miércoles, 2 de enero de 2008

Trece en la mesa

No soy una persona supersticiosa, pero tengo dos cosas de las que me cuido: una es pasar por debajo de una escalera, no me gusta, me siento incómodo, si puedo esquivarla lo hago y agoto todo recurso antes de pasar por debajo de una.
La otra es el "13", no el número en sí mismo, sino algunas cosas del número. No tengo problemas en los días 13 -aunque sean martes o viernes-, no tengo problemas con el piso 13, pero no me gusta, por ejemplo, que en un post mío queden 13 comentarios, entonces veo el blog, si hay 12 comentarios aunque quiera agregar no agrego, o si agrego, lo desdoblo y lo transformo en 14 (pueden ver esta práctica en posteos anteriores).
Otro problema que tengo es con el número de comensales, no me gusta que seamos 13 en la misma mesa, en el mismo festejo, eso sucedió este fin de año en mi casa. Pensé que íbamos a ser 12 pero al final fuimos 13. Pensé que mi fobia tenía que dejarla de lado y me relajé para disfrutar el festejo. El mismo estuvo bueno, la pasamos bien. Al final nos quedamos con V. y los niños más chicos, mientras ellos jugaban y se armaban sus camas para dormir, nosotros estábamos en la cocina, charlando, hablando de la fiesta, de las relaciones con las familias, hasta que a las cuatro de la mañana sonó el teléfono: me avisaban que mi hermano se había accidentado. De ahí salir, subirme al auto, ir hasta donde estaba mi hermano. El incidente no viene a la cuestión, la conclusión es que tuve que llevar a mi hermano al Hospital de Emergencias, aguardar que lo atendieran, que le sacaran placas, le curaran las heridas y todas esas cosas hasta las 6 de la mañana, después llevarlo a su casa y volver a la mía con tanta amargura que pensé que no era la mejor forma de empezar el año. Una vez más me encontré haciendo muy bien las cosas que no quisiera hacer nunca, es que en esos momentos una especie de claridad me abre la cabeza y las decisiones son todas rápidas y buenas. Organizar quién se llevaba la moto de mi hermano, ir al hospital cuando él no quería ir, hablar con los médicos, con la guardia, con todo, acompañarlo y dejarlo en su casa. Son cosas que me han pasado en la vida y en las que me encontré respondiendo de la misma forma rápida y expeditiva.
Ahora bien, en la próxima reunión que haga, si por una de esas casualidades llegamos a ser 13 de nuevo, les voy a ahorrar todas las molestias y me iré silbando bajito, a caminar por ahí con el que me quiera acompañar, para no tentar al destino ni ponerme de nuevo en el lugar del que todo lo puede y debe resolver.
Por suerte tengo una mujer maravillosa que me acompañó y me ayudó y que pudo devolverme la sonrisa y la ternura al llegar a casa para intentar conciliar el sueño. El despertar fue mucho más agradable por suerte.

20 comentarios:

Ri dijo...

Todo se arregla contratando a un quatrezieme, esa figura de las tertulias francesas decimononicas.

El Mellizo dijo...

sí, ri, pero a las 22hs del 31 a dónde encontraba la quatrezieme? por eso, si no puedo sumar a alguien más saco a uno, y para no ofender me voy yo.

Mary Poppins dijo...

cuando era chica siempre fuimos trece cada domingo comiendo y mi abuela , que pensaba igual que vos agregaba una silla vacia. Tal vez eso nos libro de algunas desgracias.
De chica se me prohibía lo de abrir un paraguas adentro y pasar x debajo de una escalera.
No me considero supersticiosa pero no recuerdo porque hoy mismo toqué madera.

Ana C. dijo...

Menos mal que el hermanito está bien!

(Yo tampoco soy supersticiosa, pero jamás festejo un cumpleaños por adelantado, por ejemplo)

Un saludo

morgana dijo...

Festejo cumples por adelantado, no existe certeza que el cumple de uno sea exactamente el día que marca el calendario.
No sólo no evito pasar por debajo de las escaleras, hago lo contrario.
En navidad, pensé que en mi casa éramos 13 pero fuimos 12... eso sin contar el gato. Y si hubiéramos sido 13... significaba que mi casa estaba llena de gente, nada más.
Doy la sal en la mano y en la mano la recibo.
Tuve gatos negros y me hice de un cactus que dejaron abandonado en la calle -me han dicho que traen Mala Suerte, será por eso que lo tiraron?-
Como podrás ver, no tengo supersticiones.
La superstición es una atadura, estar atado es limitarse, ya venimos con limitaciones propias por rollos personales... vamos a agregar más ataduras culturales y sin mucho fundamento?
Nadie garantiza que con 12 o 14 comensales ese accidente de tu hermano no hubiera ocurrido.
Ojalá puedas desprenderte de eso. Yo tengo tantas ataduras que cuando suelto alguna, me siento muy bien.
Besos cordiales (para vos y tu hermano)

VOODOOCHICA dijo...

que le paso al tio?
ahora me voy a preguntartee

ahora somos 13 como la pelicula ee

VOODOOCHICA dijo...

a mi me molesto porque no habia mas platos lindos para poner y arruino mi mesa
pero la pasamos bien
y eso es lo que cuenta
choborra.

Amlokadion dijo...

Yo me reía de mi mamá supersticiosa, hasta que pasé por debajo de una escalera y el subte de la línea E se quedó en av. La Plata, y desde ahí tuve que caminar hasta Puan.
Espero que tu hermano esté bien.
Voodoochica, los trapitos se lavan en casa.

Mary Poppins dijo...

Amokladion
Lo tuyo no es mala suerte es la pura realidad porteña

Melli
hablando de supersticiones , dejé algo en mi bolso, que no sé si te pondrá nervioso.
Mientras tanto no hago otra cosa más que pelearme con Brasil. (parafraseando por la mitad a Joan Manuel)

El Mellizo dijo...

morgana te entiendo perfectamente, pero a pesar de todo la escalera y los trece en la mesa me pueden. seguro que a mi hermano no le pasó eso por los trece en la mesa, que va! digo y hablo sobre las casualidades y el azar, el azar como parte ordinaria de la vida y no como algo extraordinario. podría resumir, con toda naturalidad, cenamos trece y mi hermano se accidentó. eso es lo normal. para más datos "el cuaderno rojo" de paul auster.
voodoochica al tío no le pasó nada grave, no dije nada en su momento para no alarmar al pedo.
si algo no estuve esa noche fue borracho, sépanlo.
amlokadion: los trapos sucios se lavan en el lugar más conveniente, nada de esa pacatería absurda que hay cosas que sólo sabe y maneja determinada gente del núcleo familiar, temor a ocultar qué?

lala dijo...

me interesa el trabajo del que me hablas en el blog...
me gustaria leerlo

Bombón Asesino dijo...

Cuando era chica en mi familia siempre había una tía muy pero muy supersticiosa que se las ingeniaba para esquivar el 13. Invitaba a un vecino solo a último momento, dejaba una silla vacía que decía era para Jesús o bien se sentaba con los niños si la mesa de adultos daba ese número. No creo Mellizo que lo de su hermano tenga que ver con el 13, creo que en todo caso son hechos que siempre vienen como efecto residual después de cualquier fiesta. Las fiestas siempre tienen ese sabor amargo y siniestro de la tragedia más o menos cotidiana.

Lexi dijo...

llamemé que lo acompaño a dar la vuelta!
gracias por su comentario, un abrazo!

Amlokadion dijo...

mellizo, mi comentario sobre los trapos puede haber sonado serio, pero fue una ironía, nacida en base a la crítica de tu hija sobre el mobiliario de la mesa.
No soy de los que bogan por la legitimidad de esa frase, si leo asiduamente un blog, como el tuyo, en donde circunstancialmente se cuelan datos familiares (y "circunstancialmente" fue otra ironía). Mismo yo caigo en esa práctica. Cito mi post, en el cual tan amablemente comentaste. Se agradece.
Y para finalizar, no puedo dejar de recordar, a colación de la frase de los trapitos, que canto en un coro, en el que el director dirige a su actual (contralto) y a su ex (soprano), al nuevo marido de la ex (bajo), y a sus hijos (soprano y tenor)de la ex; mientras las pequeñas nacidas del segundo matrimonio corretean haciendo bochinche mientras ensayamos.
Repito fue ironía, porque creo que el lavar los "trapitos en casa" es un signo de vergüenza.
Ojalá nadie de mi coro se entere que me hago panzadas con esta peculiar situación.
Saludos

El Mellizo dijo...

por suerte ya pasamos el número 13 de comentarios!!!
el tema es que en casa hay vajilla para doce, el resto se compone como se puede.
me encantó lo del coro promiscuo!!!
así son los músicos, jajajajaja!!!
bombón su tía era sabia.

girlontape dijo...

Las del 13 y del gato negro tienen q ver con el patriarcado o sea: el calendario agreste antes de las religiones monoteistas era de 13 meses por que seguía el ciclo lunar (femenino) y no solar (masculino).
Se trató de enseñarles a las poblaciones (el campesinado, como diría el linkillo) a odiar y temer todo lo relacionado con sus antiguos cultos paganos, basados en divinidades femeninas.
El gato negro = el demonio = el acompañante de brujas. Mujer sabia o líder espiritual = demonio. etc etc
Amo a mi gatito negro.
No paso x debajo de una escalera.
En Italia se dice que versar el vino con la mano al revés es "a la traidora" asi q de eso tmb me cuido.

Melli lo siento x tu hermano. Visto de otra manera, quizás alguna diosa de la noche, la luna y las rutas le salvó la vida y te dió esa claridad para ayudarlo.

Nono Trakinas dijo...

yo por ejemplo vivo en un piso 13 y soy absolutamente desventurado.
¿Hasta donde llega la causalidad?
Nunca se sabe, y ahora que se murió Víctor, menos

brasil dijo...

Por las dudas comento (el 17 es la desgracia)

El Mellizo dijo...

grande brasil!

Claudio dijo...

No soy supersticioso, pero soy supersticioso.
Creo que lo casual en la vida seria que no existiesen casualidades.
Saludos. Yo también esquivo las escaleras.