jueves, 16 de julio de 2009

Para vos, abuela

Mi abuela materna nació en Brasil, más precisamente en una fazenda en medio del Matto Grosso. Sus padres, inmigrantes españoles, vinieron a América con esos contratos de trabajo en los cuales durante toda la vida tenías que trabajar para devolver la plata del viaje en barco. Así fue como mi abuela Bibi nació en tan extraño lugar.
Me contaba de chiquito que, para escaparse de ese lugar que era casi un régimen esclavista, tuvieron que contactarse con otros parientes en Argentina, lograr que les pagaran el pasaje hasta Buenos Aires y después fugarse una noche rompiendo el cerco, su padre y otros hombres armados tiroteándose con los guardias privados de la fazenda. Eso le dio Brasil a mi abuela, miseria, casi esclavitud y un escape épico. Sin embargo, y a pesar que vivió noventa y un años más en la Argentina, ella sostenía que su patria era Brasil. Jamás se nacionalizó y lo peor era que ante cada enfrentamiento deportivo entre algún representativo brasileño y otro argentino ella hinchaba siempre por los brasileños, se ponía contenta si ganaban sus "compatriotas" y encima te cargaba.

Un día, a mis siete años, el Estudiantes de Zubeldía jugó la final de la Libertadores con el Palmeiras, más que claro queda para quién hinchó mi abuela. Yo, que ya podía razonar y argumentar un poco le decía "abuela, qué te dio Brasil a vos? Nada, sin embargo la Argentina te dio todo", y la vieja obstinada y cabeza dura como era no se movía ni un poquito así de su orgullosa nacionalidad brasileña, sin tener en cuenta que el Dr. Amadeo Sabattini le salvó la mano de una gangrena a su marido, que Eva Perón le mandó la máquina de coser que pidió, nada importaba para ella. Y ahí fui mi primer festejo. El "pincha" ganó el tercer partido 2 a 0 y tuvo su primer copa.

Anoche, mientras veía el glorioso partido que hizo Estudiantes de La Plata en el Mineirao, cuando la "Gata" Fernández la mandó primero al arco del Cruzeiro para empatar el partido (no sé si los que vieron el partido se dan cuenta que el tiki-tiki sirve de poco: genialidad de Verón con pase al vacío de una pelota recuperada en mitad de cancha, habilitación a Cellay, centro preciso y adentro, hermoso, genial), y después cuando el pincha ya manejaba el partido y el parietal izquierdo de Boselli (¡cómo deben estar los que lo dejaron ir de Boca!) la martilló contra el piso para vencer definitivamente al arquero brasileño, no pude menos que gritar los goles hasta quedarme afónico y pensar en vos, abuela. Por eso, la cuarta copa del pincha te la dedico especialmente.

Por otro lado, a aquellos detractores y críticos de la "Brujita" Verón les pido que pasen por mi escritorio, así los voy atendiendo de a uno. Amor y paz.

Para vos, abuela. De tu nieto canalla que no le queda otra que gritar los goles del pincha

3 comentarios:

Pura Suerte dijo...

Es que no es tiki tiki todo el tiempo, ni tampoco jugar al pelotazo permanente.. Hay que encontrar la manera de tocarla e ir generando espacios para que los pies certeros como Verón puedan desencadenar una situación de gol. En los primeros minutos Estudiantes tocaba lindo.

Pura Suerte dijo...

Ah, por el resto, felicitaciones al pueblo Pincha. Cómo grité el gol de Boselli, como si todavía estuviera en Boca.

El Doc 9 dijo...

Hacia tiempo que no pasaba por estos pagos. Te llamas El Mellizo, pero revindicas a Estudiantes, el gran campeon de América, de la emblemática Copa Libertadores. Abrazo grande