lunes, 29 de junio de 2009

El Tula

Durante años fui con mi viejo al sector K -precisamente- de plateas en la vieja cancha de Central, cuando todavía no la llamaban "El Gigante de Arroyito". El sector K estaba en una segunda bandeja que daba sobre calle Cordiviola, en el centro de esa bandeja, flanqueada por dos tramos de tribuna a la que se denominaba "oficial" y entraban los socios del club. Algo así como un upgrade de la popu. En la tribuna popular, atrás del arco que da al club Regatas se ubicaba la barra del bombo lideraba por El Tula. Se contaba de El Tula que era peronista, que una vez yendo a ver a Central a Buenos Aires colgado de un vagón se enganchó la pierna con un puente y por eso su renguera y muchas cosas más.
Un día, El Tula apareció en la tribuna oficial, al lado del sector K de plateas. La bandeja tenía una visera de cemento que amplificaba hasta niveles increíbles el retumbe del bombo de El Tula. En la popular de atrás del arco, otros sectores de la barra habían ocupado el lugar dejado vacante por El Tula. Apareció una gran bandera blanca que decía "Tula botón". Los muchachos de atrás del arco cantaban canciones del tipo

"Tula traidor, acordate de Vandór" (el acento es una licencia, obvio)
"Tula compadre..."
"Montoneros, montoneros, los soldados de Perón..."
"Tula, Tula botón, Tula, Tula, botón, sos hijo de López Rega la puta madre que te parió"

Y así. Cosas por el estilo.
Es decir que, la hinchada de Central se había convertido, al igual que el resto de la sociedad en algo atravesada por la interna del peronismo. Quedaba claro que en la popular estaban los muchachos de la Tendencia y se habían pasado a la oficial los sectores de El Tula. Esto podría quedar en un chiste, salvo por los desgraciados incidentes en un clásico Central-Ñuls, jugado en cancha de Central, en 1974 después de la muerte del General, un amistoso de una copa que organizó la C.G.T. de Rosario. Asistí también con mi viejo a ese partido, y lo que se expresó en cánticos se tradujo al lenguaje de las armas. El clásico no terminó y la lista de muertos y heridos nunca se dio a conocer. Así conocí a El Tula.
Después se fue de Rosario, se reconvirtió en peronista de cualquiera, estuvo con Herminio, con la Renovación Peronista, con el menemismo y así, El Tula siempre lograba la forma de alegrar la tradición peronista. Podríamos decir que El Tula es una especie de columna vertebral del peronismo que se va articulando de acuerdo a la época y que forma parte de una tradición, de una mística, quizá de una estética que da un sentido integrador a la vertiente Tula-peronismo.
Anoche, mientras desvelado hacía cálculos y proyecciones, veía en la televisión local las imágenes que se transmitían desde el Sindicato de Garajistas, lugar más que grato para mí, ya que en el verano de 1983 trabajé de profesor de natación en la colonia hotel que poseen en Capilla del Monte, veia, por ejemplo a Angelito Baltuzzi, gran fumador de puros caros que pudo empezar a comprar luego de su paso por varios puestos de la función público, a Danielito Germano, ex ministro de Economía de Reviglio, Víctor Félix y ex ministro de educación de Reutemann, toda gente que viene a renovar a esta provincia castigada, apareció, en la sede de Rosario del Sindicato de Garajistas como decía, con el fondo de la cumbia santafesina "El Lole senador", acompañado de sus trompetistas, el mítico Tula, con el bombo azul y blanco, la cara del general, el escudo del partido, sus hermosos rulos al viento, dándole fuerte al bombo, que ya no importaba nada, la mutación había empezado, ahora sólo es cuestión de esperar como la selección natural elimina a los más débiles, y los más aptos mutan para no morir bajo ese gran paraguas que es el peronismo y casi como José "Traviata" Rucci, El Tula ayer lo sostuvo a puro batir del parche de su bombo.

El fenónemo del gen mutante del peronismo: el eslabón perdido que da sentido a todo