miércoles, 27 de febrero de 2008

Atonement


Junto con la rumana "4M, 3S y 2D", "Atonement" es de lo mejor que se vio hasta ahora en el 2008


El lunes pasado para alejar un poco los conflictos fuimos con V. al cine a ver "Atonement" ("Expiación") del director Joe Wright basada en la novela homónina de Ian McEwan. Me pareció un película excelente y se la recomiendo fervorosamente a aquel que no la haya visto.

Resulta fundamental no adelantar nada de la trama propiamente dicha. Esta es un de esas películas en donde el fluir narrativo no debe estar comprometido por preconceptos; sobre todo porque la historia se reduce a una pequeñísima anécdota magnificada, como en todos los grandes melodramas, hasta el extremo mismo de la inflexión.

El trabajo del elenco es muy parejo y nadie desentona dentro del contexto general. Están excelentes McAvoy y Knightley.
Algunos se regocijarán con la sensación de suspenso a punto de estallar de la primera parte, otros disfrutarán de la nostalgia y el peligro del entreacto, y finalmente habrá a quienes se les caiga un lagrimón cuando llegue la mentada expiación del título. "Atonement" no se caracteriza por su originalidad pero consigue deslumbrar por su vuelo poético, su extraordinaria pericia, su riqueza dramática y por defender esa inmolación pasional tan infrecuente en nuestros días. Nos regala desigualdades, confusión, dolor y la inagotable certidumbre de que el amor sobrepasa mentiras porque es un fin en sí mismo...

lunes, 25 de febrero de 2008

... y como si esto fuera poco!!!

Hermosa frase gancho del buscavidas arriba del bondi. Sacaba tres o cuatro peines de diferentes tamaños y detallaba minuciosamente todos los innumerables beneficios que tenía cada uno de ellos y cuando todos creían que ya estaba, que ahora venía el precio, hacía una pausa una brevísima y estudiada pausa "...y cómo si esto fuera poco!" y sacaba un espejo ó un cepillo ó una tostadora o lo que fuera. Y después el precio y todos pensaban "qué barato!"
Me despido de La Niña Rebelde el sábado por la mañana "¿Me pasás a buscar y almorzamos juntos?" Llega puntual el que se atrasa soy yo. Me dice que le duele la panza le digo que está menstruando me dice sí ya tomé un ibupirac bueno vamos le digo.
En la mesa estuvo rara, pedimos su plato preferido y comió poco. Llegamos a casa se pone pesada. Me duele me duele me duele la panza. No sé como ponerme. Fastidio. Vamos le digo.
Sábado tres de la tarde sanatorio vacío. Guardia, examen clínico, laboratorio, ecografía, cirujano, internación. Domingo a la mañana chau apéndice. Hoy empezaba a rendir sus exámenes, voy a la escuela, llevo certificado. Niet. No ha lugar. Las mesas una vez ni que te agarre un tren te damos otra mesa. Nafta pienso en mucha nafta.
En el medio muchas cosas. La mar de la boludez la doble cara el doble discurso la doble. Vuelvo a pensar en mucha nafta. La temperatura levanta sube a punto de volar por el aire.
Pienso en el buscavidas y me da miedo. ¿Cuál es verdadero precio? ¿También terminaré exclamando "qué barato!"? Llame ya.

sábado, 23 de febrero de 2008

Bonjour tristesse

"Adieu tristesse/ Bonjour tristesse..."
Paul Éluard
Se levantó con esa sensación. La había escuchado partir a la madrugada, con poco ruido, sigilosa, yéndose como para que él no se diera cuenta. El desencuentro de la noche anterior había sido distinto: por primera vez el enojo había dejado lugar a la tristeza.
Madrugó como pocas veces lo hacía un sábado, miró por las ventanas a la calle que estaba húmeda. Había llovido durante la noche y no lo había escuchado, tal vez fue una lluvia permanente pero suave como la que había caído la mañana anterior.
Recorrió varias veces la casa, ahogado, sin poder expresar un pensamiento claro. El silencio que lo rodeaba le pareció extraño, seguramente la lluvia había demorado el inicio de la jornada de los obreros del edificio lindero. El silencio lo era todo, de un modo extraño comenzó a moverse con extremo cuidado, evitó cualquier tipo de ruido, no prendió la radio como lo hacía todas las mañanas, caminaba, miraba, observaba todo sin poder armar un conjunto de lo que estaba viendo, todo era fragmentado: la biblioteca, los libros, la mesa, las sillas, los sillones, no armaban algo, parecía la muestra de objetos de un compraventa en lugar del living de su casa, era como si de pronto hubierarn perdido consistencia.
Se preparó un café y unas tostadas, siguió mirando la nada por la ventana de la cocina. Al despejarse el cielo comenzaron los ruidos de la obra en construcción. El ruido de la sierra y los martillos lo hicieron reaccionar, recién se levantaba de la lona del ring como el boxeador que había recibido un poderoso golpe en el hígado y sus piernas habían flaqueado hasta terminar en el piso.
Intentó buscar una palabra para lo que sentía y fue tristeza. Solo en la mesa mientras tomaba el café con un ritmo lento y metódico comenzó a jugar con palabras, con recuerdos de la tristeza, se acordó del libro de Françoise Sagan, de la vieja película en la que trabajaba Deborah Kerr, en el poema de Éluard que le dio título al libro. Era eso, estaba amaneciendo con tristeza, una tristeza total, absoluta, devastadora, que apenas le permitía estar despierto sin pronunciar palabra alguna. En un momento de la mañana temprana sintió y siente que la tristeza le había devorado su elocuencia y vocabulario, se preguntó -aún más triste- si alguna vez volvería a hablar.
Se bañó y se cambió y salió a la calle y al ver pasar los autos y la gente de siempre pero distinta se dio cuenta que el mundo ya no volvería a ser igual.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Liniers en Rosario


(para ver la historieta en grande hacen click acá y acá)

Me enteré que Liniers estuvo en Rosario en el 2006, ni me acordaba. Encontré esto en el blog de él y espero que funcione acá para agrandar la imagen. Lo divertido de todo esto es que nombra a mucha gente que conozco, principalmente a Fernanda M. que es muy amiga de V. la mujer maravillosa y a Flor Balestra que es la actual subsecretaria de Cultura de la muni y de la que V. es compradora compulsiva de sus objetos que vende precisamente en el pasaje Pam.
Además está Max Cachimba a la que V. llevó como historiestista cuando quedó como editora del semanario NE y del que siempre soñó con tener un cuadro.
Y seguramente a en una de esas radios que fue habrá estado con Federico F. otro amigo de la casa. Y fue a comer a La Marina que es el subsuelo donde H. tiene su oficina, excelente lugar para ir en invierno a comer paella o besugo, y que queda a media cuadra de mi analista. Hermosísima la historia de Liniers en Rosario City.
No tengo para más, estos días vienen terribles. Que disfruten la historieta.

jueves, 14 de febrero de 2008

San Valentín, Halloween y esas pajerías

Hoy es San Valentín. No tengo nada contra el santo y mártir de dudosa existencia, que fue médico y casaba a los soldados romanos a pesar de las prohibición del emperador Claudio. Para la iglesia hoy no es San Valentín ya que el día fue modificado en 1969 pero la tradición quedó que el 14 de febrero el "el día de los enamorados". También aclaro que no tengo nada contra los enamorados si no todo lo contrario.
Ahora bien, desde cuándo es tradición en la Argentina -este bendito país- festejarlo? O festejar Halloween ó San Patricio?
Desde cuando empezamos a copiar lo más tonto y no lo más inteligente que tienen nuestros hermanos del norte?
Podemos hablar de globalización, de que la internet esto ó lo otro, pero esto es algo bien pero bien diferente: esto es la boludez llevada a la enésima potencia. Porque podemos seguir aguantando con nuestros "días": el de la madre, el del padre, el del niño, el del maestro, el del estudiante, el de la lealtad, todos esos aunque nos gusten más o menos son nuestros y forman parte de nuestra tradición y costumbre.
Encontré justo un video del cine español que ilustra bastante sobre el caso. Ustedes me dirán que es un tanto contradictorio que un video español ilustre este post? Creo que algo de razón tienen, por eso a los adoradores de San Valentín, Halloween y demás pajerías: qué les den por culo!

lunes, 11 de febrero de 2008

Arriesgando la vida por plata


¿La bolsa o la vida?


El Alemán era un tipo divertido, pelado pero tenía un último flequillo rebelde de algunos pocos pelos que cada tanto los tiraba para atrás, se reía siempre. Era un viaje que hacía una o dos veces por mes a Buenos Aires, limpio, prolijo, metódico. Me llevaba una hora trabajar con él, revisábamos cuentas, me pagaba, me hacía otro pedido y después íbamos a comer a una parrilla que quedaba a la vuelta de Warnes y Jorge Newbery. Ese fin de año el plan era el mismo, pero no.

Daniela se llamaba su nueva y joven secretaria. El Alemán la llamó y le pidió que trajera dos cafés a su oficina que estaba en la planta alta. Nada, silencio abajo, arriba en su oficina los dos charlábamos, nos reíamos. Era un tipo muy divertido El Alemán.

Sentimos un grito de Daniela, pensé -pensamos- que se le había caído el café por la escalera. No, no fue eso. Entró un hombre, joven, de mameluco, con una pistola en la mano.

"¿Quién es el Alemán?" preguntó seco y con la pistola martillada.

"Yo, qué querés?"

"¿Dónde está la caja fuerte?"

"Acá no tenemos caja fuerte"

"¿Te hacés el vivo?"

"Sí"

El tipo pasó rápidamente por detrás del escritorio y le sacudió un culatazo al Alemán en la cabeza , cae al piso y un grueso hilo de sangre le sale de la pelada.

"Vengan, acá hay uno que quedó dormido! Vos, bajá con las manos en la nuca!"

Subieron dos tipos más vestidos de mamelucos y armados y lo arrastran al Alemán hasta una oficina de planta baja. Ahí estaba también el resto de empleados de la empresa. Nos hicieron sacar las remeras o las camisas y quedamos todos con el torso desnudo. Nos ataron las manos a la espalda con cordones de zapatillas y cinta de embalar. Y ahí me pasó lo peor que a cualquier cinéfilo le puede pasar. El que miró miles de películas de este tipo sabe una cosa: nunca es bueno quedarte solo y que te separen del grupo, mal augurio. Me tirararon al piso, me arrastraron, me llevaron hasta la cocina y me sentaron a una silla.

"¿Dónde está la caja fuerte?"

"No tengo idea flaco, vine a hacer lo mismo que vos: llevarme plata"

La trompada llegó de costado, sobre el pómulo izquierdo, en un perfecto cross que humilla y duele pero lastimando poco.

"Ah, tenemos otro piola..." Y ahí levantó el arma y me gritó: "No me mirés pelotudo! ¿Sabés a cuántos giles como vos los hice boleta?"

Intenté mascullar un pedido de disculpas y al abrir la boca ya tenía el caño de la pistola adentro. Imagínense lo incómodo de mi posición, por un lado no podía mirar a la cara al tipo, pero tenía una caño en la boca que me levantaba la cabeza y me era muy difícil no mirarle la cara. Cuando me sacó la pistola de la boca puedo decirle que yo no era de ahí, que se fijara en mi billetera que ahí estaba el documento y toda la plata que tenía encima. Error. Por esa época tenía en mi billetera esas tarjetas de crédito que los bancos te llenaban mientras crecía el aumento de la deuda externa: una amex super platinum gold forever and ever. El chorro pensó que yo era Macri pero más lindo. Como se habrán dado cuenta pertenecer no tiene sus privilegios.

"Dame las claves"

¿Cómo explicarle que nunca usé las tarjetas para sacar dinero de los cajeros? ¿Cómo hacerle entender al señor que me había martillado una .45 en la boca que no era que no quisiera darle las claves sino que NO podía darle las claves? Me tiró al piso y me dio dos patadas, una a la ida y otra a la vuelta. Sonó el timbre, igual que a los boxeadores me salvó la campana.

Dentro de lo tenso de la situación seguía llegando gente, los ladrones le abrían la puerta y ... palo y a la bolsa! Hasta que se despertó El Alemán y habló con los tipos y me llevaron a la rastra a la oficina donde estaban todos atados. También ahí supe, como buen cinéfilo, que si me traían de nuevo al grupo había superado la prueba y mi vida corría menos peligro. Fueron dos horas, dos largas horas, los ladrones se llevaron todas las pertenencias de los que estábamos ahí que para ese momento ya éramos más de diez y dos autos que estaban en el garage.

Llamaron a la policía, y mientras tanto nos fuimos a comer a la parrillita de siempre. El Alemán le dijo al mozo que esta vez no sólo iba a tener que darle crédito sino prestarle plata. Vino el patrón y le preguntó cuánto necesitaba.

"Doscientos pesos" dijo El Alemán y nos dio veinte pesos a cada uno.

Lo llamé a Alejandro el Mago que ese día se encontraba despidiendo el año en un boliche super concheto de Tres Sargentos y San Martín, Lotus se llamaba y la especialidad era la comida thai.

"Venite" me dijo "te doy las llaves del departamento y plata".

No podía manejar, la tarde de aquel 20 de diciembre ya estaba oscureciendo porque un cielo plomizo y una débil pero molesta llovizna ayudaban, tomé un taxi y llegué a Lotus mojado por la llovizna y como un perro apaleado. Me encuentro con Alejandro, le cuento más o menos los pormenores, y salgo ya de noche por Tres Sargentos hacia San Martín para buscar Córdoba y tomar un taxi cuando salió de un hall de un edificio una mina bárbara con minifalda roja y paraguas al tono que me pregunta si no quería tomar algo con ella. Pensé que era joda o que no era para mí, miré atrás y no vi a nadie, ahí caí que la mina estaba laburando.

"Sos muy linda, no es con vos, pero te encotraste con un tipo que lo dejaron seco y que además no le gusta el campo profesional, lo mío es amateur". Me disculpé y seguí caminando rumbo a Córdoba, la gente buscaba taxis como loca por la lluvia, me dolía todo el cuerpo, la gente compraba en los negocios sus regalos navideños, los bares estaban llenos de amigos despidiendo el año. Cuando al fin pude subirme a un taxi y me alejé, el silencio quedó instalada unos segundos entre el chofer y yo.

"Maneje un rato por Córdoba, después le digo dónde voy".

Miraba el paisaje urbano por la ventanilla, siempre me gustó mirar por las ventanas cuando llueve. El taxista tenía puesto en la radio "La Oral Deportiva", así pasaron las cuadras con sus vaivenes, sus ritmos, sus frecuencias. Esa noche me iba a comer un pollo muerto, parecía que nada había pasado.

miércoles, 6 de febrero de 2008

El trueno naranja


Así era mi Trueno Naranja


El 4 de octubre de 1979 tuve mi primer auto: un Ami 8 color naranja chapa patente S352719. Con algunos ahorros que fui haciendo más la importante ayuda de mi viejo le compré ese auto a un señor que era ingeniero químico y se iba a vivir a Francia a estudiar un posgrado y después volvió y se hizo rico como agente de bolsa y empresario gastronómico.

Debido a su color naranja y a las reminicencias del auto de Carlos Pairetti inmediatamente pasó a llamarse "El Trueno" a secas. El auto estaba impecable en manos del ingeniero pero poco a poco comenzó a sufrir el deterioro de un adolescente al volante. Este deterioro fue sirviéndome en algunos casos, por ejemplo la puerta del acompañante sólo se podía abrir de afuera con lo cual había que subir la ventanilla que era todo un tema, especialmente si el acompañante era una mujer con lo cual escaparse del auto no era sencillo, la mayoría de las veces me bajaba y les abría la puerta y quedaba como un galán.

Me pasaron muchísimas cosas en ese hermoso auto aunque solo voy a contar algunas para no hacer muy extenso el post. En aquel verano del 79/80 salía con una chica que muy sutilmente le había sacado una copia a la llave de la quinta de los padres y nos íbamos a pasar la noche, bañarnos en la pileta y esas cosas durante los días de semana. Un día el trueno naranja se paró en medio de la autopista y tuve que hacer dedo e ir a buscar un mecánico a las diez de la noche -en esa época no había grúas de emergencia con la póliza de seguro- y cuando el mecánico vio el auto me preguntó si alguna vez le había hecho una afinación y me quedé mudo: no sabía qué era eso. Esa noche terminamos comiendo con la familia del mecánico en San Lorenzo una pizzas que compré a cambio que me hiciera arrancar al trueno.

Otra vez fui con un grupo de amigos a pescar -cosa que no me gusta en absoluto- a Puerto Gaboto, le cargué aceite porque estaba medio bajo y me olvidé de cerrar la tapa. Cuando llegamos el olor a aceite quemado era insoportable, se había derramado por todo el motor y no se fundió de casualidad. Dejé el auto sobre la barranca y a la noche se largó una fuerte lluvia con lo cual se formó un barro blandito justo para que el trueno naranja comenzara a deslizarse al agua, tuvimos que salir de las carpas y sujetarlo entre todos bajo la lluvia hasta que alguien consiguió una soga y lo atamos a un árbol.

En esa época la avenida de Circunvalación no estaba terminada y había un tramo que era de tierra que iba de Ovidio Lagos a calle Córdoba (actual Eva Perón) y los sábados por la tarde nos juntábamos a correr rally ida y vuelta con cuatro personas por auto. El trueno era una máquina y me cansé de ganarles a Fiat 128 y Fiat 600, el secreto era el remo, al Ami 8 se lo podía remar, entonces los cuatro nos coordinábamos para atrás, para adelante, para atrás y así hasta que el auto tomaba una velocidad increíble y no perdía adherencia nadie se explicaba como hacíamos.

Lo más dificil que tenía era cambiar una goma pinchada, especialmente si era una de las traseras. En un viaje que veníamos de Río Cuarto con El Gaucho Malo y H. se nos pincha una goma trasera cerca de Venado Tuerto y no había manera que el "gato" levantara al trueno en la banquina ladeada de la ruta 8. Había que levantarlo a pulso y nadie quería ser el que pusiera las manos para cambiar la goma por el gran y justificado temor a quedarse manco. Tuvimos que sortear y le tocó a El Gaucho Malo arriesgar sus manos mientras H. y yo hacíamos un esfuerzo sobrehumano para que no se cayera. Otra vez se me vuelve a pinchar la misma goma por la Av. Belgrano ya en Rosario y me acompañaba una chica apodada "La Colorada" a la cual tenía intenciones de seducirla. Llego a duras penas a una estación de servicio que queda en Necochea y 27 de febrero, muy cerca del puerto, llena de camioneros. Ahí tuve que bancarme algunos chistes de los nobles choferes del gremio de Moyano con respecto al culo de la colarada, pero uno de ellos se apiadó y me prestó su gato hidráulico. No sé si alguno de ustedes alguna vez cambió una goma trasera de un Ami 8 pero les aseguro que es una de las cosas más difíciles del mundo debido al sistema de suspensión que tiene la máquina. Pongo el gato bajo el auto y empiezo a mover la palanca, y dale, dale, dale, y el auto no se levantaba un centímetro hasta que de golpe se produjo una explosión terrible: se había reventado el émbolo del gato hidráulico rompiendo parte del guardabarro y el techo de la estación se servicio, taxi y la colorada se fue, por suerte la pude volver a ver con la goma arreglada.

Viajes a Buenos Aires en donde aprendí a conocer a la gran ciudad por cualquier motivo, para ir a ver a Central, a algún músico, a pasar un fin de semana en el hotel Roma de la Avenida de Mayo.

Tuve varios choques, todos menores, pero me acuerdo de uno en Córdoba y Oroño cuando choqué de atrás a un Mercedes Benz y le rompí el faro trasero izquierdo entero. El tipo se bajó recaliente me puteá y me dice: "Pendejo, este farol vale más que todo tu auto", entonces me fui hasta el farol que había quedado sano y le dí una patada rompiéndoselo: "Ahora vale el doble" le dije. Me empezó a correr y justo a mitad de cuadra funcionaba la siniestra SIDE con un tanque de guerra en la mitad de la vereda y me escondí atrás del tanque, el milico que cuidaba me dijo que tenía que "circular" y le conté rápidamente lo que pasaba y salió un oficial y el hombre del Mercedes se calmó, me pidió los datos del seguro y se fue.

Cuando lo vendí el Ami estaba medio destruído, se lo vendí a un vecino de la vuelta de la casa de mis viejos, Roberto se llamaba el muchacho, había ido conmigo a la primaria, y al enterarse de que estaba en venta el auto le pregunta a mi hermano "Ché, cómo está el auto de El Mellizo?" mi hermano, fiel a su estilo entre sincero y a veces boludo le contesta: "Hecho mierda". Al día siguiente viene Roberto con la plata, hacemos el boleto y se lo lleva, era un sábado. A la tarde tocan el timbre eran Roberto y su padre pidiéndome que le devolviera la plata que el auto estaba hecho mierda. Ahí mi hermano sin quererlo terminó ayudándome: "Roberto, pero no te había dicho mi hermano que el auto estaba hecho mierda?" A lo cual él respondió que sí y asunto terminado.

Así se fue el trueno naranja, el que me ayudó a ir a la facultad, salir con chicas, irme en mis primeros viajes, aprender algo de autos, divertirme con amigos y especialmente ser muy feliz en aquellos años 80's. Después tuve autos mejores pero nunca me encariñé con alguno en especial: El Trueno Naranja fue el amor de mi vida.

lunes, 4 de febrero de 2008

... and what about drugs?

¿Qué hacer?

Uy, qué tema!

Parto de la premisa inicial que mis lectores son gente amplia y con algún grado de formación. Desde hace tiempo hay dos discursos sobre el tema de las drogas ilegales (marihuana, cocaína, heroína, haschish, éxtasis y demás) uno que hace hincapié en el tema del daño que esto genera en la población y de ahí su prohibición, con diferentes matices esto es lo que se aplica en la mayoría de los países, generando costosas estructuras encargadas de combatir al narcotráfico, siendo su principal ejemplo la DEA (Drug Enforcement Administration) que es en el actualidad el quinto presupuesto militar del mundo.

También existe otro discurso, del que soy tributario, y que considera que el mayor daño que producen las drogas (y no habría que decir las drogas, sino el narcotráfico) es la corrupción generalizada y la violencia. Algo bastante parecido -por no decir idéntico- al tráfico de alcohol clandestino en los Estados Unidos durante la vigencia de la Ley Seca, pero mucho más profundo por surgir la producción de las sustancias ilegales en países subdesarrollados con burocracias muchos más permeables a la corrupción y con la posibilidad de montar estructuras policiales delictivas en forma mucho más sencilla debido a la ausencia de controles por un lado y a la connivencia de estructuras clientalares de punteros políticos en vinculación con narcotraficantes, protección policial y corrupción o inacción judicial, por el otro.

Otro poder enorme que tiene el narcotráfico es el generar su propio enemigo que intenta combatirlo. En la búsqueda que hacen los países de frenar la venta e ingreso de drogas ilegales al interior de sus fronteras se generan enormes fuerzas de seguridad en las cuales se (mal) gastan miles de millones de dólares al año. Estas contrafuerzas cuando se enquistan dentro del aparato del Estado, además de teñirse gradualmente dentro de la misma escala de corrupción que las fuerzas normales, se convierten en énclaves muy difíciles de desarticular después ya que aún en el caso de los no corruptos a ninguno le gusta quedarse sin su trabajo y la quinta que armó en el mismo. Ni que hablar de las operaciones de inteligencia o encubiertas en las cuales el límite entre delincuencia y la ley es tan lábil como, muchas veces, inexistente.

Por eso estoy absolutamente convencido -sin entrar a hacer un juicio moral sobre el consumo o no de drogas ilegales, ya que esta no es mi intención- en la total liberación del consumo y venta de cualquier tipo de drogas.

La propuesta se podría resumir así:

a) liberación del consumo y la venta de cualquier tipo de droga

b) creación de lugares especiales para su venta. Las drogas blandas como la marihuana o el haschish en lugares como los Coffee Shops de Holanda, así también como los hongos y otras cosas que podrían considerarse más naturales.

c) de las drogas denominadas duras: cocaína, heroína, éxtasis, LSD y otras, la venta se haría en farmacias.

d) la venta de todas las sustancias tendrían el límite legal igual que para el consumo de alcohol, tabaco o pornografía que en la Argentina son 18 años.

e) se pondrían durísimas penas a cualquier eslabón de la cadena de comercialización que intente salir del sistema legal. Igualmente la penalización debería ser durísima también en el caso de venta a menores de 18 años.

f) se pondría un impuesto interno a las drogas, del mismo modo que se hace con el alcohol y el tabaco.

g) eliminación automática de todas las fuerzas especiales creadas para combatir el narcotráfico, dejando sólo un mínimo que sirva para inspeccionar el cumplimiento de la venta a menores y la venta clandestina.

h) derivar los fondos de los impuestos y del ahorro en fuerzas especiales en campañas de concientización sobre el uso y abuso de drogas, alcohol y tabaco; centros de rehabilitación y reducción de daños.

Creo que con estas medidas no aumentaría el consumo ni el número de adictos, se retardaría el comienzo del uso de sustancias, se reducirían daños ya que la calidad de los elementos que se consuman serían producidas en laboratorios legales, y lo más importante se desbarataría un negocio multimillonario que es una de las principales fuentes de corrupción en el mundo entero.

Sé que suena duro, sé que a muchos no les puede gustar, pero lo cierto es que estos "tutelajes" que ejercen los Estados sobre las conductas privadas de sus ciudadanos generan enormes bolsones de corrupción, violencia y delito. Hay que dejar de ser hipócritas, ser más realistas y empezar a llamar las cosas por su nombre, no como hace la Iglesia, los políticos, la policía o la DEA, todos beneficiarios de manera directa o indirecta de la prohibición, además de los narcos claro.

Esto sería armar una agenda política para enfrentar un grave problema, que, vuelvo a repetir, no es el consumo de sustancias, sino el gran poder corruptor del narcotráfico, cuando corremos el problema al eje correcto las soluciones son claras, sólo falta políticos capaces de estar a la altura de lo que el problema pide para su solución.