lunes, 28 de diciembre de 2009

Un final posible

Voy con el texto derecho, después veo si tengo tiempo para las fotos. El otro día tuve un sueño hecho a medida de "La Flojita de Gatillo", más específicamente de mi amigo Cariños A.
Vamos al tema.
Sandro estaba mal, pero luchaba. Quería salir adelante, hacía un esfuerzo, se comía todo el yogur y hacía los ejercicios con el diafragma. Cada tanto una recaída, una bacteria, un rechazo, otra operación. Pero el tipo y los médicos eran optimistas.
Por eso, en estos días de fin de año, en lugares ocultos de Buenos Aires, se juntaban casi en forma telepática, es decir, intercambio de miradas, sonrisas cómplices, guiños y todas esas boludeces que se escriben para poner como significado algún sobreentendido, el colorado colombiano De Narváez, Rolando Graña, Marisa Badía y algún capo de Telefé y se empiezan a pelear por la exclusiva de fin de año: Sandro saludando a sus "nenas" y al público en general en uno de los dos canales, ya sea desde la terapia intermedia o la intensiva, de la sala o del quirófano, entubado o con la traqueotomía. El tema era que Sandro tenía que salir al aire unos minutos y responder unas preguntas, sencillas preguntas, nada complicado, responder si quería vivir, si iba a dejar el pucho, si le gustaba el culo de las enfermeras, si la comida del hospital era rica, como dije, esas cosas, boludeces, nada de inseguridad, ni política, un saludo a su público americano. Si no podía hablar con una pizarra y un fibrón, haciendo dibujitos, escribiendo lo que pudiera, jugando al ahorcado con Susana?
La pelea de las productoras se intensificaba a la millónesima potencia (qué expresión risueña, no? "millonésima potencia, ja!"), y las dos escuderías jugaban a sus pilotos número uno: el canal de las pelotas a la diva Susana Giménez (pariente lejana de cariños g.) y el canal del colorado, Vila y Manzanita a la "señora", a la chiqui, a la gran Mirta Legrand. En la negociación se iban aumentando los montos ofrecidos a la señora de Roberto Sánchez (sí, el mismísimo Sandro) y la señora recibía las ofertas en sobres cerrados tipo licitaciones. Hasta que los tipos se dieron cuenta, unifiquemos. Un solo programa en simultáneo, como se decía antes: en "dúplex". Y hacían viajar a las dos: Susana y Mirta para hacer un sólo programa. Rápidamente le envían entre los dos un nuevo sobre a la señora de Sánchez en el cual le bajan la oferta a la mitad, la señora está por llamar al Defensor del Pueblo, a la Liga de Amas de Casa, pero se arrepiente, piensa -no sin cierta prudencia- "más vale pájaro en mano".
Cierran acuerdo, firman, cenan en Puerto Madero, las dos megaestrellas de las pantallas vernáculas van a hacer el reportaje juntas. Fletan un chárter, no sé si no pedían el Tango 04 (conocido como "el chiquito") y parten hacia Mendoza ante miles de fans que agitan guirnaldas navideñas y las despiden de Aeroparque.
Pero el destino juega una mala pasada. Tormenta de nieve en las altas cumbres, tornados, glaciares que explotan y el avión en el que viajaban se va al carajo. Operativo de búsqueda, rastrillajes, caja negra. Todos se olvidan de Sandro, nadie se acuerda del Presley argento. El país se paraliza, capillas ardientes con las fotos de las divas se instalan en toda la Argentina, las iglesias de todos los credos se llena para pedir el milagro que no se da. A la semana, un arriero que sobrevivió el temporal en las altas cumbres (el bisnieto del gaucho que protagonizó "el viento blanco", eso lo van a sacar mucho después en el suplemento Radar Libros) encuentra los restos de la aeronave. Avisa a la Gendarmería, las fuerzas del orden se movilizan y a los pocos minutos Crónica TV pone su placa roja "Anticipamos: no habría sobrevientes en la aeronave siniestrada".
Dolor nacional, tragedia, seis meses de luto, algunos le echan la culpa al Tango 04. Se propone ponerle Mirta Legrand a la provincia de Mendoza y Susana Giménez a la de San Luis (límite exacto donde aparecieron los restos). El Congreso en trámite expeditivo autoriza el cambio, Rodríguez Saá, Cobos, Néstor, Duhalde, van a la inauguración de las nuevas provincias, que no son nuevas del todo, pero ustedes entienden a dónde apunto.
Y así, Sandro pasa al olvido, jamás sabremos su destino, tal vez esté internado en el Posadas, tal vez no. Sólo así pasa al olvido una leyenda: porque dos leyendas nuevas le ganan de mano.
Feliz año para todos!!!!