domingo, 19 de septiembre de 2010

Dando vueltas por ahi

De dar vueltas por ahí, nuestro año tendrá dos primaveras. Resulta que así fue como llegamos a "La Fresh Gallery" de nuestra amiga Topacio Fresh

En donde se presentaba la muestra de Fanny Mc Namara (Fabio de Miguel) cantante, actor y artista plástico, integrante de la mítica movida de la subcultura madrileña de los inicios de la democracia, fines de los 70's y principios de los 80's.



Estuvimos con Alaska


y con el chico Cosmo



Y por supuesto no podía faltar Pedro El Grande


Por eso, si pasan por Madriz no dejen de ir a

lunes, 13 de septiembre de 2010

Pañuelo

Un día de viento y lluvia como hoy, hubieras salido de tu casa con algún pañuelo al cuello. Tal vez, haciendo juego con el día, hubieras elegido este.


que tan bien sabías llevar, y tu sonrisa nos hubiera cambiado el humor, y un café a mitad de mañana me hubieras regalado para cargarme con el triunfo leproso. Amiga, te extraño.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Visitadores médicos

Dejo el auto en el centro a cincuenta metros de mi oficina. No es una cochera mensual, es por horas, pero me hace precio mensual: "una excepción" dijo el dueño. La cochera está en la esquina de Corrientes y Tucumán, tiene entrada y salida por las dos calles, al lado de los consultorios médicos del Sindicato de Empleados de Comercio.
Por momentos, la cochera se torna insoportable. Autos en doble y triple fila, autos que quieren entrar y les cuesta, autos que quieren salir y no pueden. Para solucionar esto existe Jorge. Es el empleado de las horas pico, al que le tirás las llaves y le decís arreglate. Hay días que se las tiro quince metros por el aire y el tipo las agarra como si fuera un jugador de baseball, con el guante grande de cuero y no se le escapa una. Al rato pasás o volvés y tu auto ya está estacionado. Nadie sabe como hizo.
En las horas pico, los que más concurren son los visitadores médicos que van a los consultorios de al lado. Hombres siempre de traje y corbata al tono, mujeres vestidas de negro muy producidas, autos relativamente nuevos, baúles grandes. Claro, el secreto de cualquier visitador médico es tener autos con baúles grandes repletos de cajas de muestras gratis, biromes, anotadores, calendarios, más cajas, esas cosas. Autos difíciles de meter en las horas pico, autos que deben requerir la mano diestra de Jorge para entrar y salir inmaculados, sin una raya, sin un rasguño, igual que las prolijas caras afeitadas, que las caras maquilladas, que los trajes grises o azules, que los pantalones o polleras y trajecitos sastre negros. Así Jorge atrapa al vuelo, tipo jardinero central, las llaves y acomoda estos autos de grandes baúles.
Los visitadores médicos, acostumbrados a ser gentiles, le dejan de propina algún ibuprofeno, un sertal, paracetamol, buscapinas diversas. Jorge las acepta, se las lleva a los ojos, las mira detenidamente como si fuera corto de vista -tal vez lo sea- y las guarda en el bolsillo de su vieja campera. Pienso en el uso que hace Jorge de las muestras gratis, ya que puedo dar fe que son muchas, las usará, las regalará, se las dará a un kiosquero a cambio de puchos, caramelos, papas fritas Lays, una coquita. Ayer tuve una pista, mínima, pero pista al fin: Jorge acababa de estacionar una Citroën Picasso con pericia de equilibrista, devuelvió las llaves y el visitador médico le dio unas cajas. Él repite el procedimiento de llevárselas a la vista, las miró y saliendo de su clásico mutismo interpeló al hombre de traje azul oscuro: "Viagra no tenés?"