miércoles, 10 de diciembre de 2008

Que 25 años no es nada... o sí?

El Cabildo el 10 de diciembre de 1983



Recién me estaba mudando a mi primer departamento, corría el año 1984. Era un modesto departamento de dos pisos con escalera, dos dormitorios y cerámica roja en el living. Ahí nacieron mis dos primeros hijos y también ahí pudimos ser testigos de un hecho histórico: Tommy, H., el Dr. Besso y yo vimos juntos el partido Argentina contra Inglaterra en el cual Diego se encargó de pintarle la cara a medio equipo inglés en aquellos días gloriosos de México '86.


Pero la historia que voy a contar es otra. Un domingo a la tarde, mientras estaba acomodando cosas, libros, muebles, tal vez poniendo algún cuadro, el vecino de enfrente me vio y me invitó a tomar unos mates. Era una pareja joven que no tenía hijos todavía y mientras tomábamos unos mates se escuchaba de fondo una radio que pasaba temas de Serrat. Ahí, mi nuevo vecino me dice si me había enterado lo que le había pasado a Alfonsín, sorprendido respondí que no. Al rato, se interrumpe la transmisión de la radio y un locutor con voz neutra lee el siguiente comunicado.


"Debemos informar a la audiencia que, debido a las múltiples heridas recibidas en el atentado perpetrado hace una hora en la quinta de Olivos, ha dejado de existir el presidente de los argentinos, doctor Raúl Alfonsín".


Sentí que el piso se me movía, que la endeblez de la Argentina quedaba nuevamente expuesta y la desesperación que me llenaba no impidió que pudiera pensar un poco. Pensé que si había sido en Olivos lo habían matado los militares complotados, sus custodios, y que estábamos realmente en problemas. Pensé que si asumía Víctor Martínez iba a ser un títere manejado por los milicos, y que si no lo que venía era una dictadura aún peor que la del '76. Los miré a ellos y les dije: "Salgamos a la calle, hay que organizar a la gente". Estaba como loco, como poseído.


Al ver mi estado tan alterado, veo que sube por la escalera desde el primer piso un señor gordito, de bigotes, con un micrófono inalámbrico en la mano (había muy pero muy pocos de esos en 1984) que gritaba "Fue una broma, fue una broma...". En ese momento no entendí nada, pero el primer impulso de enojo dejó lugar a una tranquilidad enorme al enterarme que la noticia escuchada por la radio era falsa. El señor del primero, que era locutor, se le ocurrió hacerme ese chiste de bienvenida como vecino nuevo, se complotó con los del segundo y con su micrófono inalámbrico interfirió la FM que estaba puesta.


Alfonsín después de jurar en el Congreso se dirige hacia el Cabildo, por ahí estábamos

Hoy, 25 años después, me vino a la memoria este recuerdo. Ese viejo cascarrabias que se está muriendo en su departamento, al que tanto quise y al que tanto odié, fue en esos años el símbolo de la restauración democrática en la Argentina. Recordar la sensación de fin de las cosas que me dio haber escuchado esa falsa noticia no hace otra cosa que confirmar lo que ya sabemos: a Raúl Alfonsín le debemos en gran parte poder conmemorar estos 25 años de democracia. Democracia que ya sabemos que no alcanza para que todos coman, o se eduquen, o se curen, o para levantar las persianas de las fábricas, pero que es un buen punto de partida. Haber vivido en la Argentina entre el 30 de octubre y el 10 de diciembre de 1983 y haber tenido veintipico de años en esos días podría decir que fueron unos de los pocos días que recuerdo de una felicidad colectiva tan inmensa. Todo estaba por hacerse, ahora también.

7 comentarios:

Gardener dijo...

Son íconos, solo íconos...
Salu2

El Mellizo dijo...

gardener qué alegría!

Gardener dijo...

Yo tambien me alegro

Tommy Barban dijo...

Si tengo que elegir los días más visceralmente felices de mi vida, me quedo con tres de 1983, los tres que van desde la tarde del viernes 28 de octubre (trepado al escenario del acto de cierre de campaña en Rosario) hasta la madrugada del lunes 31 (comprando el diario en la esquina de San Luis y Entre Ríos con el titular a toda página "Alfonsín Presidente").

Anónimo dijo...

Que bonita vecindad, como diría el Chavo!!!! Que recibibimiento le dieron al nuevo vecino!

Anónimo dijo...

Cuente algo de sus dias en Rosario ,Barban .... yo lo tengo visto a Ud.El Melli andaba correteando x el monumento con Ud ? Y tiene razon: dias felices.

brasil dijo...

Me doy cuenta que el tema es relevante. No vivo en una burbuja, pero lamento no recordarlo ni felizmente ni como algo significativo

Para mi fue el momento en el que se me hizo patente que ninguna parte de mis ilusiones políticas se iban a cumplir jamás