martes, 29 de abril de 2008

No me jodan: esto es "viejo estilo siniestro". Yiya is back

Esta mañana me sorprendió gratamente escuchar en la radio que María de las Mercedes Bernardina Bella Aponte de Murano más conocida como "Yiya Murano" (La envenenadora de Monserrat)había vuelto a las andadas y nada menos que con la hija de su nueva pareja y que a raíz de eso fue recluida en un geriátrico por orden de un juez.
Varias cosas nos hacen reflexionar sobre el tema. Primero que Yiya a su edad tenga una pareja, más aun con sus antecedentes. Segundo que cualquier dolor de panza por ingesta, digamos, de demasiados porotos que podría haber tenido la hija supuestamente "envenenada" condenen a Yiya a recluirse en un geriátrico separándola de su pareja. ¿Estamos ante un caso de "los sospechosos de siempre"?
Eso sí, voceros extraoficiales del geriátrico comentaron que la señora Bella Aponte de Murana ya habria encontrado un lugar durante su internación: va a ser la encargada de preparar la merienda con scones y masitas dulces para todos los internados y personal del mismo.




Yiya es nuestro viejo estilo siniestro y no Ememe ni nadie que se le parezca

lunes, 28 de abril de 2008

Antes que se nos vaya abril

Cómo bien dijo alguna vez T. S. Elliot "April is the cruellest month". Algunas cosas que vendría bien recordar antes que se nos vaya abril. Empezamos con ese feriado de pantomima que es el 2 de abril en la Argentina, algo parecido a que si en Alemania dieran feriado el 1º de setiembre, si hay dios: mi Dios!


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2 de abril: día de vergüenza nacional


Podríamos seguir con el 19 de abril, día que conmemoramos el levantamiento del "Gueto de Varsovia". Podría escribir algo, pero le sugiero que vayan al blog de Gabrielaa y leen esto, está en polaco, en inglés y al final es español. Un espectacular poema de Wladyslaw Szlengel, poeta judío asesinado en el levantamiento.




Momumento a los caídos en el Gueto de Varsovia en la misma ciudad


Para terminar el mes, demos una vuelta conmemorando a las víctimas del genocidio armenio, que recuerda dos fechas particulares en abril. El 24 de Abril de 1915 y 1919. En un proceso más largo estas dos fechas aparecen de suma importancia, en la primera, el sábado 24 de Abril de 1915 (según el antiguo calendario juliano, 11 de abril), víspera de la Pascua de Resurrección, al mediodía cumpliendo órdenes ilegales, con listados preparados en forma detallada, el gobierno de los Jóvenes Turcos hace detener y deportar -al día siguiente- a los máximos líderes religiosos, políticos, intelectuales, gente de la cultura de la nación armenia: tras pasar una noche en la cárcel de Mehder-Hané, son diseminados hacia diversos puntos del país, donde son esperados para ser asesinados, mediante falsos enjuiciamientos.Las detenciones suceden durante todo un mes: 196 escritores, 168 pintores, 575 músicos, compositores, intérpretes y bailarines, 336 médicos, farmacéuticos y odontólogos, 176 docentes y profesores, 160 abogados, 62 arquitectos, 64 actores, etc. En la seguna, el 24 de abril de 1919, en la iglesia de la SantísimaTrinidad del Barrio de Pera, se realiza un funeral en memoria de las victimas del Genocidio, con la "Misa a cuatro voces" del Padre Gomidás. En su homilía, el Patriarca Zavén -quien había retornado del exilio-, dice que "todos los mártires armenios son como los granos de trigo, que desde la tierra van a dar sus brotes y multitud de espigas".


Niñas y niños armenios asesinados en 1916

De este modo, vemos horrorizados, la insensatez, la maldad en grado superlativo, la degradación que el ser humano impone a su par en donde no existe ningún tipo de argumento que exima de la responsabilidad y de la atrocidad de los crímenes a nadie.


Pour toi, Armenie

Que podamos construir alguna forma de contrapoder parar todo esto en los lugares en el mundo que siguen pasando estos horrores que muestran el peor lado de la humanidad y digamos: memoria para no olvidar y que el arte sirva en cierto modo para exorcizar estos demonios que nos calan los huesos y el alma. Así sea.


jueves, 24 de abril de 2008

Las personas cambian (segunda parte)


El moncholo


Así fueron los primeros encuentros. Por las tardes Violeta pasaba cerca de la oficina de Pablo, mandaba un mensaje de texto, si estaba Pablo le decía “subí”, así con el imperativo, una orden precisa que Violeta cumplía sin vacilar. La orden se instalaba en el cerebro de Violeta y desataba un mecanismo imposible de desactivar igual al de una bomba supercompleja con el segundero haciendo tic tac a punto de estallar, imparable, total, definitiva, absoluta, devastadora. Desde que empezaron los encuentros Violeta tomaba la precaución de usar siempre faldas, adquiriendo con los días una extraña habilidad: ya sea subiendo en el ascensor o la escalera llegaba a la oficina de Pablo con la bombacha en la cartera, es decir propiamente en bolas.


A las dos semanas Pablo sintió un vacío después de cada encuentro. Entre la soledad y el whisky, entre el miedo a morirse y sentirse viejo, sentía que la juventud de Violeta por sí sola, de esta forma, no le agregaba nada a su vida. Una tarde después de un polvo terrible y con Violeta todavía apoyada sobre el escritorio con la pollera sobre la cabeza, sus piernas abiertas temblando, y su culo y concha al cielo, Pablo se apoyó contra la pared mientras tanteaba el atado de cigarrillos y dijo, en uno se esos raros momentos en que se sentía inmortal y dispuesto a hacer cualquiera “A esto hay que ponerle otra cosa”. “¿Qué cosa?” dijo Violeta mientras intentaba levantarse, en una pregunta que escondía en el fondo cierta sorpresa porque para ella así estaba todo bien. “Algo”.


A los dos días Violeta se prepara, pasa cerca de la oficina de Pablo, manda el mensaje, aparece el “subí” y esta vez el imperativo funcionó más lento. Hizo todo el ritual pero algo la tenía intranquila, cuando llegó a la oficina Pablo le abrió la puerta y para sorpresa de Violeta sentado en un rincón un señor morocho, de bigotes, al cual le veía cierto rostro familiar. “Te presento, Jiménez, el portero”. Lo que Pablo no dijo era que Jiménez además de portero era prestamista y que él era uno de sus principales deudores. Violeta entendía poco. Pablo la tranquilizó “No pasa nada, sólo vino a mirar”. Jiménez no decía palabra, era como la estatua de un buda negro. En el segundo antes que Violeta saliera corriendo Pablo la agarró fuertemente de los brazos y le dijo al oído pero con la voz lo suficientemente alta para que Jiménez escuchara “Vas a ver como te gusta, putita”. Y Violeta se evaporó, se perdió, le importó un carajo que Jiménez la mirara con sus ojos de moncholo, lo único que quería era agarrar la pija de Pablo, sentir como se le iba endureciendo en sus manos y llevársela a la concha con la urgencia del hambriento frente al plato de guiso.


Cuando terminaron y mientras todavía el aire estaba lleno de gritos y gemidos, de embestidas y movimientos, y la cara de Jiménez que no podía resistir un segundo más, Violeta dio vuelta la cabeza, buscó con la mirada los ojos del moncholo, desafiante, segura de haberlo vencido, como el pescador cuando lo saca del agua y el bicho resignado se da cuenta que perdió que su destino serán las tripas al aire abiertas por un cuchillo sin filo y que servirán de carnada para otros. Cuando los encontró Jiménez no pudo sostenerle la mirada un segundo, los entornó con vergüenza y miró el piso, ahí fue cuando se sintió dominadora de la situación ya que lejos estaba de sentirse mal, todo lo contrario, para su sorpresa había gozado como nunca.


(continuará)

miércoles, 23 de abril de 2008

La mejor noticia del día

Las vueltas de la vida


Aunque tarde los premios llegan. Hoy Juan Gelman recibió el Cervantes. Los dejo con él.




sábado, 19 de abril de 2008

Las personas cambian (primera parte)

Violeta

Cuando Violeta fue a vivir a su casa las cosas se complicaron. Pablo la había conocido hacía unos años atrás cuando ella había sido alumna suya en tercer año de la facultad. Siempre le pareció una mujer atractiva e interesante y muchos años después, cuando la volvió a ver y sus destinos se juntaron, le siguió pareciendo una mujer atractiva e interesante.
Violeta ya era abogada hacía unos años y trabajaba en un estudio de nombre pomposo del microcentro: Mengano, Fulano, Zutano y Asociados. Su vida era sencilla y rutinaria. Con su sueldo podía mantenerse, pagar el alquiler de un monoambiente chico pero bien ubicado, irse de vacaciones una semana por año, pagar el supermercado, sus cuentas, mandarle algo de dinero a sus padres al pueblo y ahorrar algo. No era que le sobrara, pero esas minúsculas dosis de capitalismo que se filtraban mes a mes en su cuenta sueldos y poder ir a un cajero y sacar dinero o pagar una cuenta con débito le traían un poco de sosiego a su alma tan trajinada. Hacía justo un año había roto una relación de años con su novio de toda la vida y se había encerrado como lo hacen los bichos bolitas que para protegerse del peligro se enrollan sobre sí mismos por un tiempo exageradamente mayor al del peligro en ciernes y nadie sabe cuando van a volver a abrirse. Así estaba Violeta.
Pablo la vio en el tribunal, se chocaron a subir el ascensor, una palabra trajo la otra y se encontraron sorpresivamente en el bar de la esquina tomando un café exactamente a las 11.28 de la mañana. La charla que pasó de lo trivial a lo irrelevante, de lo irrelevante a lo intrascendente, en un zigzag frenético de idas y vueltas que a los dos les pareció divertida cambiaron datos, mail, número de celular y esas cosas y quedaron en llamarse para volver a encontrarse algún día. Era más que evidente que, como una vez dijo alguien, éste había sido un encuentro de “tucaneo”.
En un tiempo no demasiado urgente pero tampoco demasiado largo, una tarde de jueves Pablo le mandó un mensaje a Violeta: “¿Dónde estás? ¿Tenés tiempo de tomar un café?” Ella respondió que justo por un trámite de un cliente estaba a la vuelta de su oficina. “Pasame a buscar y bajamos” le respondió. La oficina de Pablo funcionaba en un oscuro edificio de la calle Santa Fe, en dónde una mezcla de abogados gansgteriles, usureros, y ganapanes, tenían esa especie de cueva de Alí Babá y los cuarenta ladrones. Hacía unos años Pablo había invertido unos ahorros que tenía en la compra de un mueble bastante extraño pero útil: una especie de biblioteca pegada a la pared que se podía bajar y se transformaba en una cama de dos plazas. Vio el aviso en los agrupados de “La Capital” un domingo y el lunes la fue a comprar. Muchas noches se tenía que quedar hasta tarde y arrancar después para su casa en Arroyito le daba fiaca. Cuando salía con Marta se podía quedar a dormir en el departamento de ella, pero ya hacía un tiempo que Marta había cambiado la cerradura y no le respondía sus mensajes. Por eso pensó que a la falta de una cama cómoda y la compañía de Marta bien podía reemplazarla esta biblioteca cama. En la semana ya la tuvo lista.
A los diez minutos dos golpes se escucharon en la puerta de madera y vidrio esmerilado en la que un viejo letrista de oficio había pintado en negro con borde dorado “Pablo Cansino abogado Piso 5º Of. 14”. Violeta estaba lindísima, un vestido amplio, floreado, tipo campana, un saquito negro tejido y unas botas negras de caña alta. Traía entre sus brazos una pila de expedientes que apoyó en el único lugar libre que dejaban otros expedientes, ceniceros, vasos de whisky y pocillos de café en el escritorio de roble macizo que Pablo compró en un remate de una vieja oficina de un despachante de aduana que se había suicidado cuando se enteró que su hijo mayor era gay. Mientras Pablo cerraba la puerta y Violeta apoyaba los expedientes un portazo la sobresaltó y se quedó estática dándole la espalda. “¿Qué fue eso?” preguntó. “El pelotudo del gordo Villanueva que deja la puerta abierta para que entre un poco más de aire porque no quiere prender el aire acondicionado el miserable…” El lapso de esta frase fue suficiente para que Pablo se colocara a dos centímetros de Violeta, la tomara de los hombros, le diera un beso en el cuello y bajando sus manos, empezara a levantarle el vestido hasta arriba de la cintura, viendo su culito chato, la tanga negra que le quedaba perfecta, la breve separación entre sus piernas. Antes que Violeta pudiera decir algo Pablo ya se había agachado, le corrió la tanga hacia un costado, con la mano derecha le separó un poco los cachetes y comenzó a besarle el culo.
(continuará)

jueves, 17 de abril de 2008

Disculpas

Así anda El Mellizo hoy: como turco en la neblina


A todos los amigos.

A mi público.

A mis lectores.

A la curadora Soledad.

Todavía está cerrada la autopista Rosario - Buenos Aires y aunque pudiera salir más tarde, el problema se me hace mucho más complicado la vuelta de mañana, ya que debo estar más o menos al mediodía en Rosario y si se vuelve a cortar me quedo varado en Buenos Aires.

Les pido disculpas por no ir, no va a faltar ocasión.

Nos estamos viendo en cualquier momento.

martes, 15 de abril de 2008

Rosario/Buenos Aires

San Luis y Alem: mirando al oeste, al final se termina la ciudad


Puerto Madero: uno de los diques


Desembocadura de canales, la isla más finita es el famoso "banquito"


Retiro y Torre de los Ingleses




La Torre Libertad, barrio Martin y el Parque Urquiza al fondo de la pantalla, señora

Torre de los Ingleses, Retiro y Av. Libertador


Banquito de arena donde se encuentran las famosas playas Vladimir y Dixon Beach, un barco a la deriva esperando que se levante el paro agropecuario (detalle: vieron la baranda???)


Lo que está allá abajo es el Monumento a la Bandera y el parque ídem, muy a lo lejos la ciudad de Victoria (ER)



Plaza San Martín, qué paquete!



El centro de Rosario, torre de agua y al fondo el verde del campo



Puerto Madero y torre no sé cuánto


A estas dos ciudades unirá el tren bala. ¿Por qué no pusimos un alíscafo?

Las fotos de Baires desde el restaurant del Sheraton. Las de Rosario desde la torre Aqualina el edificio más alto del interior de la Argentina hasta el momento, todavía sin terminar y en el piso 40ª en una arriesgadísima maniobra (antes de subir tuve que firmar que me hacía cargo de mi propia vida) y si a eso le suman que soy medio fóbico a las alturas y durante el recorrido me pregunté más de una vez: ¿qué carajo estoy haciendo acá?, toda una proeza para que ustedes, fieles lectores sean los primeros en ver estas imágenes.

Lecturas


Todavía no sé bien porqué pero me han invitado leer cosas de mi blog. Mientras elijo el material les informo. Allí nos veremos.

viernes, 11 de abril de 2008

Mil dólares menos

¿Qué son mil dólares –pensaba ayer mientras los contaba- en la Argentina? Cien botellas de un vino bueno. Cien kilos de lomo. Tal vez unas vacaciones para alguien o un buen traje o el sueldo de un mes o de dos. Llenen los casilleros como mejor se les ocurra.
En distintas ocasiones, tenerlos o no, pueden marcar una gran diferencia. Tal vez un golpe de suerte que nos ayude a dar un cambio en la vida, o de otra forma más sutil seguir manteniendo nuestra vida evitando que ese golpe de suerte la torciera definitivamente.
En la Argentina mil dólares pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. Hay gente que puede matar por querer tener mil dólares y otra que puede morir por no tenerlos. En este sistema hipócrita puede ser un precio, uno más de tantos.
Lo que parece poco puede ser mucho o al revés. No sé si fueron muchos o pocos, fue lo justo, lo pactado. Lograron, engañosamente, que todo se mantuviera como hasta hoy sabiendo que no será así. Algunas cosas no volverán a ser lo que fueron y del futuro poco se sabe.
Hoy tengo mil dólares menos y nunca sabré si había un precio que pagar o si alcanzarán alguna vez a pagar todo. Creo que no.

Por un puñado de dólares




Y hoy es viernes. Termina la semana.

martes, 8 de abril de 2008

La fragilidad del momento previo

Domingo a la mañana, habíamos pasado una noche bárbara con recitales y amigos. Distendido después de haber dormido mucho, me levanté y preparé unos mates. Un sol agradable se filtraba por las ventanas de casa y llenaba todo de una atmósfera de tranquilidad.


Mientras V. trabajaba en el cuarto-oficina, leía el diario en el sofá del living y las horas pasaban rápidamente. Pensaba en qué cocinar para cuando V. terminara su trabajo a las tres de la tarde y no tenía ningún otro pensamiento de nada. Todo era uno de esos momentos soñados, un domingo perfecto.


Terminé de leer el diario y puse la tele un rato para ver si enganchaba alguna vieja película que me diera ganas de volver a verla, la que fuera. Tengo esos momentos guardados en mi memoria como en cámara lenta y suspendidos en el tiempo, flotando en una atmósfera sin gravedad como los astronautas del Apollo XI.


Hasta que suena el celular a las dos de la tarde, me sorprendo, pero al ver quién llamaba atiendo. La voz y el mensaje que cambian el momento. La voz y el mensaje que lo dicen todo. Le pido el auto a V., me tiro como Bruno Díaz por el batitubo y salgo convertido en Batman. Ahí va, El Mellizo, una vez más, a ponerle el cuerpo a la situación. Se terminó el domingo, todavía no empezó la semana, y lo difícil que es hacer como si nada pasara. La fragilidad que se instaló antes del llamado telefónico todavía está presente como el sol que llenaba todo.




A veces cuando suena el Nokia, ¡agarrate Catalina!

viernes, 4 de abril de 2008

16.10 a Yuma

El sábado pasado fui a ver la excepcional remake de "3.10 a Yuma", con uno de mis actores preferidos: Russell Crowe. El western tradicional y clásico narra una épica de honor de dos hombres que deciden dar un giro decisivo en sus vidas. El viejo clásico del western recreado formidablemente por los actores Russell Crowe y Christian Bale con la dirección justa de James Mangold. La primer versión dirigida por Delmer Daves y actuada por Glenn Ford y Van Helflin también vale la pena sacarla de una videoteca.

Russell Crowe y Christian Bale a pura épica en el lejano oeste


Ustedes verán que el título del post dice 16.10 y creerán que hay un error. No es así, lo usé como una analogía con lo que va a pasar mañana, también sábado y justo a una semana exacta en que vi la película, en Rosario. A las 16.10 parte una especie de tren a Yuma y la épica va a estar interpretada por 22 jugadores. Estoy alejado del fútbol actual por su corrupción y el poder mafioso de barrasbravas y dirigentes mezclados en una ensalada siniestra, pero no del viejo estilo, sino del nuevo y peor. Pero de todos modos cuando está por llegar el día se me arremolinan en el interior una cantidad de sentimientos cruzados que se remontan a mi infancia y de ahí en adelante.

Dije que no voy a hacer pronósticos de fútbol siguiendo consejos de amigos del blog, pero esto no tiene nada que ver con un pronóstico ni con un análisis ni nada que se le parezca. Mañana estaré esperando junto a mis hijos la partida del tren a Yuma a las 16.10: el clásico rosarino se vuelve a jugar una vez más en la ciudad. Espero que no haya problemas, violencia y nada que perturbe la fiesta deportiva a la que asistirán 50.000 personas a alentar a la divisa de sus amores, olvidándose -o tratando de hacerlo- de todos los problemas que cada club tiene. El fantasma del descenso acecha sobre ambos, la bancarrota también. Pero recordando aquel post que hice sobre Los Pumas y el mundial que se avecinaba, justo el día antes del partido inaugural contra los franceses, es que me animo a postear esto hoy. Mañana los "corazones rosarinos que te aclaman" (1) se detendrán durante dos horas para ver como "la cancha se electriza al estallar de la victoria el gol" (2). Cuando salgan al ruedo y el Gigante de Arroyito sea un solo grito: "Vamos canayas que tenemos que ganar!". Que así sea.

Qué mañana sea una fiesta como aquel 4 a 1

Notas:

(1) y (2) partes de la marcha de Rosario Central

martes, 1 de abril de 2008

La vida es una fiesta o casi

Como metáfora lo digo. Digo, para ser más claro, que nuestra vida -la mía, la tuya- se puede medir cronológicamente de acuerdo al tipo de reunión social que vamos teniendo. Si la escuela es una socialización secundaria, la fiesta bien podría ser una socialización terciaria.

Trato de hacer memoria del primer recuerdo que según Julian Barnes en "Inglaterra, Inglaterra" nunca es el primero. Mi primer fiesta fue mi cumpleaños de un año. No me acuerdo así posta, me acuerdo por la vieja foto que mi madre guarda con empeño. Ahí estaban Albertito (el hijo del zapatero de enfrente de casa), Juanchi el de la esquina, mis primos Raúl y Norma, la Graciela, mi tía Susi, mis abuelos, el Huguito de la panadería de la vuelta, Omar e Irene hijos de una parienta lejana de mi madre a la que llamábamos por convención Tía Elba, María Luisa la pianista, las "chicas de la tintorería" Chiquita y Elena, mis padres.


Los cumpleaños de antes



Después vinieron los cumpleaños de mis compañeros y los míos y los de mi hermano. El cabezón Barrega siempre me miró mal porque nunca fui a su cumpleaños, los cumplía el mismo día que mi hermano y no me dejaban ir.


De pre púberes vinieron los "asaltos". Los chicos las gaseosas, las chicas la comida, el wincofón era el dj. Algunos nos íbamos atrás o a la terraza de la casa anfitriona a fumar un pucho robado a nuestros padres.


Cumpleaños de quince a rolete, los propios y los colados. En uno de ellos cometí una de las mayores torpezas que recuerde y que hoy no volvería a hacer: me puse de novio con la que cumplía años. Tenía para estas ocasiones un blazer verde oscuro y una corbata escocesa.






Etapa decisiva de las relaciones sociales: los cumpleaños de quince



Las graduaciones de secundaria. Había varias categorías, la de mi escuela rankeaba entre las más alta, la competencia se esforzaba pero los chicos del "Poli" todavía llevaban poca audiencia femenina y quedaban al fondo del ránking. Las que estaban bien arriba eran las de los colegios de chicas, ahí se iba con invitación exclusiva no era fácil.

Peñas universitarias o algún tipo de boliche. Encuentros más informales, casas de amigos, esas cosas, el desbarranque, la vida intensa, fiesta donde sea y como sea.

Al tiempo llegan los casamientos. Esta fiesta puede repetirse y reaparecer en el transcurso de la vida de uno, pero pongamos que sin llegar a ser como Dorian Gray -que se casó siete veces-, la vida promedio por lo menos nos presenta dos situaciones: la primera entre los veintipico y los treintaipico y la segunda cuando dios quiera. Por eso en lugar de casamiento prefiero hablar de la boda. La boda marca una llegada, un piso. Ahí se da la simultaneidad de fiestas.







La boda es un antes y un después que se repite a lo largo de la vida



Bautismos y cumples de los hijos de nuestros amigos y de los propios. Peloteros, magos, canchitas de fútbol. Es el mismo tiempo dónde se van dando los actos escolares. Que el uniforme de granadero, que la pollera de paisana. Y estas se entrelazan con nuestros cumpleaños, los de viejos y nuevos amigos. Estamos en la etapa prolífica.

Recorremos con nuestros hijos todas nuestras fiestas pasadas y ahí nos damos cuenta que crecimos. Acá puede reaparecer la boda ya sea la propia, la de amigos o la de hijos de nuestros amigos o los propios. Y así, en esta secuencia tipo noria podríamos estar eternamente, hasta que llega la última fiesta (dicho en el sentido de reunión social) los velorios. Escasos al principio, de a poco más frecuentes, hasta llegar al último, el nuestro, en el que a pesar de ser los convocantes no estamos invitados. Chau.




Hasta acá llegamos