miércoles, 26 de agosto de 2009

De mudanzas y boyitas

Esta semana parece como los últimos cinco minutos de las pruebas de clasificación de la fórmula 1. Nos mudamos el sábado y como toda mudanza son muchas las cosas que se mueven interiormente, mas si te mudaste a un promedio de cinco mudanzas en diez años. En el mismo movimiento en que pasado y futuro se juntan, cuando armar tu equipaje de nuevo es al mismo tiempo cansador pero agradable. Nuevos proyectos, un nuevo horizonte, un nuevo paisaje a través del balcón. Dejamos atrás el edificio señorial y antiguo en pleno centro y nos vamos a uno más nuevo en un viejo barrio de la ciudad.

En la vorágine de que hay que hacer todo -y realmente queda mucho por hacer aunque lo minimicemos- hoy hicimos un alto en el camino para ir a la avant premiere de "El último verano de la boyita", la nueva película de la directora rosarina Julia Solomonoff. La película en sí es sencilla, pero tiene una profundidad y calidez fuera de lo común. El verano de una niña en el campo en Entre Ríos, acompañando en unas vacaciones a su padre, mientras su madre y su hermana van a Villa Gessell. El difícil tránsito de la niñez a la adolescencia, las diferentes formas de sexualidad que van surgiendo, y los recursos de Julia para contarnos esta historia con un lenguaje nuestro, poético, sutil, con una fotografía formidable y actores creibles. La profundidad emotiva de la escena de los niños bañandose en el río, Jorgelina sacándole la camisa a Mario mientras los dos se sumergen en el agua marrón, conmueve hasta las lágrimas. Hacer películas es un don, hacer películas como esta es un don multiplicado.

Y mientras esperás que se apaguen las luces y comience la proyección, escuchás el breve discurso de la directora y te ponés muy orgulloso cuando a tu mujer la mencionan en primer lugar en la pequeña lista de agradecimientos, y ves que todo ese esfuerzo que ella hizo en la producción rosarina tiene semejante resultado. Como todos deberíamos saber -aunque muchas veces lo omitimos- hacer una película es algo muy complejo que necesita la participación de muchas personas. Que tu mujer sea parte de este magnífico proyecto alcanza para llenar el vacío de aquellos días en los que sólo eran la película y el sueño. Por suerte al final la cuenta llega para ayudarte a comprender con quien elegiste vivir.

Mario y Jorgelina en el lomo de Yayo

jueves, 13 de agosto de 2009

Lección rápida de democracia, estado de derecho y constitución nacional en Arroyo Seco

Leí ahí que me pedían que posteara algo sobre TyC y la AFA, o la delegación de facultades al ejecutivo. ¿Qué puedo decir que no esté dicho? Ustedes sabrán con quien acuerdo.
Lo que me viene moviendo últimamente a la escritura son las diversas injusticias que suceden a diario y sobre las que nos quedamos calladitos. El post anterior, por ejemplo, no fue un post contra los italianos (aclaré que también soy italiano) sino contra los italianos que aceptan calladitos lo que está pasando con esta caza de inmigrantes.
Recién llego a casa, prendo la compu para ver las noticias de mi querido Rosario 3 y veo que un señor de apellido Coradini y nombre Miguel Angel hizo estas declaraciones. Resulta que el señor Coradini no es un señor cualquiera, aunque la cancheree y se haga el campechano, el señor Coradini es el actual presidente del Concejo Municipal de la ciudad de Arroyo Seco, ubicada 40 kms. al sur de mi ciudad.
No sé a que partido pertenece el señor Coradini, pero este señor dijo el 4 de agosto pasado esto:



Creo que rápidamente el señor Coradini debería ser expulsado de su cargo, de su partido, de todo. No mañana, ya. Y a vos Coradini te deseo que algún día te toque estar del otro lado (esto es para todos los Coradinis en potencia que creen que el Código Procesal Penal y el Código Penal no fueron hechos para gente como él) y que pidas por favor, llorando, cagado de miedo, que reces, que implores que nadie te toque un pelo y que esa angustia sea eterna. Tan eterna como tu propia estupidez.

domingo, 9 de agosto de 2009

La vergüenza de ser italiano

En mi oficina está enmarcado el pasaporte de mi bisabuelo Ottavio. Tiene el sello de ingreso a la Argentina dado en el Hotel de los Inmigrantes en 1898. El pasaporte dice algo así como que "su majestad, el rey Umberto 1° solicita a las potencias y países amigos que dejen ingresar al portador del pasaporte".

La historia de mi bisabuelo es la de la mayoría de nuestros ancestros que vinieron a la Argentina huyendo del hambre, de las persecuciones, de la miseria. Y fueron encontrando su lugar, este lugar que está abierto "para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino". Es cierto que también tuvimos nuestras páginas negras con la inmigración como la Ley de Residencia, pero digamos que no fue la conducta histórica de la Argentina.

Siempre estuve cerca de hacerme ciudadano italiano. Con mi hermano, en la crisis del 89 juntamos todos los papeles familiares y ahí todavía están. Nunca pedimos turno en el consulado, siempre las crisis se resolvieron antes. Por suerte no me hice ciudadanos italiano, hoy me daría mucha vergüenza.

La Italia de Berlusconi, de Fini y de Bossi está tan lejos de mí que no me siento representado en mi origen italiano. Italia fue el país generoso, aquel que apoyó la restauración democrática en la Argentina, eran épocas de Sandro Pertini, del "pentapartito", en el cual tratábamos de ver la forma de poder mejorar la democracia en Argentina. Era la Italia del neorrealismo, de Fellini, de Darío Fó, la Italia batalladora, como una vez dijo Giovanni Spadolini cuando recibió el doctorado honoris causa en la U.N.R., de poner un caballo más que tire del carro de la libertad.

Recuerdo haber estado en Roma la noche en que Romano Prodi se tomó el tren de Bologna a la capital italiana para festejar el triunfo de "L'ulivo" por primera vez y haberme emocionado de sentirme testigo de un hecho histórico. Esa Italia se desvaneció como arena entre las manos.

Si bien ya conocía la naturaleza de las leyes antiinmigratarios de la repugnante derecha en el gobierno en Italia, al ver hoy los titulares de los diarios no puedo dejar de preguntarme si el régimen fascista de Mussolini fue definitivamente derrotado, o bajo el falso nombre de la "libertad", reaparecen modernizados estas nuevas chaquetas fluo en lugar de las viejas camisas pardas.

Como dato a tener en cuenta: el primer detenido fue un senegalés, negro, que no hablaba italiano, en síntesis portador de todo. El mundo entero debería reaccionar contra esto, estamos nuevamente frente al huevo de la serpiente y no está bueno quedarse callado.

Jóvenes neofascistas que salen a cazar ilegales amparados por leyes de un gobierno inmundo. Ya no están de moda las camisas pardas, ahora usan chaquetas fluo, muy cool.