jueves, 20 de noviembre de 2008

La maldición del peluquero

Poner la cabeza

En un post anterior hablaba de la difícil relación que tuve en mi vida con los peluqueros. Pensé equivocadamente que había encontrado la solución al tema en las manos del multicampeón Nicolino, pero pasó lo que pasa siempre... después de tres o cuatro veces de silencio y tijera empezó a hablar. Al principio soporté con estoicismo sus comentarios, pero hubo uno en el cual refiriéndose a la delincuencia juvenil susurró con su voz bajita y finita la famosa frase "...a estos hay que matarlos de chiquitos así no crecen..." todo esto mientras con la mano libre que no tenía la tijera en la mano simulaba con el pulgar y el índice una pistola. "¡Este es mi límite!" -dije-, cual jardinera de Palermo.

Al lado de mi cochera hay una peluquería que se llama "Isidora", tiene un look ochentoso y está en la categoría unisex confesa. Lo mandé en tarea exploratoria al niño menor y le hizo un hermoso corte flogger. El señor peluquero que se hace llamar Isidora tenía crédito y era mi próxima visita para ordenar la porra. El lunes a la noche, después de guardar el auto y mientras caminaba a casa, veo que están desmantelando "Isidora". ¡Otra vez la maldición del peluquero! Esta vez ni siquiera había podido ir. Hoy vi un cartel puesto que decía "Nos trasladamos a Salta 1454. Anexo Boutique". Por lo menos es cerca, cuatro cuadras, y si me corta mal el pelo tal vez pueda encontrar alguna blusa o accesorio que haga juego con mis canas. No hay mal que por bien...

9 comentarios:

meki dijo...

Una oportunidad para Pedro Minuto!!!

Anónimo dijo...

Dale, probá con Juanjo que te quedá a dos cuadras! Y quizás no te cobra el corte.

El Mellizo dijo...

esa es buena meki!
juanjo no, no me cobra en efectivo pero me cobra en especie.

Anónimo dijo...

¿Juanjo te peina para adentro?

Anónimo dijo...

Volver adonde el motoquero solidario, quizas...?

brasil dijo...

Linda postal, melli

En cuanto a lo otro, he aprendido a ser amargo (más) en la vida. A los tacheros vivo diciendoles: maneje y por favor no me hable que no estoy de ánimo. Encima llegás más rápido

Tommy Barban dijo...

¿"¡Este es mi límite!" me dije o "¡este es mi límite!" le dije? No es lo mismo.

El Mellizo dijo...

me dije

lala dijo...

yo todavia recuerdo a uno de ellos en relatos anteriores...
como era su nombre.....
voy por el antiguo post... saludos