viernes, 27 de junio de 2008

Recorriendo el paísito

Don Alfredo Zitarrosa llamaba así a su patria, el Uruguay era para él un "paísito". No sólo por su tamaño, sino principalmente por el afecto. La historia que escribimos juntos, uruguayos y argentinos, llevó a que la Provincia de la Banda Oriental del Virreinato del Río de La Plata hoy sea la República Oriental del Uruguay. Volver al Uruguay es como recorrer otra Argentina. Un recorrido por el Uruguay real es visitar Montevideo. caminar sus calles




El Mellizo, bajando por Sarandí hasta la escollera sur del puerto


Y llegar al borde la escollera para ver al pescador atrapando un barco


Montevideo, "el Monte VI de E a O subiendo desde el Este" nos dice una de las explicaciones que encontramos en el Cabildo, con su hermoso patio colonial

Detalle de escalera a la terraza del Cabildo


Ubicado a media cuadra de la primer sede del tradicional bar y chivitería "La pasiva"




Tomar un café con leche caliente para espantar el frío de la tarde

Seguir caminando bajo el temporal que no nos dejaba llegar a la rambla

Viento, frío y lluvia. Un río embravecido que parece mar

Tarde donde se rompieron cien mil paraguas, incluídos los nuestros que habíamos comprado hacía cinco minutos y que casi termina en un affaire internacional

Paraguas roto y volando



Paraguas roto



Lo que el viento dejó



Útil cesto tira paraguas


Y cuando el día pintó lindo, bajar por Convención hasta la calle Durazno, corazón del barrio Sur

El Mellizo en la esquina de Durazno y Convención

Seguir caminando por Durazno, cruzando el Barrio Sur hasta llegar a Palermo, cuna de murgas, candombe y tablados, barrio bien "manya" por cierto.

Venecitas "manya" en letra decó



Hasta llegar al límite con Palermo

La casa de los negros en límite entre Barrio Sur y Palermo: la calle Ejido

Después pasear por el mercado del puerto, comerse un buen asado con dos botellas de ese invento uruguayo "el medio y medio", predecesor de los vinos espumosos tan de moda ahora mezclados con Speed.


El mercado era una fiesta




En la barra, mirando como nos hacían la cuenta con la "impresora fiscal"



Tamboriles afuera del mercado haciendo repicar los parches

Hacernos un tiempo para ir a visitar al Rey Momo en el Museo del Carnaval, soñando ser un húsar de él

"...qué no se apague nunca el eco de los bombos..."

Y volver a caminar sus calles

Empedrado y chimenea al fondo


Bar de la esquina del puerto sur


Mural a Lágrima Ríos, de Páez Vilaró en el Paseo de la Policía Vieja (Guardia Vieja)

Feria de domingo en Tristán Narvaja


En Tristán Narvaja el local central de MLN Tupamaros, los 70's a full

O entrar en el coqueto Centro Cultural España, donde vimos la obra de teatro "Red Velvet" y aprovechamos para comer en su lindo y distendido bar

El Mellizo esperando su guiso de lentejas en la hemeroteca-bar

Hasta nos dimos tiempo de jugar con la experiencia artística digital de Fabián Barros

Fyslab3 + Cubo en el Centro Cultural de España

Coincidir con el partido final del torneo uruguayo de fútbol entre Peñarol y Defensor Sporting viendo a los hinchas "manyas" preparse en los colectivos

Esta vez David venció a Goliath. El "cometa de la farola" campeón por cuarta vez en su historia

El amigo de Durazno y Convención también de festejos con la "violeta"

Y preparnos para decirle chau al paísito y a Montevideo viendo el atardecer en la rambla del faro de Punta Carretas. Y quedarnos con la idea de ciudad azul, la que nos dejó Jorge Luis Borges en su poema a Hilario Ascasubi

Fue muchos hombres. Fue el cantor y el coro;

por el río del tiempo fue Proteo.

Fue soldado en la azul Montevideo,

y en California, buscador de oro.

Chau paísito, nos pegamos la vuelta



martes, 24 de junio de 2008

Frase genial

Perdón la modestia, pero recién estaba viendo La Liga, con la previa del acto de Cristina en Plaza de Mayo, en donde Matías Martin se paseaba por el ascensor y la recibía a la presidenta, y se me ocurrió el siguiente pensamiento:
"Si este gobierno hubiese sido radical, hoy de la Casa Rosada quedarían sólo cenizas"
Se las regalo.

Escribir algo

Por escribir nomás.
Es cierto, antes hubo un post que fue eliminado. El sentido del humor no abunda a veces en personas que pensamos que lo tenían. No me voy a desgarrar las vestiduras por eso, pero molesta. Creo que el post era bueno, divertido, no ofendía a nadie, y nadie se enteraba de quien estábamos hablando. Pero no todos piensan igual y preferí eliminarlo, en una especie de autocensura, ante el pedido de la protagonista. Y me siento para la mierda cuando cualquier tipo de censura sobrevuela este blog, hasta la mía propia.
No desesperen, ya vendrá crónica de viaje a Montevideo con muchas fotos.
No desesperen, me estoy reponiendo.

martes, 10 de junio de 2008

Cordero de Dios


Malena Solda en el momento más importante de "Cordero de Dios"


El domingo pasado con V. nos despertamos tarde. Disfrutando de ese atípico domingo sin trabajo fuimos a desayunar a un nuevo y pintoresco bar que queda cerca de casa y enfrente de su ex colegio secundario. Ahí, mientra tomábamos nuestros café con leche con tortas y tostadas, leíamos diarios y esas cosas. Al rato llegó la gente que empezó a entrarle a la milanesa napolitana con fritas, lo cual hizo que nos quisiéramos ir y decidimos ir al cine a ver "Cordero de Dios".

"Cordero de Dios", tiene una sinopsis que espantará a más de uno, simplemente por la repetición de los dos temas que trata, en el cine argentino. No solo son repetidos, si no que las películas buenas que hablan de los mismos, son la minoría. Kamchatka y Crónica de una fuga, son la referencia rápida que viene a mi cabeza sobre los buenos ejemplos de contar una buena historia. Seguramente me perdí otras, pero a causa de las malas…
Yo a veces me imagino que debe haber materias en las escuelas de cine, que se llaman “proceso militar”, “crisis del 2001”, y la reciente “filmemos cualquier cosa, pero la ambientamos en San Luis”.
Y siempre tengo que hacer esta aclaración, es necesario que se cuenten estas historias, pero que no sea un simple capricho de un director chiflado, que hace una película solamente para que su familia la vea por compromiso.
¿De que lado está "Cordero de Dios" según mi criterio? Está del lado correcto, porque cuenta una buena historia, sabiendo contarla, bien filmada, con buenos actores y bien dirigida.
Eso es lo difícil, que Lucía Cedrón logra en su ópera prima. Es increíblemente buena la dirección de arte que hace Cristina Nigro, así como el casting que no deja un sólo lugar débil. Es muy agradable que Horacio Peña vuelva al cine y su aparición, aunque breve, muestra la grandeza de un notable actor argentino que más de una vez es injustamente olvidado.

Las actuaciones son todas muy buenas, pero merecen una mención especial las de Malena Solda (haciendo a Teresa en 1978) y la de Juan Minujín en su papel de Paco Valenzuela. La escena en la que Paco canta junto a Guillermina pequeña en la cocina una tiernísima canción "a cappella" es de una belleza y ternura muy difíciles de lograr sin recurrir al golpe bajo.

No por reiterado debemos recordar que la forma de hacer una gran película es saber contarla, y que ese es una de los atributos de Clint Eastwood, cuando de una historia trivial o repetida se puede hacer una gran película. No comparo a Lucía Cedrón con Eastwood, lo que digo es que sabe de qué se trata cuando de dirigir una película estamos hablando. Vayan a verla.

miércoles, 4 de junio de 2008

Bolsa de Arena


La bolsa propia

Anoche hice lo que generalmente hacemos cuando no nos sentimos bien: vamos a buscar refugio a lo de los amigos. Fui a comer a la casa de H., tomamos whisky, hablamos, después llegó el Gaucho Malo y seguimos un poco más.


Lo más destacado de la noche es la sorpresa que H. me tenía reservada. "Vení, mirá lo que me compré" me dijo mientras subía las escaleras de su casa. En el segundo piso, lo que se podría definir como "play room" había colgada una bolsa de arena, de esas de boxeo, bien ajustada al techo de hormigón, y un par de guantes. "Probá con esto" me sugirió H.


Me calcé los guantes, y empecé a pegarle a la bolsa, le pegué durante un buen rato, pegué tan fuerte como hacía mucho tiempo no me recordaba, desde aquellos días en que quise aprender boxeo, transpiré bastante.


Mientras me sacaba los guantes pensé: me tendría que comprar una, no soluciona nada, pero lo bien que te sentís pegando, pegando y pegando.

martes, 3 de junio de 2008

Días

Hay días en que pasan cosas que no espero que sucedan, cosas que me deprimen, me angustia y me hacen quedar sin palabras. Días en los que me levanto bien, de buen humor y actúo así, y siento que dejo una puerta abierta y algo inesperado sucede. Tal vez sea inesperado para mí, pero no para los demás, me llevará un tiempo darme cuenta si es así.
En esos momentos, en los que siento ganas de vomitar la comida -cosa que casi nunca hago- me llega el mensaje de texto de La Niña Rebelde contándome que su lista ganó el Centro de Estudiantes por paliza y que será la nueva Secretaria de Cultura. Cosas así me emocionan, pero no me hacen volver la alegría perdida. Veremos mañana.