miércoles, 25 de marzo de 2009

Santa Cruz

Los nombres y los contrasentidos. Hace unos días, paseando por Buenos Aires con Alejandro el Mago, nos dijo a Virginia y a mí, después de comer rico y modesto en el restaurant "Caracol", "Ché, tengo ganas de conocer una iglesia que queda por mi barrio."


Conocedor de mi atracción por las iglesias en cualquier lugar que vaya y de la religión que sean le digo que sí, que vamos, por dónde queda.


"Es cerca de mi casa, sabés que iglesia es?"


"No."


"La iglesia de la Santa Cruz, te acordás?"


Como no acordarme. Tantas veces leí, escuché, recordé, que fue en esa iglesia en donde se empezaron a reunir la primeras madres que buscaban a sus hijos que no aparecían en ningún lado. Dos monjas francesas -Alice Domont y Leonie Duquet- les dieron en ese lugar espacio, contención, comprensión. Allí fue donde se infiltró "el ángel rubio" y como Judas identificó con un beso a las personas que serían secuestradas y asesinadas en la ESMA por la Marina. La patota bajo el eufemismo de "grupo de tareas" esperaba en la calle Estados Unidos.


Si bien sabía toda la historia nunca había estado allí, ni siquiera sabía donde quedaba. El sábado lluvioso le daba a la iglesia un aspecto más subyugante aún. Fue llegar y mirar, recorrer, tomar nota con los ojos. Dar cuerpo y entidad a lo que conocía por libros o relatos de otros. Caminar por esa calle y pensar, imaginarme como fueron los secuestros, las reuniones, la entrega del espía. Mirar los muros, enterarme como la mayoría de las víctimas que fueron identificadas descansan en el jardín de la iglesia que al lado tiene un instituto educativo muy importante. Allí fue secuestrada Azucena Villaflor, la primera madre, la fundadora.


Entrar al templo, fijarse en la rareza que dentro de una iglesia católica hubiera otras madres y un mapa de la Ciudad de Buenos Aires con los centros clandestinos de detención marcados en el altar.


A veces me gusta pensar en las microhistorias, en esas pequeñas cosas que se fueron dando como en una película coral. En simultáneo y sin que los otros supieran, y en el final las historias se cruzan. La película bien podría ser ésta.


En el año 1977 mientras estos hechos sucedían en la iglesia de la Santa Cruz, en otra Santa Cruz -la provincia- una pareja iniciaba un largo camino que los convertiría en matrimonio presidencial. Una carrera que buscaba más dinero y poder que otra cosa. Las paradojas de las microhistorias, mientras un grupo de personas arriesgó y perdió su vida buscando a sus hijos, familiares o amigos en reuniones en una iglesia porteña, un matrimonio se sentaba a la mesa a cenar y a discutir como ganar más dinero, algo absolutamente válido, pero muy lejos del compromiso que hoy pretender hacer valer.


Después vendrían la reinvención de las historias, el creerse algo que no fue, la lenta pero progresiva aproximación a la mitomanía. El tono de ella convertido en el de una maestra ciruela que lo poco que demuestra saber lo sabe mal y poco y encima me quiera dar lecciones. Asco me da esta gente. Y ahora viene el cruce final, en donde la memoria se muestra ensuciada y desvirtuada.


A los que hicieron de esa micro historia la historia de verdad, una humilde placa bajo un humilde foco los recuerda casi anónimamente, mientras que aquel matrimonio prolongó la sobremesa de la cena santacruceña hasta convertirla en una desmesurada gran comilona y llegaron con esa gran comilona a dirigir los destinos del país. Así de triste y penoso. Esta película no tiene final feliz, sólo el contrasentido de un mismo nombre para identificar dos orígenes absolutamente distintos: Santa Cruz.


La modesta placa en la iglesia de la Santa Cruz

6 comentarios:

Argentino dijo...

hola, quería invitarte a que agregues tu blog a www.Argentino.com.ar
es un directorio de webs de Argentina y nos gustaría que estuvieras
saludos

Diego

Tommy Barban dijo...

Promover la anulación de las leyes que permitieron la impunidad de los genocidas, apoyar con recursos los juicios contra los genocidas, cerrar la ESMA y convertirla en un lugar donde recordar el pasado, designar a jueces como Zaffaroni en la Corte Suprema, reservarles un lugar protagónico a Madres y Abuelas en todos los actos, hablar permenentemente del tema para mantenerlo vivo, ordenar el retiro de los símbolos de los genocidas que las administraciones anteriores toleraron (como el cuadro de Videla que descolgó Bendini), forzar la expulsión de jerarcas de la Iglesia que reivindicaron la represión son sólo algunas de las decenas de medidas concretas y valientes con las que la presidenta actual y el presidente anterior han honrado esa lucha.

Anónimo dijo...

Tommy, lo de las Madres está en completa discusión. Acallaron la Marcha de la Resistencia -que tendría tanta entidad ahora como en los 90 donde la redistribución de la riqueza sigue sin darse y hay muchos que pasan hambre mientras el gobierno y los De Vido se enriquecen- me parece patetico. A las madres las arreglaron con sueldos y programas de viviendas. Reivindico y valoro el reclamo de esas mujeres que luchan y que fueron tratadas de locas desde los 70 para acá. Pero no lo hago desde que los K están en el poder, lo hago desde siempre. Ellos no. Las compraron. Y no las culpo a ellas, en cambio creo que lo terrible es que ellos se inventen un pasado que no vivieron y una historia personal que no es la propia.

El Mellizo dijo...

Tommy, eso forma parte de la reinvención de sus historias personales. Nada me más asco que la reinvención de historias que no son ciertas.
Todavía se arrepienten de haber designado a Zaffaroni y Argibay en la corte, hoy no lo harían ni drogados.
Coincido con nuestro anónimo.
También digo que, es muy sencillo en el 2003 hacerse el guapo con cosas del 70 y el 86, muy fácil. Los huevos había que ponerlos en ese momento, no ahora.
Si vos estás más tranquilo creyéndoles, allá tu conciencia.
La única cosa que no me respondés es de qué hablaban el el 77 Néstor y Cristina en Santa Cruz en sus cenas? Eso es lo único que me interesa.
Abrazo.

Mary Poppins dijo...

excelente tu post Melli

Por distintas razones (y algunas relativas) y a mediados de los 80s participe de algunas reuniones en Santa Cruz (la Iglesia- la Pcia. aun no la conozco)

Conozco lo que alli ocurria y conozco el adificio completo , toda la manzana. Ahi funciona tambien La Casa de Nazareth en donde se movieron algunos curas tercermundistas o de la teologia de la liberacion. Participe en muchos encuentros de este tipo desde el 85 al 90

Yo te contesto Melli si queres lo que preguntas a Tommy :

No sé de que hablaban el matrimonio hoy presidencial pero de los Derechos Humanos, no!

Buzzi se preguntaba lo mismo . Donde estaba la senora en los 80s cuando se luchaba contra la dictadura. ????????
Y a el presidente en funciones nunca se lo escucho mientras gobernaba Santa Cruz ni una sola palabra a favor de los derechos humanos.
Ni una!!!

gabrielaa. dijo...

y en la ESMA debería haber silencio