martes, 28 de octubre de 2008

No es un adiós, no es una despedida

Una vez me dijo una amiga: "No es fácil tener un blog, pero lo más difícil es mantenerlo".
No lo cierro definitivamente, el blog sigue acá, pero me voy a tomar un respiro.
Nos vemos.

jueves, 9 de octubre de 2008

Pálpitos y frustraciones

Una costumbre que tenía en mis viajes era comprarle al Niño Mayor una camiseta de fútbol. La idea era que no sólo fuera una camiseta del lugar al que viajaba sino que, además, el equipo en cuestión estuviera peleando algo importante. Les puedo contar que tuve muchos pálpitos y acerté unos cuántos: Juventus, Milan, Real Madrid, Bayern München, Manchester campeones de la Champions League, y Francia campeón del mundo. Viene bien aclarar que estas compras se efectuaron dos o tres meses antes que sucedieran y que la camiseta del Bayern la compré en Barcelona, ciudad en la cual lo compra más que obvia era otra.

¿Por qué les cuento esto? Hace dos meses vi en la casa de H. un libro que lleva por título "El Africano" de un escritor francés para mí desconocido hasta el momento: Jean-Marie Gustave Le Clézio. Hojeé el libro, que tiene la traducción de Juana Bignozzi la que según mi amigo Tommy Barban es la mayor poeta viva argentina, y vi que entre sus textos había uno que transcurría en Guinea, la Guinea que tiene de capital a Konakry. Pensé en ese momento que era un magnífico regalo para V. la mujer maravillosa, ya que ella es la productora de un documental que se llama "David y el gran río" que cuenta la historia de un refugiado de Guinea-Konakry que vino de polizón a Rosario y ahora es músico de hip hop, entonces fui y lo encargué en mi librería amiga que no lo tenía disponible. En ese tipo de compras me suelo manejar con mis amigos, a los que les compro de hace años y suelo esperar, cada tanto mando un mail preguntando y me dicen que espere y yo espero.

Esta mañana, temprano, enciendo la notebook y veo que el nuevo Premio Nobel de Literatura era, justamente, Jean-Marie Gustave Le Clézio. No me digan que no hubiera sido un magnífico regalo un mes antes y que al mes ese autor gane el Nobel (no voy a entrar en discusión sobre la importancia del Nobel o de los premios, acá me mueve el exitismo), ahora ya es tarde.

Al mediodía fui a la librería de mi amigo y le dije:"Viste, boludo, ahora lo vas a tener que traer sí o sí porque ganó el Nobel y yo me perdí quedar como el mejor por tu culpa. Sabelo"

El francés ganador del Nobel de Literatura, mi pálpito inconsciente y la frustración del mejor regalo