápidas y buenas. Organizar quién se llevaba la moto de mi hermano, ir al hospital cuando él no quería ir, hablar con los médicos, con la guardia, con todo, acompañarlo y dejarlo en su casa. Son cosas que me han pasado en la vida y en las que me encontré respondiendo de la misma forma rápida y expeditiva.
Ahora bien, en la próxima reunión que haga, si por una de esas casualidades llegamos a ser 13 de nuevo, les voy a ahorrar todas las molestias y me iré silbando bajito, a caminar por ahí con el que me quiera acompañar, para no tentar al destino ni ponerme de nuevo en el lugar del que todo lo puede y debe resolver.
Por suerte tengo una mujer maravillosa que me acompañó y me ayudó y que pudo devolverme la sonrisa y la ternura al llegar a casa para intentar conciliar el sueño. El despertar fue mucho más agradable por suerte.