miércoles, 14 de mayo de 2008

Las personas cambian (quinta parte)

Las tijeras


El ahogo de Pablo encontró una rápida salida: Pamela. Era la nueva adscripta en la cátedra y Pablo vio en ella lo mismo que vio en Violeta hacía un año atrás. No era que había dejado de quererla a Violeta, no era que por su cabeza pasara ni remotamente la idea de separarse, es más sentía que el amor, el verdadero amor según sus propias palabras, había llegado a su vida de la mano de Violeta, pero que Pamela era otra cosa. Era aquella cosa que había sido Violeta: el arrebato, la pasión, el desenfreno, la sordidez. Más de una vez se preguntó si amaba realmente a Violeta y más de una vez se respondió que sí. Que no era falta de amor ni nada que se le pareciera, si no que él era un tipo que necesitaba esa adrenalina corriendo por su cuerpo, como la primer línea de merca aspirada, la que tomás antes que se te anestesie la nariz. Violeta eran las demás líneas, Pamela era la primera.


Una tarde habían quedado a ir al cine juntos, Violeta aprovechó para ir al centro a comprarse una malla para las vacaciones en Mar del Plata. Ella no daba muchas vueltas, compró rápido y se le ocurrió darle una sorpresa a Pablo, caerle al estudio como había hecho tantas veces, para cumplir con el viejo ritual le mandó un mensaje de texto que decía “Estoy cerca, estás?” Esperó un rato mientras caminaba hacia la oficina. Pablo no contestó el mensaje. Pensó que no estaba pero había llegado casi a una cuadra de la oficina y subió. Error. Pablo había dejado la puerta entreabierta y pudo escuchar primero y ver después como Pamela estaba apoyada sobre el escritorio y como Pablo arremetía contra ella como tantas veces lo habían hecho juntos. Se quedó estática en la puerta, durante unos breves segundos pensó que todo eso no era real, que en realidad ella estaba en la cama de la casa de Pablo durmiendo la siesta y que era una pesadilla. Después pegó un grito, profundo, desgarrador “¡Hijo de remilputas!” Dio un portazo y salió corriendo por la calle Santa Fe. Caminó como una poseída hasta encontrar el primer taxi. Se subió y le dijo al chofer que manejara, que ya le iba a decir a dónde iba. Pensó, pensó qué mierda hacer, se sintió hundida en un balde de mierda, se acordó de Jiménez, de la puerta entreabierta, de las noches en esa oficina. Le dijo al chofer que fuera a la casa de Pablo.


Pablo había quedado mudo, Pamela no entendía nada y entendía todo al mismo tiempo. Antes que Pamela se hubiera terminado de cambiar Pablo estaba esperando un taxi en la esquina de Entre Ríos y Santa Fe. Llegó a su casa y la vio a Violeta sentada en el sillón del living desnuda y con Perico en su regazo. Pablo intentó dar algunas explicaciones que no pasaron de un tímido balbuceo. Violeta lo miró fijo y le preguntó: “¿Te gusta el gato que te traje, pedazo de sorete?” Pablo no decía nada. “¡Este gato se muere de la misma forma que vos me mataste!” Violeta se paró, toda su desnudez temblaba, Perico lo miraba a Pablo esperando un gesto salvador pero las tijeras que tenía Violeta en la otra mano llegaron como un rayo al cuello del gato haciendo saltar un chorro de sangre como cuando se rompe una manguera. Violeta tiró a Perico al piso y salió corriendo a encerrarse en el baño. Pablo se agachó desesperado para ver si Perico todavía vivía. Por la boca del gato salía un manantial de sangre que lo desangraba y ahogaba al mismo tiempo. Pablo dejó al gato tirado y fue tras Violeta. Cuando llegó al baño se encontró con la puerta cerrada. Sus manos manchadas de sangre golpearon con fuerza la puerta pidiéndole a gritos a Violeta que abriera. Detrás de la puerta, adentro del baño, después de haber escuchado fuertes ruidos todo era silencio. Pablo siguió embistiendo con más fuerza, a los gritos, pidiendo por Violeta. Finalmente la puerta cedió y Pablo vio el cuerpo desnudo de violeta en el piso en medio de un gran charco de sangre. La tijera todavía estaba clavada al costado de la teta izquierda de Violeta. Entre la desesperación y la orfandad, entre la pérdida y el desastre Pablo tomó el cuerpo desnudo de Violeta entre sus brazos intentando levantarla. En ese instante abismal que nos enfrenta en el filo de la vida y la muerte de alguien que amamos, Pablo se sintió muerto. Su cabeza latía a punto de estallar, un dolor que le atravesaba el estómago y el pecho no lo dejaba respirar. Recién al rato, y todavía sin poder llorar, pudo sacar su celular del bolsillo del saco y discar el número de la emergencia médica.


Roxana había estado toda la noche sin dormir por la tos de su bebé. A las siete de la mañana su madre había llegado puntual a su casa para quedarse y cuidar al nieto mientras ella trabajaba de telefonista. Ese día había arreglado con su compañera reemplazarla en su turno de la tarde y faltaba media hora para irse, ya cansada fue a servirse un café. Venía de la máquina de café y veía titilar la luz verde de la central telefónica de emergencias con el monótono ritmo que tienen los aparatos electrónicos. Dejó el café sobre la mesa, se puso los auriculares y apretó la luz verde. Del otra lado de la línea escuchó la voz de un hombre que entre ahogos y llantos, no podía dejar de gritar una letanía desgarradora, insistente, definitiva, fatal: “¡No te mueras, mi amor, no te mueras!”.



Fin

30 comentarios:

Bombón Asesino dijo...

"No te mueras, mi amor no te mueras". Que buen final Mellizo. Un amor tan tortuoso no podía terminar de otra forma, creo

girlontape dijo...

yo hubiese necesitado más tiempo con estos personajes para llegar a entender este final tan goth, sobre todo con violeta; la versión novela, plis

El Mellizo dijo...

quiero aclarar una sola cosa, este no es un cuento, es un relato en formato blog. o sea que puede ser leído rapidito, no tiene que ser muy largo, y tiene que atraparte un poco.
no sé si da para novela, no es mi intención, pero sí tal vez un cuento. si miran detenidamente hay señales que están puestas para entender y al mismo tiempo para seguir desarrollando la historia, pero ya no blog.
stef, otra cosa que puede pasar es que los personajes cambien tan rápido -así pasa en la vida, no?- que no llegamos a entender sus comportamientos y parte de eso también lo quería lograr.
gracias bombón por su estímulo, a mi también me gusta mucho ese final.
vieron que al final k no habló?

Mary Poppins dijo...

melli Ud es de los que termina pero no.
entonces ahora buscamos claves al estilo Codigo Da vinci?
me gusta el relato y la idea.

La frase final es muy triste, pero y Perico, el pobre , ese la ligo mal sin comerla ni beberla
Abria que haber matado al pescado de paso

Me gusto que empezzo a los bifes y termino a los tijerezatos

Buenisimo! y besitos Melli

perra de agua dijo...

Melli me sacó el sombrero. Me enfrió la sangre la pobre turra cuando se refirió al gato. Y después clavarse la tijera en el corazón, la sangre roja brotando del cuerpo de Violeta. Y lo mejor de todo es el final. Yo no atendía en telefono pero trabajé en una guardia de emergencias. Entiendo a Rocio. Es heavy ser Rocio. Y ser el Pablo tratando de salvar a su amor desangrado, te la regalo.Fue triste, pero muy bueno.

girlontape dijo...

sí, muy bueno el corte a la telefonista
sigo queriendo un relato más desarrollado para llegar a este final, vagoooooo

Estudiante crónica dijo...

muy triste, che.

girlontape dijo...

melli hacele caso a la über critica literaria aka bunny wilson with better legs...no desperdicies tu talento x razones de blogformatting

brasil dijo...

A mi me gusto. Sobre todo como mutan los personajes. Pablo de ser muy ácido, muy Bertolucci, se transforma en un acido hipócrita. Despues pierde lo que busco perder, histéricamente

Chapeau!

Alin dijo...

Me gustó todo, del principio al fin.

Ri dijo...

Bueno, todo lo que empiece tiene, por mas bien que lo haga, terminar.
Que se venga el segundo, Mellizo.

Bombón Asesino dijo...

Creo que Pablo se acordó tarde de salvar a su amor. Es más, creo que siempre hizo las cosas pensando que amaba a Violeta pero en realidad las hacía para sentirse vivo y/o quizás amante. Cualquier persona que no tenga lugar para sentir una pena o un vacío, como es el caso de Violeta, es digna de ser querida o al menos cuidada. Pablo no pudo hacerlo.

rafaela trevi dijo...

Tardíamente culpógeno, como todos los Pablos.

El Mellizo dijo...

bombón: usted sí que me entiende.
brasil: gracias por todo. en su "pierde lo que buscó perder" usted me entiende igual que bombón.
perra: creo que es demasiado.
stef: no es ser vago, es que este creo que es el formato y podemos pensar distinto y admirarnos mutuamente.
estudiante: jamás prometí felicidad.
alin: sólo gracias.
querido ri: para el segundo habrá que esperar otra noche de insomnio.
rafaela: omití decirlo en su otro comentario, pero se lo digo ahora, si usted lo afirma es porque usted sabe.
por hoy nos vamos.

El Mellizo dijo...

uyyyyyyy, me olvidaba de mary (disculpen hoy mi día fue una catarata de sucesos), mary no es código da vinci, son puntas dejadas abiertas, como los filos de las tijeras, uno elige qué hacer.
después de unos días voy a hacer una encuesta si es que aprendo. le explico porque mata a perico? o lo lee de nuevo y me lo explica usted? creo que la segunda es más divertida. nada hay que suceda alegremente.
nos vemos.

tan versátil como acústica dijo...

lo que me parece muy bueno de esto, para la invención de un género, es que no estás perdiendo la autonomía en los posteos, de manera a que la gente que llega recién puede entretenerse y entender un solo texto.

del banana de pablo ni me hables.

j. dijo...

Mellizo, me cagaste el día, lo cual debería ser tomado como flor de halago. El gato vomitando sangre, Pablo sosteniendo a Violeta antes de llamar a Emergencias... Es genial! Pero, como algunos acá arriba, me parece que Pablo no estaba cuidando demasiado que digamos el amor que Violeta le daba... Flor de personaje este Pablo. Aplaudo de pie.

Mary Poppins dijo...

la encuesta, para que????

No me diga que tengo que empezar todo de nuevo!!!
Vale, pedire franco el lunes, hare yoga antes y empezare,

Ud todo bien si yo me juego "a por libre" como dicen aca, en la interpretacion??
Y la pregunta es: por que matar a Perico.

El Mellizo dijo...

ya se van a enterar para qué es la encuesta.
tal vez la pongo al costadito.
j.: su halago me ruboriza.

perra de agua dijo...

Recién leo que puse "me sacó el sombrero" en lugar de " me saco el sombrero". jaja. igual en cualquiera de las dos versiones no es demasiado, el cuento bloggero es muy lindo. aunque lamente mucho lo de perico y del amor de ellos que viene a ser lo mismo. perico aparece cuando aparece el amor y pablo ni se entera de que se está enamorando.

girlontape dijo...

Lo escribiste entero de una Melli? Es re largo para una noche...chapeau. Y...de donde salieron estos personajes, si se puede preguntar?

brasil dijo...

Estimado, muere o vive no puede ser contestado por si o por no

el si es de muere o de vive?

Mary Poppins dijo...

haga la pregunta de la encuesta de nuevo , esta mal formulada.
Me interesa contestar pero es imposible

El Mellizo dijo...

tienen razón, ahí va.
stef, lo pensé en una noche, lo escribí en cuatro horas.

Anónimo dijo...

En la vida real.....alguien muere de amor?

DRODRO dijo...

Hija de mil putas, mató a Perico! NOOOOO, cuando va a parar la violencia contra los animales! Esas tijeras que atravesaron su teta han de haber sido empuñadas por el mismo Morrisey!
(Por cierto, como era la teta?)

j. dijo...

Mellizo, sólo para informarle de que acabo de responder su encuesta. Me gusta la idea de la encuesta al final del cuento, sobre todo la pregunta por la naturaleza de la personalidad de Pablo. Que, por supuesto, es un tipo equivocado, como las masas futuras y yo elegimos responder.

El Mellizo dijo...

gracias a todos por sus comentarios. nos vemos

Mary Poppins dijo...

me pasa algo terrible, tal vez incluso merecido, no puedo salir de su blog una vez que entro

Anónimo dijo...

la verdad es que tu historia en formato blog, me parecio muy mala.. lo unico que puede llegar a atrpar a alguien (muy calenton) son los relatos de los momentos de sexo... es una boludez el texto y el final es malisimo